lunes, 26 de junio de 2017

Wiener-Schnitzels con vino blanco


Lea esta nota de Miguel Wiñazki en Clarín de hoy. Relata el almuerzo de nueve editores que se encontraron en Viena en la reunión anual del GEN (Global Editors Network). Bueno, no todos son actualmente editores porque Rosental Calmon (el que toma la selfie) es profesor hace años y Carlos Guyot se está yendo de La Nación. No dice nada nuevo ni revolucionario Marty Baron cuando da con la esencia del periodismo:
Si fallamos en contar la verdad, los lectores no nos van a perdonar.
El resto tampoco es novedad: "tengamos historias propias"; hay que medir pero "los principios son más importantes que las métricas"; tenemos que saber para quién escribimos, el periodismo de calidad es lo que hace fuertes a los medios...

Tampoco es nuevo eso de pasarla bien los periodistas hablando de periodismo, esta vez en un restaurante de Viena comiendo Schnitzels con vino blanco.

lunes, 19 de junio de 2017

El periodismo necesita una empresa


Copio el artículo de John Müller que con el título de este post se publicó hoy en los medios gráficos (y sus portales) de Vocento. El link es de Las Provincias de Valencia que es el único que puedo abrir (siempre hay una brecha en los muros de pago).
Un editor para el que trabajé hace muchos años tenía un cartel en su despacho que decía: «La libertad de imprenta es para los que tienen una». Entonces pensé que era una muestra de cinismo, pero con el tiempo he llegado a la conclusión de que era un recordatorio de que no hay periodismo sin empresa. 
Es cierto que muchos se ilusionaron con lo que se llamó 'periodismo ciudadano' o con la refrescante irrupción de los blogueros, pero a la larga nada de esto ha sustituido la necesidad de estructurar empresas para sostener la difusión de informaciones, sea a través de diarios digitales o impresos, radios o televisiones, smartphones o tabletas. Ni siquiera la poderosa irrupción de internet ha cambiado el hecho de que el periodismo sólo se puede ejercer con verdaderas garantías en el marco de una empresa. 
Y hablo de empresa en un sentido similar al de Ronald Coase, no me interesa tanto la búsqueda del lucro, siempre esquivo, como la compleja sumatoria de procesos, relaciones y transacciones que supone para cumplir su misión. De hecho, hay medios que se asientan en fundaciones sin fines de lucro, pero organizados como empresas. 
Las nuevas tecnologías de la comunicación extendieron hasta tal punto los límites de la libertad de expresión que la confundieron con el periodismo profesional. Pero no hay bloguero en el mundo que pueda desarrollar en solitario una investigación que desafíe al poder como sucedió con el Watergate, con el 'caso Ibercorp' o con los 'papeles de Panamá'. Y no lo hay porque en el periodismo, aunque haya un firmante, un director o un columnista, siempre hay detrás un trabajo colectivo amparado en una marca. 
Hoy nos encontramos con que algunas de esas empresas no tienen un futuro porque no han sabido adaptarse. Y muchas no han sabido porque han buscado la innovación en el sitio equivocado. Por ejemplo, en las redacciones. Es verdad que las redacciones son un lugar muy apasionante, pero no estoy seguro de que sea el más innovador. 
Si repasamos los inicios de internet descubriremos que, en la mayoría de los medios de comunicación, el primer sitio al que llegó un módem y en el que hubo un correo electrónico fue en la sección de Documentación. Lo lógico es que ese departamento generara las innovaciones. Pero no ocurrió porque todo el mundo sabe que, salvo excepciones, en la prensa española a Documentación se le llama 'galeras' y ahí están muchas de las personas que el director no quiere ver en la redacción. (Sólo conozco un caso en el que Documentación generó una innovación, pero como carecían del prestigio de otros departamentos, los gestores dejaron de apoyarla y la idea -que nunca sabremos si era buena o mala-, murió). 
Imaginemos que ese primer módem se hubiera instalado en otro lugar. En Publicidad y Marketing, por ejemplo. Quizá habrían sido capaces de generar un negocio en torno a los anuncios clasificados como Craiglist o de inventarse un Tripadvisor o un Booking. Y en Distribución y Logística ¿no habría surgido un Über o un Amazon? ¿Y a los de Atención al Cliente no se les hubiera ocurrido un Twitter? 
A veces, como en las viejas bibliotecas, es imprescindible buscar en el lugar adecuado.

miércoles, 7 de junio de 2017

Posverdad, mentira y noticia deseada


Les paso este texto de Miguel Wiñazki que me llega por correo electrónico desde Clarín con motivo del Día del Periodista (en la Argentina se celebra hoy). Wiñazki es profesor y licenciado en Filosofía y Fellow de la Universidad de Michigan. Es secretario de redacción y jefe de Capacitación Periodística del diario Clarín. También es presidente del Consejo Asesor de la Maestría en Periodismo del Grupo Clarín, la Universidad de San Andrés y la Universidad de Columbia. Es autor de once libros, entre otros La Noticia Deseada, Periodismo, Ficción y Realidad, Sobremonte, Moreno, el Fuego que inventó la Patria, La Sangre y la Infamia, La Locura de los Argentinos.
La mentira ha adquirido un nuevo eufemismo, la “posverdad”. Uno de los artilugios semánticos para definir lo que existe desde siempre, la falsedad deliberada.
El concepto se asocia ahora con las redes sociales que emiten sin chequeo noticias que “no son”, también denominadas “hechos alternativos”. 
En rigor son engranajes de lo que definimos como “Noticia Deseada”, la que se instituye desde el deseo y no desde la constatación fáctica de su existencia.
La posverdad tiene en general un ciclo breve de existencia, como un insecto molesto de corta vida pero siempre dañina. Su diseño, un camouflage de la verdad, suele ser muy rústico, por ejemplo: “El Papa apoya a Donald Trump”. La afirmación es de inmensa banalidad, pero en los hechos esa mentira incidió durante un lapso en cierto sector del electorado norteamericano que lo creyó en principio.  
El antídoto frente a las catapultas de mentiras que se disparan muchas veces con deliberación y alevosía desde las redes reside en la búsqueda periodística tradicional, circunscripta siempre a un protocolo del chequeo y de la verificación fáctica de cada suceso. 
Los medios de referencia no pueden mentir sin hundirse rápidamente. Sin credibilidad se diluyen. En cambio el anonimato que suelen proveer las redes a quien quiera permanecer encubierto ofrece la posibilidad de continuar con los engaños y sin costos, porque esas simulaciones no tienen autoría, ni responsables visibles. 
La lógica de la investigación periodística trabaja desarmando apariencias.
Porque efectivamente, las apariencias engañan.

viernes, 2 de junio de 2017

La era de la singularidad

Súper interesante la entrevista de Alejandro Fantino a Jaime Durán Barba en el programa Animales Sueltos de anoche, muy útil si su negocio es el periodismo.

jueves, 1 de junio de 2017

La Unión de Catamarca vuelve a ser un diario

Ayer volvió a salir a la calle el diario La Unión de Catamarca (Argentina). La expresión diario de papel es un pleonasmo, por eso no llamo diario a un digital, que es lo que fue (y sigue siendo) La Unión desde el pasado 16 de noviembre hasta ayer, cuando volvió a salir a la calle bajo la dirección de Andrés Quiroga, catamarqueño de 28 años. 


La Unión confirma la credibilidad del papel

Gracias GP*.

Cerró el diario La Unión de Catamarca, en Paper Papers, 16/11/2016