Mostrando entradas con la etiqueta Pago. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pago. Mostrar todas las entradas
miércoles, 18 de julio de 2018
Como conectar con las audiencias y que además te paguen
Interesante y en castellano esta versión de Ismael Nafría en Cuadernos de Periodistas del informe Guide to Audience Revenue and Engagement del Tow Center for Digital Journalism (Columbia University). Yo diría que paguen por periodismo: por información NUNCA van a pagar.
Tags:
Ismael Nafría,
Muro de pago,
Pago,
Tow Center
domingo, 11 de febrero de 2018
Al final habrá que pagar por leer
Prensa, papel y precio
La otra tarde tuve que esperar a uno de la cuadrilla en Salzburgo. Quedamos en Tomaselli, que a sus 300 años es el café más viejo de Austria. Tan viejo que cuando nació Salzburgo no era Austria sino un arzobispado tributario del Sacro Imperio. Mozart y otros ilustres clientes se sorprenderían de que ya sólo se pueda fumar en el piso de arriba. Las camareras hacían slalom con las bandejas de pasteles entre las apretadas mesas...
Pero yo sólo tenía ojos para un cilindro de madera de unos dos metros con dos círculos giratorios de los que colgaba en perchas una treintena de periódicos. El mayor y más completo aparador de diarios que nunca he visto. Tuvieron que sacarme del local. Había sucumbido a la nostalgia de un pasado tan idealizado como la Inglaterra imperial para un brexitero. Los archivos del Pentágono de Spielberg ha desencadenado tal melancolía que no paramos de moquear. Salgamos del Tomaselli al fresco de Salzburgo.
¿Estamos tan mal?
-Tú eres un optimista. La verdad es que sólo se leen frivolidades. Basta ver la lista de lo más leído -suele decir un colega.
-Yo también veo las listas de lo más leído. Y me congratulo de que siempre haya reportajes (de Crónica, por ejemplo), entrevistas, temas de ciencia o de rabiosa actualidad política entre lo más visto. Claro, «famoso tiene cáncer» o «piratean las fotos en bolas que fulana envió a su ex» son imbatibles. ¿O es que usted no mira esas cosas?
Hoy como ayer. En la época de los papeles del Pentágono, el periódico más leído de Europa Occidental era el tabloide alemán Bild. En Inglaterra, The Sun, célebre por sus chicas en topless, vendía 10 veces más que The Times. Soñábamos con parisinas sentadas en el Café de Flore leyendo Le Monde (célebre foto de Cartier Bresson). Pero ellas leían France Soir. Lo básico (sexo, sangre, dinero) es más popular.
-Cierto -me responde una ráfaga de aire-. Sólo que ahora todo está mezclado. Antes había una frontera clara entre tabloides y prensa de calidad. Hoy los vídeos de los puñeteros gatitos lo invaden todo...
-Qué me vas a contar, colega. Mi sobrina de 15 años sólo sube fotos de su gato a Instagram y tiene 6.500 seguidores. Me contó que, según Google Analytics, sus followers están principalmente en Canadá. Cuando murió la mamá del gatito recibió cientos de mensajes de condolencias. Y yo, peleando por un retuit. Pero, oye, amigo, The New York Times ha abierto camino con la suscripción de pago gracias a... las recetas de cocina.
Y antaño nuestros quality papers llevaban cada día media docena de páginas de anuncios de, ejem, prostitutas. Que pagaban sus chulos en la ventanilla de abajo de la redacción. Hasta el International Herald Tribune tenía una sección (discreta, eso sí) de escorts.
-Pero no me negarás que han saltado todas las fronteras de la intimidad -me llega en un susurro.
-Al contrario. Dudo que los míticos sms de Letizia, que tanto han dado para hablar, que casi nadie ha visto y nadie ha publicado, alcancen el nivel del támpax de Carlos de Inglaterra. Y aquello era una grabación, por supuesto ilegal, de una conversación íntima (escatológicamente íntima) entre el príncipe de Gales y su entonces amante Camilla Parker Bowles. Las cintas eran de 1989 y fueron publicadas primero en una revista australiana. Hasta que el 17 de enero de 1993 The Sunday Mirror y The Sunday People las publicaron íntegras. Así era la intimidad.
-Hoy la secuencia habría sido instantánea. Las redes sociales habrían ardido. De hecho, las redes sociales nos han arrebatado a los medios el protagonismo.
-Es cierto que ya no dominamos la conversación pública. Suministramos los temas pero no escogemos el momento. Antes la secuencia era: exclusiva de la prensa, tertulias matutinas en radio, reacciones en los telediarios, tertulias nocturnas, anticipo de portadas. Ahora el público escoge cuándo y dónde. El momento es ya mismo. Y el sitio, el móvil.
Pero aún los legacy media aportamos muchos temas de conversación. Aunque ésta (y su tráfico) escapen de nuestro control. La cinta del támpax fue fotocopiada y enviada por fax desde todas las oficinas del Reino Unido. Hoy, habría petado en redes. Y las redes imponen esa apariencia de igualitarismo en la que vale tanto la opinión de un bloguero puñetero como la de un filósofo.
En las redes no hay maestros. Pero sí dueños. Imponen sus normas. Pezones, no; fake news, sí.
-Vamos, que vivimos en el mejor de los tiempos para el periodismo...
-Eso tampoco. Tenemos más audiencia, quizá menos influencia y, con seguridad, menos beneficios. Quisimos ser medios de masas pero el negocio se lo llevaron Facebook y Google, que no son medios pero sí tienen las masas que busca la publicidad.
Al final, habrá que pagar, querido lector, por leer. Y para eso, los periodistas deberán descubrir y publicar cosas interesantes. Dejemos el pasado a los historiadores. Y el diseño del futuro a los innovadores. Pero alguien tiene que pelear el presente. Y esos somos nosotros.
viernes, 2 de febrero de 2018
Los muros de pago y la misión del periodismo
Le copio esta genial visión de los muros de pago de Rob Howard, el autor de Hiatus, el "semanario gratuito sin links ni likes ni distracciones, para enterarse en cinco minutos a la semana de todo lo necesario para ser un ciudadano informado y responsable".
Why paywalls don’t work
Congratulations! You’ve read too much. Please pull out your credit card.
And so goes the frustrating, backward logic of the journalism paywall. It’s the most popular income idea to arise since the newspaper industry was flooded with low-budget competitors, and it seems like the last best hope for profits as Google and Facebook strangle independent advertising sales.
It’s also a fundamentally flawed business model that goes against the best interests of journalists and their readers, and it’s doomed to fail.
Paywalls are rock solid — until there’s big news
Most major newspapers have rolled out some variation of the “metered paywall” — for example, you get 10 articles a month for free, then you have to subscribe to read more. They’ve also rapidly revealed the absurdity of this concept every time there’s been serious news to report.
There’s a hurricane — take down the paywall.
There’s an election — take down the paywall.
We’ve got an exclusive! Damn the paywall.
The paywall is inherently in conflict with journalism’s primary goal: to educate and inform the public about important issues. When the papers say, “this is so important that we’re making it free,” they’re simultaneously saying that all the other stuff they publish doesn’t really matter, so they’ll charge you for it. It’s hard to imagine a business philosophy that’s more upside-down.
Paywalls entice newspapers to keep you clicking
The second subtle message of the paywall is that the newspapers’ most valuable readers are the ones who can’t stop reading. The publication’s financial success rests upon compelling you to hit your limits, so they can inconvenience you just enough to get you to fork over some cash.
Take a moment to consider the emotions you feel every time you hit one of these barriers. You start to engage with an interesting story, then you’re slapped with a pop-up. You roll your eyes. A strange mix of indignity and disgust washes over you. And most of the time, you click away.
You don’t need an MBA to realize that it’s less than ideal for your customers to feel disgusted by you immediately before you ask them for money. This isn’t a manipulative casino or carnival game — your readers are thoughtful intellectuals with abundant choices, not conversions to be optimized.
Paywalls may eke out a profit, but they also accelerate a newspaper’s nightmare scenario — that readers will leave the site, try the free stuff, and decide it’s pretty much the same. Or worse, they might just put down their phones and go outside.
This is the opposite of how human brains work in the ink-and-paper world. When you buy a physical publication, you decide whether it’s valuable before you read — and the publisher doesn’t care if you subsequently read one article or 20. Likewise, print newspapers sell ads based on past circulation data, not how many people are going to see today’s article if it goes viral. The metered paywall, rather than solving the problems of digital advertising, doubles down on the same perilous quest for page views.
The Internet business models reward future traffic rather than the authority and prestige that come from years of honest, serious reporting. They push for more news, trendier news and faster news, and they discourage calm, thoughtful, responsible journalism.
‘We’re just not that into you’
The paywall forces newspapers to confront the most jarring problem of the Internet age: to charge your readers money, you have to offer them something that’s actually worth paying for.
The reality is that 80 percent of current-events news is interchangeable, regardless of your source. If you’re looking for today’s top stories, you can pick from a limitless list of vendors and walk away with a very similar body of knowledge. If you run out of newspapers, try a TV network instead. If you’re bored of American publications, you’ll be delighted to discover that many international papers cover America too. Even at the ideological extremes, the broad strokes of what’s in the news are pretty much the same.
If news is cheap, opinion is cheaper. And yet, the paywall has encouraged publications to become more opinionated and more extreme, in the hopes their readers will be more likely to subscribe to a paper that vehemently agrees with them. “We’re not just any pundits — we’re the pundits who aggressively validate your existing beliefs and justify your anger.”
Publications that hope to survive online are left with a challenge: Can we subsist on advertising, and all the perverse incentives that come with it? Or can we actually produce something that’s valuable, meaningful and different? That’s the only way to build a responsible wall, asking readers to pay in advance instead of soliciting them when they’ve clicked too much.
It’s an old-school proposal, and it’s scary. It means being judged by quality instead of clicks, by honesty instead of eyeballs. It also might just make the Internet a healthy place to read the news.
Tags:
Facebook,
Pago,
Rob Howard
domingo, 16 de julio de 2017
Nadie quiere pagar lo que es gratis
La perversión del periodismo no hará más que mejorar el periodismo, pero mientras llega el momento, tenemos que encontrar la fórmula.
Tags:
Muro de pago,
Pago
lunes, 18 de noviembre de 2013
El negocio es construir comunidades
En seis puntos resumió Vincent Peyregne, el director general de WAN-IFRA, las presentaciones de la reunión Digital Media Latinoamérica que se realizó en Bogotá los días 30 y 31 de octubre. Pero a mi me dan diez:
* * *
El negocio del periodismo la serie (negociodelperiodismo)
1. La audiencia es enorme, así que hay oportunidades de ingresos masivos. 2. No teman arancelar siempre y cuando los contenidos sean relevantes. 3. Utilicen los recursos para producir contenido ineludible y único. 4. La convergencia ha trascendido la redacción. 5. Aprovechen el enorme interés en las tabletas. 6. La organización es secundaria; el público es lo primero. 7. Involúcrense con las comunidades. 8. No estamos en el negocio de las noticias: estamos construyendo comunidades. 9. El mundo móvil está cambiando las reglas del juego. 10. El mundo móvil es muy competitivo.Varias de ellas no son grandes conclusiones, pero hay una que sí. Por fin las tecnologías están distinguiendo el periodismo de los medios y a pesar de lo que haya dicho Marshall McLuhan (que nunca dijo que el medio es el mensaje tal como lo citamos sin saber). Construir comunidades es el negocio del periodismo y la información es el negocio de los medios.
Tags:
Futuro,
Marshall McLuhan,
Negocios,
Pago,
Tecnología,
WAN
lunes, 21 de mayo de 2012
Cosas que debe tener en cuenta si quiere cobrar por contenidos
Infographic by – Website Optimization
Tags:
Pago
miércoles, 9 de mayo de 2012
Suscríbete a la experiencia
The New York Times, esos genios. El título de la entrada es uno de los eslóganes de la nueva campaña de promoción de suscripciones digitales. Viene acompañado de cuatro vídeos fe-no-me-na-les donde venden el contenido del diario en cuatro áreas: Política, Relaciones, Creatividad e Invención. Acá le dejo uno, no se pierda el resto:
The New York Times ya ha rebasado los 475.000 suscriptores digitales. Ya son más que los del papel impreso. El diario ha aumentado su circulación en un 75% durante los últimos seis meses. Amigas y amigos, el pago por contenidos funciona. Si hay contenidos, claro. Preocúpese de los contenidos, que el pago llega casi solo. ¿O cree que el Times consigue suscriptores porque regala iPads y un abrazo de la directora en una quedada? Nah. No es por eso.
Tags:
Circulación,
Credibilidad,
Pago,
The New York Times
viernes, 10 de febrero de 2012
Pague. Todo son ventajas
Uno querría aclarar su caso hoy y aquí, porque hace meses que menudean las broncas y malos gestos por mi militancia en favor del pago por contenidos.
"No entiendo su obsesión por el pago en Internet", se quejaba de mí a un amigo común un ejecutivo del área digital de un grupo mediático latinoamericano. El reclamo, de buena onda, venía a propósito de la entrada sobre Mediapart, aquel digital francés que hace buen periodismo, es de pago y gana dinero. Ese caso, entre otros, ha hecho mucho daño entre los fieles del denominado "Consenso sobre el Futuro del Periodismo". Estos defienden básicamente que toda la información debe ser abierta y de balde; que los medios deben configurar su modelo de negocio y organización sobre estos principios o someterse a la irrelevancia, al fracaso, a la muerte.
Pues bien, la semana pasada, uno de los gurús del dichoso Consenso, Clay Shirky, otro profe, como casi todos ellos, reconoció que la estrategia de pago del Times de Nueva York funciona. Incluso dijo que no estaba bien llamarle muro de pago y que una metáfora más adecuada sería membrana semipermeable. Ya. A mí también me parece que no engaña a nadie cambiando el nombre de las cosas. Otro de los grandes popes de la cosa, Jeff Jarvis, propone un pago inverso. Pago. Bien. Debemos ser comprensivos con los guerreros de la revolución GAL (Gratis, Abierto y Libre). Ellos sienten que están salvando al mundo de la maldad del periodismo. Una misión solemne y ritual que consume sus vidas. Claro, si ahora resulta que el pago funciona… ¡Es un drama! ¡Su teoría decía que eso no podía ser! Compréndalo. Para ellos esas declaraciones son una conmoción (¿Y Ahora Qué Hacemos?). Es como si el Papa se hace mahometano. ¿Qué cara se nos quedaría a los católicos? Exacto, cara de mejillón.
Para añadir humillación a la injuria, resulta que los beneméritos fundadores de Megaupload, esos libertadores de la cultura popular, no lo hacían por la revolución GAL. Sólo querían hacerse millonarios y ligar. Qué cabrones. Cada vez que se levantan las alfombras del todo gratis en la vida real… aparece un Kim Dotcom. Por si fuera poco, se va confirmando que ¡la gente estamos dispuestos a pagar (pdf)! Cada vez que la gente decide por su cuenta lo hace en favor del pago. Fíjese lo que explica a la NPR un tal Robert, lector del NYT residente en… San Francisco. Al principio estaba cabreado como una mona por la membrana semipermeable, pero con el uso…
Luego está The Guardian, bandera del GAL. Como los ingresos digitales no llegan como estaba profetizado y el mucho desarrollo social, el glamour binario y la economía del enlace apenas generan facturación… recortan costes como un neoliberal enloquecido: varios suplementos y su gente han sido eliminados, etcétera. Bien, no solo recortan costes: todo lo que lanzan nuevo es de pago. Claro. Hasta The Guardian tiene derecho a darse cuenta de que son los ingresos, estúpido. El pago, el pago.
Soy partidario del pago por los contenidos porque quiero que el periodismo hecho por periodistas sobreviva al presente cambio de época tecnológico y social; porque no quiero que mi profesión se degrade más; porque quiero que el periodismo sea una ocupación de la cual se pueda vivir; porque no quiero que despidan a más periodistas.
Nada de todo eso tiene ninguna probabilidad de salir adelante si no hay pago por el producto del trabajo de los periodistas. La gente del GAL nunca habla de ingresos. Algunos incluso aseguran que la ciudadanía sola es capaz de informarse adecuadamente por la vía "de actos aleatorios de periodismo" y que esto ahorrará a la sociedad las manipulaciones originadas en la mala voluntad, incompetencia o pereza de los periodistas.
Válgame Dios. Es que también soy partidario del pago por contenidos porque la gente sólo pagamos por aquello que vale la pena. El pago es, por lo tanto, garantía de que lo menos valioso no durará. De que cuantos más paguemos más baratos serán los "contenidos". ¿Lo ve? Con el pago todo son ventajas.
La prueba del paywall del NYT, en PaperPapers, 17/03/11
La prueba del paywall del NYT (2), en PaperPapers, 18/03/11
La prueba del paywall del NYT (3), en PaperPapers, 19/03/11
El pago, garantía de credibilidad, en PaperPapers, 27/09/10
"No entiendo su obsesión por el pago en Internet", se quejaba de mí a un amigo común un ejecutivo del área digital de un grupo mediático latinoamericano. El reclamo, de buena onda, venía a propósito de la entrada sobre Mediapart, aquel digital francés que hace buen periodismo, es de pago y gana dinero. Ese caso, entre otros, ha hecho mucho daño entre los fieles del denominado "Consenso sobre el Futuro del Periodismo". Estos defienden básicamente que toda la información debe ser abierta y de balde; que los medios deben configurar su modelo de negocio y organización sobre estos principios o someterse a la irrelevancia, al fracaso, a la muerte.
Pues bien, la semana pasada, uno de los gurús del dichoso Consenso, Clay Shirky, otro profe, como casi todos ellos, reconoció que la estrategia de pago del Times de Nueva York funciona. Incluso dijo que no estaba bien llamarle muro de pago y que una metáfora más adecuada sería membrana semipermeable. Ya. A mí también me parece que no engaña a nadie cambiando el nombre de las cosas. Otro de los grandes popes de la cosa, Jeff Jarvis, propone un pago inverso. Pago. Bien. Debemos ser comprensivos con los guerreros de la revolución GAL (Gratis, Abierto y Libre). Ellos sienten que están salvando al mundo de la maldad del periodismo. Una misión solemne y ritual que consume sus vidas. Claro, si ahora resulta que el pago funciona… ¡Es un drama! ¡Su teoría decía que eso no podía ser! Compréndalo. Para ellos esas declaraciones son una conmoción (¿Y Ahora Qué Hacemos?). Es como si el Papa se hace mahometano. ¿Qué cara se nos quedaría a los católicos? Exacto, cara de mejillón.
Para añadir humillación a la injuria, resulta que los beneméritos fundadores de Megaupload, esos libertadores de la cultura popular, no lo hacían por la revolución GAL. Sólo querían hacerse millonarios y ligar. Qué cabrones. Cada vez que se levantan las alfombras del todo gratis en la vida real… aparece un Kim Dotcom. Por si fuera poco, se va confirmando que ¡la gente estamos dispuestos a pagar (pdf)! Cada vez que la gente decide por su cuenta lo hace en favor del pago. Fíjese lo que explica a la NPR un tal Robert, lector del NYT residente en… San Francisco. Al principio estaba cabreado como una mona por la membrana semipermeable, pero con el uso…
“…so I finally decided to pay, and I get the Sunday Times, the printed newspaper, and I pay for the digital content, and I’m happy to do so because when you think about it, I mean, most people, at least if you’re over a certain age, you used to pay for newspapers all the time. You just took it for granted. And certainly for the quality of the New York Times, I think it’s well worth it.”La gente sabe más de lo que parece. ¿No ha visto la cantidad de apps que se bajan a sus teléfonos y tabletas? Ay, qué dolor. Si es que en la gente no se puede confiar. Lenin lo sabía bien: se quitó a la gente de enmedio y logró levantar un negocio 'familiar' que aguantó casi cuatro generaciones.
Luego está The Guardian, bandera del GAL. Como los ingresos digitales no llegan como estaba profetizado y el mucho desarrollo social, el glamour binario y la economía del enlace apenas generan facturación… recortan costes como un neoliberal enloquecido: varios suplementos y su gente han sido eliminados, etcétera. Bien, no solo recortan costes: todo lo que lanzan nuevo es de pago. Claro. Hasta The Guardian tiene derecho a darse cuenta de que son los ingresos, estúpido. El pago, el pago.
Soy partidario del pago por los contenidos porque quiero que el periodismo hecho por periodistas sobreviva al presente cambio de época tecnológico y social; porque no quiero que mi profesión se degrade más; porque quiero que el periodismo sea una ocupación de la cual se pueda vivir; porque no quiero que despidan a más periodistas.
Nada de todo eso tiene ninguna probabilidad de salir adelante si no hay pago por el producto del trabajo de los periodistas. La gente del GAL nunca habla de ingresos. Algunos incluso aseguran que la ciudadanía sola es capaz de informarse adecuadamente por la vía "de actos aleatorios de periodismo" y que esto ahorrará a la sociedad las manipulaciones originadas en la mala voluntad, incompetencia o pereza de los periodistas.
Válgame Dios. Es que también soy partidario del pago por contenidos porque la gente sólo pagamos por aquello que vale la pena. El pago es, por lo tanto, garantía de que lo menos valioso no durará. De que cuantos más paguemos más baratos serán los "contenidos". ¿Lo ve? Con el pago todo son ventajas.
La prueba del paywall del NYT, en PaperPapers, 17/03/11
La prueba del paywall del NYT (2), en PaperPapers, 18/03/11
La prueba del paywall del NYT (3), en PaperPapers, 19/03/11
El pago, garantía de credibilidad, en PaperPapers, 27/09/10
Tags:
Jeff Jarvis,
Pago,
Web
martes, 3 de enero de 2012
Dos millones de usuarios únicos son menos que 56.000 abonados
Medio millón de euros de beneficios. Estos son los resultados de Mediapart, una web de información y opinión fundada en julio de 2008 por un puñado de periodistas encabezados por Edwy Plenel, ex director de Le Monde (foto).
Mediapart ha facturado este año cinco millones de euros. Tiene 56.000 abonados activos. Da trabajo a 39 personas, 27 de ellas periodistas, que viven del pago por contenidos –Mediapart no admite publicidad. La suscripción anual cuesta 90 euros, es decir 24 céntimos por día. Un diario en Francia cuesta entre 90 céntimos y un euro y medio. Haga números. Es un éxito impresionante del modelo de pago que tanto apostrofan los puretas del todo gratis, todo abierto, todo libre. Formidable.
En cambio, su principal y más antiguo rival, Rue89, fundada el 2007, confiaba en el modelo gratuito y buscaba los ingresos por la vía de la publicidad, un mensual impreso y la venta de servicios. Nada. Después de quemar tres millones de euros, hace dos semanas la compró el semanario Le Nouvel Observateur. Veremos qué puede hacer.
En fin: los dos millones de usuarios únicos de Rue89 no valen tanto como los 56.000 suscriptores de Mediapart. ¿Significa algo? ¿Suerte? ¿Azar? Ni la suerte ni el azar existen.
El grupo de Plenel lo tiene muy claro. El pago garantiza el valor y la independencia del trabajo de sus periodistas y permite configurar alrededor de la marca una comunidad de participantes muy activos y comprometidos. “Si usted quiere información de calidad –hablo de exclusivas, no de columnistas– el pago es el único modelo viable. El pago incluye en sí mismo la idea de independencia y de confianza de los lectores”, explica Plenel a Le Point.
Tiene razón. ¿Qué mejor garantía de independencia que depender sólo de los lectores? Algunos dirán que Mediapart es un fenómeno muy francés. No lo creo. Este año nacerán muchas iniciativas parecidas. Ustedes lo verán.
Mediapart ha facturado este año cinco millones de euros. Tiene 56.000 abonados activos. Da trabajo a 39 personas, 27 de ellas periodistas, que viven del pago por contenidos –Mediapart no admite publicidad. La suscripción anual cuesta 90 euros, es decir 24 céntimos por día. Un diario en Francia cuesta entre 90 céntimos y un euro y medio. Haga números. Es un éxito impresionante del modelo de pago que tanto apostrofan los puretas del todo gratis, todo abierto, todo libre. Formidable.
En cambio, su principal y más antiguo rival, Rue89, fundada el 2007, confiaba en el modelo gratuito y buscaba los ingresos por la vía de la publicidad, un mensual impreso y la venta de servicios. Nada. Después de quemar tres millones de euros, hace dos semanas la compró el semanario Le Nouvel Observateur. Veremos qué puede hacer.
En fin: los dos millones de usuarios únicos de Rue89 no valen tanto como los 56.000 suscriptores de Mediapart. ¿Significa algo? ¿Suerte? ¿Azar? Ni la suerte ni el azar existen.
El grupo de Plenel lo tiene muy claro. El pago garantiza el valor y la independencia del trabajo de sus periodistas y permite configurar alrededor de la marca una comunidad de participantes muy activos y comprometidos. “Si usted quiere información de calidad –hablo de exclusivas, no de columnistas– el pago es el único modelo viable. El pago incluye en sí mismo la idea de independencia y de confianza de los lectores”, explica Plenel a Le Point.
Tiene razón. ¿Qué mejor garantía de independencia que depender sólo de los lectores? Algunos dirán que Mediapart es un fenómeno muy francés. No lo creo. Este año nacerán muchas iniciativas parecidas. Ustedes lo verán.
lunes, 2 de enero de 2012
Pronóstico fácil para el 2012
Este año se aclarará cuál es el modelo de negocio que permitirá trasladar al mundo digital el valor editorial, comercial e institucional que los diarios de papel acumulan bajo sus cabeceras impresas. Será muy emocionante. Los que no acierten o lleguen tarde quedarán heridos de muerte.
Sabremos cuál de las opciones tiene mejores perspectivas de cubrir los costes del periodismo: si el todo gratis y venga publicidad o los diversos sistemas de pago por contenidos que se han puesto a rodar en 2011 vía aplicaciones o vía web, con diversas variantes según el tipo de consumo: por número de páginas vistas, en función de la plataforma, actualizaciones, etcétera.
Afino el pronóstico. Se llevarán el gato al agua el “pago modulado” –acceso gratuito hasta un cierto número de páginas, piezas o según la procedencia (buscadores, redes sociales…), como el de The New York Times o el del Financial Times– y las aplicaciones para dispositivos móviles. Tengo una sola razón principal y algunas menores. Dejemos estar las menores –p.e. que casi todos los adultos occidentales usaremos algún dispositivo móvil a finales de 2012– y vamos al grano: las marcas que se dejan dinero de verdad en publicidad quieren saber quien interactúa con sus anuncios. Más: quieren elegir o seleccionar el receptor para adaptar los mensajes, la frecuencia, etcétera. Por el lado del medio, sólo el pago encaja con esta estrategia.
Añado que en pocos casos bastarán los ingresos por contenidos y publicidad para sostener una operación tan cara como el periodismo. Las editoras que quieran permanecer de pie en 2013 deberán poner en marcha otras negocios para sostenerse. No, no piense en ayudas públicas: la gente estamos muy enfadados y no entenderíamos, por ejemplo, que el Estado continuara tapando la ineficacia de algunos gerentes con el dinero de todos.
Sabremos cuál de las opciones tiene mejores perspectivas de cubrir los costes del periodismo: si el todo gratis y venga publicidad o los diversos sistemas de pago por contenidos que se han puesto a rodar en 2011 vía aplicaciones o vía web, con diversas variantes según el tipo de consumo: por número de páginas vistas, en función de la plataforma, actualizaciones, etcétera.
Afino el pronóstico. Se llevarán el gato al agua el “pago modulado” –acceso gratuito hasta un cierto número de páginas, piezas o según la procedencia (buscadores, redes sociales…), como el de The New York Times o el del Financial Times– y las aplicaciones para dispositivos móviles. Tengo una sola razón principal y algunas menores. Dejemos estar las menores –p.e. que casi todos los adultos occidentales usaremos algún dispositivo móvil a finales de 2012– y vamos al grano: las marcas que se dejan dinero de verdad en publicidad quieren saber quien interactúa con sus anuncios. Más: quieren elegir o seleccionar el receptor para adaptar los mensajes, la frecuencia, etcétera. Por el lado del medio, sólo el pago encaja con esta estrategia.
Añado que en pocos casos bastarán los ingresos por contenidos y publicidad para sostener una operación tan cara como el periodismo. Las editoras que quieran permanecer de pie en 2013 deberán poner en marcha otras negocios para sostenerse. No, no piense en ayudas públicas: la gente estamos muy enfadados y no entenderíamos, por ejemplo, que el Estado continuara tapando la ineficacia de algunos gerentes con el dinero de todos.
martes, 1 de noviembre de 2011
El modelo digital de pago del New York Times (2)
El sitio web de El Comercio de Lima entrevistó a Paul Smurl (vicepresidente de productos de pago del NYT) luego de la presentación El modelo digital de pago del New York Times durante la 67ª Asamblea anual de la Sociedad Interamericana de la Prensa. Está subtitulada en castellano. Gracias Jessica.
Tags:
Pago,
The New York Times
viernes, 28 de octubre de 2011
El modelo digital de pago del New York Times
Les paso la presentación de Michael Greenspon y Paul Smurl sobre el modelo digital de pago del New York Times. Fue el 15 de octubre en la Asamblea de la Sociedad Interamericana de la Prensa en Lima. Está incluida la traducción simultánea al castellano. Al principio no se oye muy bien, pero enseguida se arregla. Dura un poco más de una hora.
Tags:
Pago,
The New York Times
lunes, 20 de junio de 2011
Este es el periodismo que debe ser pagado
Hace una semana, The New York Times publicó este reportaje sobre la camarera del hotel Sofitel de Nueva York que acusa a Dominique Strauss-Kahn de haberla agredido sexualmente. La mujer es de Guinea Conakry, la Guinea francesa. El diario envió a un periodista y a su stringer a Thiakoulle, el poblado donde nació esa señora, a trece horas de pistas de tierra de la capital del país africano, además de encargar a otros cinco reporteros locales que completaran el cuadro en NY [Clic>Amplía]:
¿Cree usted que el Times hace eso para explotar el morbo o que no sabía que una cobertura así es una ruina? Claro que no. Pero ellos se dedican al periodismo. Mientras, el resto de medios se quedaban mirando al dedo.
El buen periodismo es caro, pero es precisamente eso lo que la gente paga(mos).
[Lo más gracioso, a juicio de uno, es que en la edición web la pieza era parte de la sección local. En el papel, de internacional. Estos tipos piensan.] La pista vino de JPC*. Gràcies.
¿Cree usted que el Times hace eso para explotar el morbo o que no sabía que una cobertura así es una ruina? Claro que no. Pero ellos se dedican al periodismo. Mientras, el resto de medios se quedaban mirando al dedo.
El buen periodismo es caro, pero es precisamente eso lo que la gente paga(mos).
[Lo más gracioso, a juicio de uno, es que en la edición web la pieza era parte de la sección local. En el papel, de internacional. Estos tipos piensan.] La pista vino de JPC*. Gràcies.
Tags:
Dirección,
Pago,
The New York Times
viernes, 1 de abril de 2011
Los empleados del NYT pagarán por ver The Huffington Post
Esta mujer es increíble... Está cargando a Su Majestad Imperial The New York Times, como si fueran los tontitos del negocio.
Supongo que es una broma del April Fools' Day, el equivalente al Día de los Inocentes, que se celebra hoy en los Estados Unidos.
sábado, 19 de marzo de 2011
La prueba del paywall del NYT (3)
¿Por qué voy a pagar por mi acceso a The New York Times? Porque su periodistas se juegan la vida para explicarme qué pasa. Por ejemplo Linsey Addario (1) y Tyler Hicks (2), que están detenidos por tropas leales a Gadafi en Libia. En la foto, tomada por Paul Conroy (Reuters), durante un bombardeo en Ras Lanuf, me parece que están más cerca de la acción que los mulás digitales que claman contra el muro de pago que el diario instalará el próximo 28.
Saif Gadafi ha anunciado que los liberarán. Son Anthony Shadid, el jefe de la oficina de Beirut y ganador de dos Pulitzers; Tyler Hicks y Linsey Addario, con amplia experiencia en zonas de guerra, y el reportero Stephen Farrell, capturado en 2009 por los talibanes en Afganistán y rescatado por comandos británicos.
¿Cree Vd. que les secuestraron porque desobedecían las señales de tráfico?
…por no mencionar la tropa de periodistas –del NYT y de otros medios– que se arriesga su salud informando sobre el terreno de la situación de la planta nuclear de Fukushima en Japón. Para eso les pagamos ¿no? Pues eso: paguémosles. Bravo.
ACTUALIZACIÓN: “The New York Times, with all its difficulties, and all of us have things to argue with it about, is to me a great institution because it tries to do the best thing possible. The New York Times, and it kills me to say this, as a Washington Post person, but it is the greatest newspaper of its time because it has, I don’t know, a dozen people in Libya right now? It tries to do the right thing. I don’t think that’s elitism. It’s trying to be great as well as profitable as well as all the things a product business has to be. But, shooting for the moon, I don’t see why that is innately elitist.” [David Remnick, Director, The New Yorker]. Siga leyendo.
La prueba del paywall del NYT, en PaperPapers, 17/03/2011
La prueba del paywall del NYT (2), en PaperPapers, 18/03/2011
El pago, garantía de credibilidad, en PaperPapers, 27/09/10
Saif Gadafi ha anunciado que los liberarán. Son Anthony Shadid, el jefe de la oficina de Beirut y ganador de dos Pulitzers; Tyler Hicks y Linsey Addario, con amplia experiencia en zonas de guerra, y el reportero Stephen Farrell, capturado en 2009 por los talibanes en Afganistán y rescatado por comandos británicos.
¿Cree Vd. que les secuestraron porque desobedecían las señales de tráfico?
…por no mencionar la tropa de periodistas –del NYT y de otros medios– que se arriesga su salud informando sobre el terreno de la situación de la planta nuclear de Fukushima en Japón. Para eso les pagamos ¿no? Pues eso: paguémosles. Bravo.
ACTUALIZACIÓN: “The New York Times, with all its difficulties, and all of us have things to argue with it about, is to me a great institution because it tries to do the best thing possible. The New York Times, and it kills me to say this, as a Washington Post person, but it is the greatest newspaper of its time because it has, I don’t know, a dozen people in Libya right now? It tries to do the right thing. I don’t think that’s elitism. It’s trying to be great as well as profitable as well as all the things a product business has to be. But, shooting for the moon, I don’t see why that is innately elitist.” [David Remnick, Director, The New Yorker]. Siga leyendo.
La prueba del paywall del NYT, en PaperPapers, 17/03/2011
La prueba del paywall del NYT (2), en PaperPapers, 18/03/2011
El pago, garantía de credibilidad, en PaperPapers, 27/09/10
Tags:
Pago,
The New York Times
viernes, 18 de marzo de 2011
La prueba del paywall del NYT (2)
The Economist llama "digital mullahs" a los que se la pasan protestando y riéndose de The New York Times. Y explica:
Why would a paper want to punish its most loyal readers, who are more likely to live in the country and are thus worth more to advertisers, while letting casual, low-value readers snack on its content without paying?Ni uno solo de los mulás digitales viene proponiendo solución real a ese laberinto. Sólo gritos y amenazas. El NYT se atreve. Como dice un conocido: Pensemos.
The answer is that newspapers such as the New York Times have come to see the web in a different way. Although digital advertising revenues at the Times’s News Media Group grew by a healthy 18% between 2009 and 2010, to $212m, overall ad revenues fell by 4% and subscription revenues also fell. The New York Times has concluded (as the Wall Street Journal and the Financial Times concluded some years ago) that online advertising cannot possibly grow quickly enough to counteract the decline in paper advertising and readership that newspapers, by putting the content online for free, are almost certainly speeding. The web is great—but it is great not so much as a source of revenue but as a cheap way of attracting paying subscribers. It’s a shop window, not a business. Heavy users get the requests for money because they are most likely to become subscribers.
Tags:
Pago,
The New York Times
jueves, 17 de marzo de 2011
La prueba del paywall del NYT
Arthur Sulzberger ha anunciado que The New York Times cobrará por los contenidos en su edición web.
Ha provocado la reacción de los partidarios de la información gratuita. No va a andar, profetizan. Y es verdad: information wants to be free. Lo decía Nicholas Negroponte y todo el Media Lab del MIT hace ya unos cuantos años. En Ser Digital, Negroponte se ríe de los que valoran su computadora por el precio de mercado ¿Cuánto vale la información que lleva adentro? Nada, porque nadie la pagará. NN* solía poner otro ejemplo: las casas de fotos devuelven un rollo virgen cuando lo dañan al revelarlo. Las fotos no valen nada. Ya no hay rollos, pero se entiende porque la foto en sí misma vale CERO. Tanto vale cero que la puedo mirar todo lo que quiero sin pagar un peso a su autor, por ejemplo de ojito en el metro. Eso mismo pasa con The New York Times en el metro de Nueva York o con Clarín en el subte (que es el metro de Buenos Aires) Al de hoy le leí en el bar de un club social sin pagar un peso.
Pasó que aparecieron en las redes los que confunden información con periodismo. Por eso quiero pensar que The New York Times no pretende competir contra la información y que Negroponte no sabe nada de periodismo.
Me dice HII* que The New York Times vende una worldview y yo pienso igual pero lo digo en alemán: Weltanschauung. Ese y no la información es el negocio del periodismo. Los periodistas no pretendemos informar: pretendemos cambiar el mundo, mejorarlo, amoldarlo, hacerlo vivible y que valga la pena. Y lo hacemos con la verdad. Otros –no son periodistas sino cínicos– lo intentan con mentiras y suelen trabajar para el poder.
Ese es el negocio del periodismo. Si le pagan al NYT por su Weltanschauung habrá ganado la batalla. Si no le pagan habrá perdido.
El paywall del NYT servirá para probar si es o no es verdad todo esto. Veremos. Esperemos sentados.
El pago, garantía de credibilidad, en Paper Papers, 27/9/10
Tags:
Futuro,
Nicholas Negroponte,
Pago
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Internet: se dispara el pago por contenidos
Las compras de ropa por Internet se han quintuplicado en la primera mitad de 2010. La facturación por este concepto han pasado de 19 M€ a 90 M€ en un año:
¿Esto no es pago por contenidos? —Será más bien por contenedores, dice uno aquí al lado. No sé (¿me estará llamando gordo?), pero a uno le parece que los medios informativos tienen aún mucho que aprender del comercio online. Por ejemplo, a ganar dinero con el que subvencionar al periodismo, que casi siempre lo pierde.
Pueden empezar echando un vistazo al Informe sobre el Comercio Electrónico de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones:
¿Esto no es pago por contenidos? —Será más bien por contenedores, dice uno aquí al lado. No sé (¿me estará llamando gordo?), pero a uno le parece que los medios informativos tienen aún mucho que aprender del comercio online. Por ejemplo, a ganar dinero con el que subvencionar al periodismo, que casi siempre lo pierde.
Pueden empezar echando un vistazo al Informe sobre el Comercio Electrónico de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones:
Tags:
Pago,
Tendencias
martes, 2 de noviembre de 2010
La clave es el teléfono
¿Y si ofrecemos el diario a los socios y lo cobramos en la cuenta de la CEEL? Se nos ocurrió un día de 1998 mientras almorzábamos con la comisión directiva de la Cooperativa de Electricidad Eldorado Limitada (Misiones). La CEEL provee de luz, agua, internet, televisión, telefonía, gas y lo que usted quiera.
No se puede hablar fuerte. Nos estaba oyendo Ron Hirson, cofundador de Boku (aquí entero):
No se puede hablar fuerte. Nos estaba oyendo Ron Hirson, cofundador de Boku (aquí entero):
La tableta -el aparato- es lo de menos. Ya ven que se podía hacer hace doce años con el diario de entonces. El teléfono es la clave, pero no el aparato: es la línea, la misma por la que nos llega el periodismo, la información, el entretenimiento, el cine personal, la televisión (también personal), las fotos, los libros...
Y ya sabemos lo que pasa cuando no se paga el teléfono.
Y ya sabemos lo que pasa cuando no se paga el teléfono.
domingo, 17 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













