martes, 15 de junio de 2010

¿En qué quedamos The Economist?

Es que ahora lo que sobrevive es la tinta, parece decir con cola de paja el editorial dedicado ahora a la no muerte de los diarios (después de preguntarse por qué no pasó nada con esa muerte). Ellos anunciaron su muerte -así, en past tense- en el número del 24 de agosto de 2006. Y ahora anuncian el extraño caso de de su supervivencia (por cierto, falta una c en la bajada)

Me hace acordar a esos diarios que corrigen el error de una necrológica haciendo resucitar al muerto que estaba bien vivo. En ninguno de los dos artículos publicados el jueves pasado hacen referencia a la noticia de la muerte del periódico, dada con estruendo en portada como un hecho consumado hace ya cuatro años.
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