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viernes, 6 de junio de 2025

Lo que hay que hacer para que te lean

Decía el profesor Miguel Urabayen que la primera obligación de todo periodista era ser leído. No creo que sea fácil de explicarlo cabalmente, pero se entiende que si uno no es leído por nadie ha hecho su trabajo de balde y se entiende que para ser leído hay que escribir cosas que valgan la pena leer. 

Como no suelo leer Perfil, me entero por un buen amigo que me lo comenta entre otras cosas. Es una columna de Leticia Martin, a quien no conozco, que pasó todos los filtros de la redacción –sabiéndolo o sin saberlo los editores– y apareció así en la edición del pasado 17 de mayo en ese periódico que sale impreso los sábados y domingos.


Se lo transcribo por si le cuesta leerlo en esa foto, bastante mala, por cierto:

Nadie lee nada 

por Leticia Martin

“Se viralizó. ¡Conseguiste tu objetivo!”. Vivimos en una sociedad de logros medidos a partir de un término médico. Lo que identifica al éxito es la capacidad de contagio: que algo se difunda con gran rapidez en las redes.

Estaba a punto de escribir sobre esa desafortunada coincidencia entre el verbo adosado al éxito actual con el verbo que usamos para dar cuenta de una enfermedad cuando, de pronto, me asaltó una idea material y primigenia. ¿Por qué hago esto? ¿Se hará viral escribirlo?

Ya hace más de un año que escribo esta columna semanal para PERFIL; un trabajo que implica compromiso, un deadline, tener palabra y encontrar una forma. Que también creí implicaba cierta trayectoria. Pero hace seis meses que no recibo el pago por mis servicios. Ni el pago ni un aumento, como si los servicios o el costo de vida no hubieran aumentado.

Valoro el espacio, el que me hayan abierto las puertas en un lugar prestigioso, la voz de alguien formado como el propietario de este grupo editorial, un profesional al que escucho como si no fuera el último responsable de la discriminación de la que soy parte. ¿O quizá no es por ser mujer que no me pagan? Ni idea. De eso no sé aunque me duele y con eso me pelee. A eso me respondo: “No te hagas la víctima, Leticia, y ponete a escribir”. Sin embargo, cada jueves recuerdo a Fogwill levantando el teléfono para exigir su honorario antes de enviar la columna semanal para al fin cobrar.

No soy Fogwill y tal vez no exista –como se empeñó en señalarme sin que le tiemble la voz Gustavo Wald, el funcionario que el albertismo bancó hasta el último segundo–. Lo asumo, entonces. Si quieren, no soy, no sé, no existo. Pero acá estoy, y si escribo columnas que tal vez no me paguen, las escribo como si a alguien le importara leerlas, como si fueran un trabajo y recibiera a tiempo la remuneración por ser eficiente y responder, como si no me hicieran sentir que les da igual, que cualquiera estaría dispuesto a reemplazarme mañana mismo.

Pero hoy estoy demasiado triste y no tengo ganas de ir a votar mañana, ni ganas de conservar este trabajo, y quiero contar que hace siete meses que hago esta estupidez y que mañana por fin no voy a poner el despertador a las seis am para escribir los 2500 caracteres sin espacios de esta columna que ya escribí y que sigo honrando solo porque otros que me precedieron la han escrito, solo porque de esos otros algo he aprendido, y no me quiero rendir.

Cincuenta mil pesos de honorarios por mes con seis meses de demora. Cincuenta mil.

sábado, 27 de junio de 2020

Perfil copia a O Globo, NYTimes, El Espectador y Estadaõ



Ya no se sabe quién copia a quién. Si la memoria no me falla, quien primero lo hizo, con los nombres de las 852 víctimas, fue Dagens Nyheter (Estocolmo), cuando el hundimiento del ferry Estonia en el mar Báltico, el 28 de septiembre de 1994. Algún día encontraré esa portada...

21 de junio

14 de junio

24 de mayo

10 de mayo

domingo, 14 de julio de 2019

Alberto Fernández y el periodismo


La nota de hoy (empieza en la portada y ocupa casi toda la contraportada) vale la pena para documentar la relación de Alberto Fernández (candidatos a presidente de la Nación) con la prensa y los periodistas. Aquí queda.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Buenos Aires Times


Salió a la calle el sábado pasado, como semanario con formato de diario y propiedad de Editorial Perfil. Aquí la historia, en el blog de José Crettaz.

miércoles, 22 de junio de 2016

Fontevecchia químicamente puro


Si hay algo que agradecer a Jorge Fontevecchia es la franqueza con que cuenta sus proyectos. A veces raya en la indiscreción, pero justo a él no se lo puede acusar. El congreso de la WAN IFRA en Cartagena de Indias (12 al 14 de junio pasado), lo tuvo como ponente principal. Aquí (sin diapositivas) su presentación. Buena idea la de ADEPA de reproducir y resumir las presentaciones para sus socios.

Pero eso no es todo. Vuelto Fontevecchia de Cartagena escribe en Perfil esta nota sobre su presentación y sus experiencias.

Las dos valen la pena.

domingo, 2 de agosto de 2015

Seguimos publicando encuestas que sabemos falsas

El 12 de julio -una semana antes de las elecciones a intendente (alcalde) de Buenos Aires- el diario La Nación de Buenos Aires publicó esta portada en la que daba casi once puntos de diferencia entre los dos candidatos que habían pasado a la segunda vuelta. Horacio Rodríguez Larreta 49,1% y Martín Lousteau 38,3% (la encuesta es de Poliarquía):


El lunes 20, ya pasadas las elecciones la tapa fue esta:


Le ahorro otros diarios. Aquí la columna (Instapaper) que escribí en El Territorio sobre esos encuestadores y esos números. 

Paso a los de este fin de semana, cuando faltan solo siete días para las elecciones primarias nacionales La nación vuelve a publicar una encuesta de Poliarquía, le encuestadora que hace apenas quince días le erró por ocho puntos:


El lunes 10 les cuento qué pasó. Lo que quiero decir ahora es que no entiendo por qué los diarios seguimos dando espacio a las encuestadoras que engañan al público porque casi todas ellas trabajan para uno de los candidatos (y a veces también los engañan a ellos). Esa gente se hace rica con la publicidad a costa de los medios, que algunos hasta pagan. Recomiendo la nota de Raúl Kollman en Página 12, la que da título a la tapa. Y esta otra nota de Kollman en la que aparece la opinión de los principales encuestadores sobre los resultados en la provincia de Buenos Aires, que son definitorios para cualquier elección.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Cualquier persona con una red social no es un periodista

Cualquier persona en una red social puede ser una especie de editor. Y podríamos pensar que la tecnología hará que ya no sea necesario el periodismo profesional y, en mi opinión, eso se vuelve inadecuado para los roles que lo necesitan. Por un lado, están los maestros de la tergiversación, y estas personas me resultan muy irritantes, pero, si observamos la habilidad de abogar, por ejemplo en un tribunal, presentar la posición de un grupo de forma intensa, no es una tarea sencilla. Bueno, ahí están esos periodistas que pueden hacerlo bien; llegar a la esencia de la posición particular de un grupo y representarlo sólidamente. Por otro lado, veo a los periodistas de investigación como opuestos, pasan mucho tiempo intentando comprender las trayectorias complejas de sistemas corruptos. No es posible lograr fácilmente y de forma colaborativa el entendimiento de una conspiración compleja o de los intrincados vínculos de corrupción entre diferentes grupos. Para lograrlo, se necesita un experto que pueda entender y penetrar la complejidad y la clandestinidad, y si no contamos con estas organizaciones expertas en echar luz sobre una oscuridad tan poderosa, pueden continuar operando como lo deseen. Pueden ser de la brigada anticorrupción de la policía o pueden ser de organizaciones no gubernamentales que se especializan en develar corrupción política, financiera y geopolítica. Pero, sin importar en qué tipo de estructura estén inmersos, el resultado final es periodismo de investigación, y luego la publicación y la divulgación al público.
Es la respuesta de Julian Assange a una de las preguntas sobre el futuro del periodismo de Jorge Fontevecchia y se publicó en el periódico Perfil del pasado 14 de diciembre, con un pésimo título (perdón JF). Vale la pena leerla entera, pero como es muy larga y en contra de la economía del link, me atrevo a seleccionar estas otras preguntas y respuestas. La que más me gusta es la última (perdón de nuevo JF por no poner tus preguntas en negrita):
—Volviendo al tema del periodismo. Hay profesiones que fueron desapareciendo porque las necesidades que satisfacían dejaron de existir o las satisficieron mejor otros. Por ejemplo, los doctores reemplazaron a los chamanes, los psicólogos reemplazaron a ciertas autoridades religiosas, etcétera. El periodismo profesional y los medios de comunicación de amplio alcance han existido por no más de cuatro siglos, en paralelo con la llegada de la democracia y el sistema de división de poderes en los Estados. ¿Cree que la nueva tecnología y/o las nuevas formas de gobierno eliminarán las necesidades que hoy satisface el periodismo? ¿O esa necesidad será satisfecha por otros medios?
—Como ya dije, hay tres papeles del periodismo: está el de representar a un grupo y hablar por él; el de estudiar las complejidades del poder, lo cual requiere experiencia, porque el poder desarrolla experiencia en evitar que la gente lo comprenda; y hay en realidad otro papel, que es el de ir a esos lugares difíciles de llegar e informar rápidamente. Y éstos son los corresponsales de guerra, por ejemplo, donde no se están estudiando las complejidades del poder, pero es físicamente imposible informar rápidamente. 
—Pero usted era escéptico acerca del futuro del periodismo.
—Soy escéptico acerca del futuro del periodismo como lo conocemos actualmente, y soy algo optimista en otros aspectos. Creo que está cambiando en cierta forma, lo cual es bastante vibrante y sano, produciendo y aumentando la diversidad, al mismo tiempo que está reduciendo el nivel de experiencia, desafortunadamente. Pero vemos nuevas organizaciones que se especializan en estudiar de manera nihilista distintos tipos de poderes. El gran auge de internet era hacer que la industria editorial fuera económica y provocar la separación entre distribuidores y editores. Por eso, AT&T es una distribuidora, pero no una editorial. Con el paso del tiempo, se ha dado una integración vertical, donde los distribuidores se fusionan con los editores y, como resultado, reducen el poder de negociación de la gente que quiere informar al público. Y lo que está pasando con Google es un ejemplo de eso; se está convirtiendo en un distribuidor, en términos de acapararse de los sistemas de cable de fibra óptica; y en un editor, ya que intenta ahondar cada vez más en el negocio de ser un productor de contenido también. Y esa integración vertical y economía de escala reduce la capacidad de la gente de obtener la información que la audiencia quiere oír. 
—Pero hoy, mientras la mayoría de la juventud lee sobre política en internet, prácticamente todos los productores de contenido periodístico pierden dinero en internet. ¿Cómo se imagina que el mercado alcanzará un equilibrio en el que esos contenidos periodísticos de alto nivel de producción generen suficiente dinero como para continuar pagándoles a los periodistas de una manera competitiva? 
—La mayoría de las veces, el periodismo ha sido corrupto, si se fija en muchos de los negocios de los periódicos. Por ejemplo, consideremos News Corporation, Murdoch. Murdoch es australiano, por ende, conozco bastante su historia. El medio dominante de Murdoch en Australia se llama The Australian. Es un periódico que se distribuye en toda Australia. Hasta que se mudó a los Estados Unidos, News Corporation estaba registrada financieramente en Australia. Y por tanto, el marco regulatorio australiano era bastante importante, y The Australian no generó ganancias en los últimos treinta años. News Corporation intentó esconderlo al no revelar la pérdida de ganancias de The Australian como un registro por separado. Debido a que los medios son poderosos, se los puede usar para promover otros intereses, y así la mayoría de las organizaciones de medios de comunicación se juntan con otras industrias, y las organizaciones de medios de comunicación se usan para cambiar las bases normativas para esas otras industrias, o para golpear a los competidores, o para detenerlos, de una u otra manera. Y eso genera un entorno que respalda subsidios cruzados donde la industria que puede beneficiarse del periodismo corrupto subsidia al periodismo. El problema con eso es que se lo oculta. Si miramos hacia atrás, en realidad, la mayoría de los grupos periodísticos, antes de intentar parecer neutrales o estar atados a las publicidades, fueron publicados por un sindicato o un partido político, o por una organización religiosa. Tenemos el aparato de televisión estatal, o la Voice of America, entre otros. Y no creo que eso sea tan malo. En cierta forma, creo que puede ser mejor, porque el interés es más evidente. Y creo que lo que sucedió con Russia Today y Press TV es muy beneficioso. Durante hace mucho tiempo, hemos bromeado con que Russia Today es WikiLeaks Today por su amplia cobertura de nuestro material y de los esfuerzos actuales de los Estados Unidos para llevar a juicio a WikiLeaks como organización. Eso no está cubierto adecuadamente por la prensa occidental angloparlante. Aunque es vital, aunque allí es donde sucede la acción, aquí en Londres, porque estoy en Londres, en los Estados Unidos, porque allí es donde está la investigación, debería ser de gran interés para la gente de esos países. Y lo es; aunque cubrirlo parece ser demasiado difícil para los grandes grupos de prensa de esos países.
—A nosotros, los periodistas pre internet, nos gusta pensar que la información y el conocimiento son cosas diferentes, que la información sola no puede producir entendimiento y que el aporte del periodista es el de crear sentido. Cuando usted define las tres partes del periodismo, ¿qué papel le asigna al crear sentido en el futuro? 
—Esa será siempre la parte más importante. 
 —Pero también los poetas y los artistas crean sentido, y lo vienen haciendo desde antes de la existencia del periodismo. 
—Por el momento, en los países anglosajones, son generalmente los comediantes los que crean sentido, porque el poder puede presionar a algunos periodistas. Y los comediantes tienen una excusa para romper con esto, porque ellos pueden decir “fue sólo una broma”. En los periódicos es generalmente el caricaturista quien tiene realmente permitido meterse en la esencia del tema.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Lo que complica no es el tamaño sino la codicia


El sábado y el domingo, en dos entregas, Jorge Fontevecchia publicó en la contratapa de Perfil Clarín 1 y Clarín 2. Valen la pena.

Ya saben los lectores de Paper Papers que no me gusta la expresión periodismo de investigación y mucho menos que se premie un género que supone que la mayoría o el resto de los periodistas copian gacetillas.

Pero está buena la idea de que el tamaño no garantiza la independencia (era una de las tesis que sostenía Clarín en la audiencia pública ante la Corte Suprema) Por eso borré la investigación cada vez que aparece en este párrafo. Así me gusta más:
Para hacer periodismo hay que tener voluntad de investigar y vocación de hacerlo soportando el costo de tener una empresa menor de lo que se podría si se siguiera el ejemplo del señor de Globo: dejando de publicar.

Obviamente, el periodismo no es sólo de política, lo hay en todas las temáticas, pero el relacionado con la libertad de expresión y con el contrapeso de las minorías en el sistema democrático es el periodismo político.
Claro que el tamaño no garantiza la independencia, tampoco la cuenta de resultados. Lo que complica la independencia no es la pobreza sino la codicia.

La segunda entrega termina con un párrafo de colección. Guárdelo.
Cuando internet cambie todo y la conectividad pierda su poder, allí el contenido será el rey, como desde hace años se viene pronosticando sin acierto. Pero falta por lo menos una década, y en Argentina, más. En síntesis: los medios pueden ser (y serán) más chicos. Las que no pueden ser más chicas son las empresas de telecomunicación.

lunes, 27 de mayo de 2013

Periodista y empresario

Esto le dijo una vez Alejandro Romay a Jorge Fontevecchia:
Vos no sos empresario, sos periodista; el día que te recibas de empresario te vas a dar cuenta de cómo te equivocaste.
Está en la columna de Jorge Fontevecchia en Perfil de ayer. Se llama Lenguaje performativo pero no es mi culpa. Es la respuesta de Fontevecchia a algo que dijo Jorge Lanata sobre la última edición de la revista Noticias, cuya nota de tapa está dedicada a la mujer de Lanata.

Interesante, pero no es como dice Fontevecchia. El periodismo también es un negocio y Fontevecchia es un ejemplo de que puede serlo, pero más ejemplo es Lanata. No creo que sea una buena idea sostener que una cosa es el periodismo y otra los negocios. Más bien es una pésima idea de Jorge Fontevecchia. Casi tan mala como la de Romay, para quien el periodismo es una mercancía que se puede comprar y vender.

El verdadero negocio del periodismo, en Paper Papers, 18/10/2011

lunes, 20 de agosto de 2012

¿Qué pasa en la Argentina?

El Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas de la ciudad y provincia de Buenos Aires (Sivendia) y la Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines (SDDRA) pararon este fin de semana en demanda de mejoras en sus porcentajes del precio de tapa de los periódicos. Como los diarios de la ciudad avisaron que igual distribuirían ejemplares, desde el viernes a la noche los canillitas sitiaron las plantas de Clarín y La Nación hasta la madrugada del sábado. El domingo se quedaron hasta el mediodía, cuando se aseguraron que los dos diarios ya no tenían ninguna posibilidad de salir a la calle. Por eso, aunque imprimieron sus ediciones, ayer no circuló La Nación y Clarín lo hizo solo en algunas zonas del interior con ejemplares impresos en la planta que comparte con El Litoral de Santa Fe. Además entregó gratis la edición de papel para pantallas de computadora (flip) y, según su versión, consiguieron regalar unos 200.000 ejemplares escapando al bloqueo. Tiempo Argentino optó por no salir ninguno de los dos días y Perfil, que solo circula los sábados y domingos, salió el viernes con una edición adelantada. Aquí la noticia en Clarín y aquí en La Nación.


La Nación, en cambio, entrega hoy a precio de domingo sus suplementos y revista de ayer (hoy es feriado/festivo en la Argentina).


Y Clarín sale hoy con un fuerte editorial en portada, diseño y precio de domingo y los suplementos y la revista de ayer (el editorial no está todavía en el sitio del diario).


Lo que es de antología es la cobertura de Tiempo Argentino al piquete de Clarín. Titula: El boicot ilegal de Clarín no impidió el paro de canillitas...


¿El resto? Cada diario de la Argentina tiene su propia relación con el sindicato y su propio sistema de distribución y reparto de porcentajes.

lunes, 11 de junio de 2012

Lógica pura

El razonamiento de Jorge Fontevecchia en Perfil de ayer no tiene desperdicio

Si es verdad que hay poca gente en los cacerolazos, deberían mostrarlo. Si los medios que dependen del poder no los muestran, es señal de que les preocupa.

La ley de medios tenía que democratizar el acceso a la información y con este solo hecho está demostrando que cuantos más medios dependen del poder, hay menos información que le molesta al poder.

Mírelo del lado positivo: más rating para los pocos independientes que quedan.

lunes, 26 de diciembre de 2011

No estamos en Escandinavia

Esta es la respuesta que más me interesó en la larga entrevista de Jorge Fontevecchia a Horacio Verbitsky publicada por Perfil del sábado:
—¿Cómo interpretás el actual sistema de alianzas mediáticas del Gobierno, tan distinto al de la presidencia de Néstor Kirchner, que contaba a Clarín como su principal aliado?
—Cuando el gobierno de Kirchner firmó la prórroga de diez años de todas las licencias de radiodifusión, tanto radio como televisión, también lo cuestioné. Me pareció incorrecto porque tendía a cristalizar un panorama preexistente que no era el mejor. Cuando le concedió la licencia de C5N a Daniel Hadad, le dije a Kirchner que me parecía que era peor que Clarín. Y él me dijo: “Pero no tiene fuerza. Y yo necesito tener una vía alternativa para difundir las cosas que nosotros hacemos, porque si no, nos hacen un bloqueo informativo y hagamos lo que hagamos no se entera nadie”. Es una explicación. Todavía es verdadero que el conjunto mediático Clarín/La Nación funciona en tándem y es el demonio, y que el Gobierno no tiene un aparato de difusión equivalente. Si bien esa diferencia se ha achicado, primero porque Clarín y La Nación han perdido alcance y repercusión debido a su política de politización de la información. Yo podría decir hoy respecto de Manzano lo mismo que dije entonces respecto de Hadad. Si en algún momento a Cristina Fernández le interesara conocer mi opinión sobre el tema, yo le diría: “Manzano es peor que Clarín”. Y ella podría contestarme igual que Kirchner: “Pero es más débil”. Y yo no sé si tendría argumentos para refutar eso. Porque es real que Manzano es peor, pero es verdad que Manzano es más débil. Y que la posibilidad de tener una vía alternativa de difusión frente a un complejo mediático que censura, tergiversa, distorsiona, bloquea... Ningún gobierno puede despreciar eso. Estamos en la Argentina. No estamos en Escandinavia.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Periodismo obediente



Ya saben que no me gusta poner adjetivos al periodismo. Por eso y por el adjetivo, que tampoco me gusta, me parece una desgracia el periodismo militante. Hoy me entero que me perdí el debate sobre Periodismo 'militante' vs Periodismo 'independiente' en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, coordinado por Carlos Ulanovsky. Debatieron Ernesto Tenembaum, Pepe Eliaschev, Rubén Levenberg y Edgardo Mocca. Faltaron Juan Manuel Abal Medina y Florencia Saintout. La encontré solo en PerfilExcelente la observación de Tenembaum: 

No veo periodismo militante sino periodismo obediente.