Mostrando entradas con la etiqueta Ficción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ficción. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de diciembre de 2015

La ficción veraz de Bastenier


Buena y recomendable columna de Miguel Ángel Bastenier en El País de hoy. Léala aunque no diga nada nuevo y se equivoque en que los americanos acuñaron el eslogan del Manchester Guardian. Pero lo sumo con gusto a los que sostenemos que el periodismo es un arte y no una ciencia. Y como buenos artistas, los periodistas son los más capacitados pata encontrar y decir la verdad, que Bastenier llama ficción veraz con notable acierto.

Aquí más sobre ficción y periodismo en este blog.

lunes, 8 de noviembre de 2010

The Last Newspaper

Leo en la última Cosas (privilegios de la clase Zafiro) una nota sobre The Last Newspaper:
…a major exhibition inspired by the ways artists approach the news and respond to the stories and images that command the headlines…
en tres pisos del New Museum de Nueva York.

 

Comenta el autor, Manuel Santelices, que el cruce de caminos entre arte y periodismo no es nuevo (ya lo decíamos nosotros). Y cita a Warhol y a Rauschenberg. Dice otras cosas que no valen la pena y tampoco están en internet, por ahora.

Y ensaya el sitio del museo:
In many ways the exhibition is an exercise in citizen journalism whereby the constant re-ordering and annotation of information in both the artwork and the processes of the resident participants becomes an arena for the structuring and restructuring of truths.
¡Ufa!

Pero la expo parece buena. Si anda por NYC véala y nos la cuenta. Cierra el 9 de enero.

Hay que mentir para contar la verdad, en Paper Papers, 21/10/07
Los periodistas son artistas, en Paper Papers, 28/2/06

miércoles, 31 de marzo de 2010

Prueba de perspicacia ciudadana

Adivine en menos de 15 segundos cuál es el diario que trata de ocultarle la noticia del día en España.

[Para los que vienen de afuera, este Matas fue el presidente de Baleares, equivalente a gobernador de la provincia en Argentina o de estado en Brasil. No es un cargo cualquiera y tampoco en un lugar cualquiera: Baleares es la segunda o tercera autonomía más rica. Para los que sólo saben español: escac quiere decir jaque, como scacco en italiano, echec en francés o check en inglés].

Acá abajo, las portadas/tapas de la prensa local:


domingo, 14 de marzo de 2010

La piedra de toque del periodismo

Timothy Garton Ash, a propósito de Kapuscinski, fija en esta magnífica pieza una norma –mejor: un criterio– que todo el mundo 3.0 debe aceptar, seguir, obedecer –llámelo como quiera– para decirse periodista o ejercer el periodismo por muy bloguero, ciudadano o crowdsourced que sea uno:
Es cierto que, al elegir los hechos, las imágenes y las citas, al caracterizar a las personas reales sobre las que escribimos, quienes realizamos reportajes trabajamos, en muchos aspectos, como los novelistas. Pero, si tenemos en cuenta esa responsabilidad respecto a la historia y la promesa de “no ficción” que hacemos a nuestros lectores, debemos atenernos a los hechos de la mejor forma posible. No debemos cambiar el orden de los acontecimientos ni siquiera “ligeramente”, ni “sacar punta” a nada que aparezca entre comillas. Todos cometemos errores. Nadie puede ver una situación en su conjunto ni ser totalmente objetivo. Todo el mundo tiene un punto de vista. Ahora bien, si digo que vi una cosa, es que vi esa cosa. No estaba en otra calle, en otro momento, ni me lo contó alguna otra persona mientras tomábamos una copa en el bar del hotel.
Ninguna plataforma ni red da más autoridad que trabajar de ese modo de forma sostenida y guardar escrupulosamente ese Pacto de Lectura. Ya sé que es de sentido común y profesional. Por eso mismo insisto.

Sobre si la ficción ayuda a contar la verdad en Paper Papers 2/3/10

miércoles, 3 de marzo de 2010

Cualquiera inventa historias

Perdonen ustedes, pero recién ahora encuentro este artículo de Martín Caparrós que apareció en Crítica el pasado 5 de febrero. Léanlo.
A mi me gusta recordarlo así: como un gran inventor de historias verdaderas. Cualquiera inventa historias; es muy difícil inventar historias verdaderas
dice Caparrós y casi define al periodismo.

Lo encontré en el sitio de la FNPI.

Hay que mentir para contar la verdad, en Paper Papers, 21/10/07
Los periodistas son artistas, en Paper Papers, 28/2/06

martes, 2 de marzo de 2010

Sobre si la ficción ayuda a contar la verdad

Es el título del libro de Artur Domoslawski, donde explica que el legendario reportero polaco hubo de estar a buenas con el régimen comunista y que inventó hechos en sus crónicas. Terrible. Habrá que esperar a que alguna editorial le eche valor y lo traduzca. Domoslawski no es un oportunista ni un imbécil. Es un buen periodista de Gazeta Wyborcza que no lo pasa bien con todo este barullo: era amigo de RK, pero más amigo aún de la verdad (¿Qué?).

Ya se sabe: periodismo sobre el periodismo… carne de perro. The Guardian hace hoy una magnífica crónica de la cosa que debe leer inmediatamente antes de que el asunto caiga en manos de los comunicólogos y de Los-Columnistas-Que-Conocían-A-RK-De-Toda-La-Vida

Este es un asunto medio viejo que se veía venir. En diciembre, Slate publicó una entrevista con Werner Herzog donde se compara su cine con el periodismo de RK. Herzog, que tiene mucho genio en todos los sentidos de la palabra, incluído el aragonés, le echa los perros al preguntador y se quita de en medio con mucha habilidad:
Jacob Weisberg: … of course there are elements of fiction in your nonfiction films.
Werner Herzog: Sure, of course. I stylize, I invent, I do things the accountants of truth would not do. But I’m a storyteller.
J.W.: It’s very apparent in your films, to someone who has seen a lot of them, when there’s a moment of fiction that you’re using for some sort of dramatic purpose. It’s interesting to compare you to Ryszard Kapuściński, the Polish writer. There’s been a lot of debate about his use of fiction in nonfiction work.
W.H.: And it’s a very stupid, a very dull debate, because he’s a great storyteller, and what he does—and I am, by the way, doing a very similar thing—he intensifies truth by invention. By dint of declaration he creates something which gives you a much deeper insight into the truth of, let’s say, Africa or Haile Selassie, the emperor of Ethiopia, and it’s totally legitimate and the debate is very, very silly. Let the accountants be happy with their debate. I’m not going to participate.
Es y será un debate eterno. Otro caso brillantísimo de lo mismo es el brasileño Nelson Rodrigues –aunque casi todos sus lectores sabían que inventaba… era un pacto de lectura.

Y por mucho que RK fabulara, no nos quitan lo que dice en Los cínicos no sirven para este oficio. Eso sí es todo verdad.

—Para los otras biografías de RK, más hagiográficas, lee esto.
—Debate serio sobre el legado periodístico de RK en estos vídeos (dos horas).

martes, 2 de febrero de 2010

TEM

Los periodistas le vamos a deber a TEM el galimatías para bogar con un remo en el mar de la fantasía y otro en un río de carne y hueso. ¿Qué es Santa Evita sino el relato terrible y patético de la necrofilia argentina? ¿Cómo se cuenta esa historia, real como mis zapatos, de la pasión tremenda que florece de los tuétanos de la argentinidad, la misma que nos denuesta en vida y nos enaltece al morir? ¿Quién nos enseñará la codicia sino los escritores con talento? ¿Quién es el periodista de la envidia, de la pobreza, del crimen, de los celos o de la santidad? ¿Quién nos cuenta las apasionantes historias que hay detrás de cada puerta y de cada ventana de nuestras ciudades y pueblos?

Decididamente la crónica no es el relato más verídico de la historia y por eso nos viene bien que alguien nos muestre que se dicen grandes verdades con novelones. Alejandro Dumas escribió la historia de la venganza en El Conde de Montecristo, pero la venganza y sus historias no se agotaron en la vida de Edmond Dantès y dan para otras mil novelas que todavía no se escribieron.

Toda la magia del entrevero de ficción y realidad está plasmada en el título de La novela de Perón que cuenta la historia real de un mito en una novela real (no es una historia con licencias de novela). Es que Perón es a la vez un personaje real y uno de novela y ya se ve que a TEM lo alucinaba como a millones de argentinos.

“Una novela es una abeja reina que vuela hacia las alturas, a ciegas, apoderándose de todo lo que se encuentra en su ascenso, sin piedad ni remordimiento, porque ha venido a este mundo sólo para este vuelo". Por eso TEM llamó El vuelo de la reina a la historia tormentosa de un Editor General ya maduro y su noviecita de la redacción de O Estado de S. Paulo. Pero los protagonistas principales de la novela son los celos y no Antonio Pimenta y Sandra Gomide.

TEM nos mostró que se puede y se debe informar con metáforas. Más, que la fuerza de la metáfora es irreemplazable para relatar muchísimos hechos que ocurrieron en la realidad. Y no solo con textos, también con fotos y con dibujos lo hacemos los periodistas todos los santos días. El mismo TEM decía que muchas veces no se daba cuenta de la diferencia. Empezaba a escribir y el texto podía sobre el autor, como le pasa a tantos escritores. A los periodistas lo que se nos impone es la verdad y sabemos que envilecemos nuestras plumas si la tergiversamos (y dejamos de ser periodistas en ese instante y para siempre).

TEM era mucho más periodista que escritor si es que se puede ser una cosa sin la otra. Probaba esta condición su apertura infinita de cabeza y de corazón. Era a la vez amigo de Gabriel García Márquez y de Mario Vargas Llosa. Podía escribir en La Nación o en Página 12, dos diarios de Buenos Aires con visiones y líneas editoriales contrapuestas. Y eso no quiere decir que TEM no fuera un hombre comprometido con las luchas de su pueblo, como lo mostró en La Pasión según Trelew y Purgatorio.

Por eso los periodistas extrañaremos a TEM, como siempre llamaron los amigos a Tomás Eloy Martínez. Y me van a perdonar la confianza, pero todos los lectores somos amigos de nuestros autores preferidos.

lunes, 5 de mayo de 2008

La ficción tiene un problema

Ya se convirtió en un lugar común mencionar la historia de Joseph Fritzl -el Monstruo de Amstetten- como algo que no se le hubiera ocurrido ni al novelista más retorcido. Fritzl es el autríaco que encerró a su hija durante 24 años y tuvo con ella siete hijos, algunos cautivos como ella durante toda su vida en el refugio nuclear de la casa de su padre/abuelo.

"Ningún novelista puede imaginar nada tan novedoso como lo que se lee en los diarios" dijo anteayer Tom Wolfe en su presentación en la Feria del Libro. El problema de la ficción es que tiene que ser verosímil. La realidad, en cambio, puede ser increíble. Por eso siempre habrá muchos más relatos verdaderos que falsos sobre la realidad: es una de las ventajas del periodismo.

Facultad de Carpintería, en Paper Papers, 4/5/08
La verdad de los actores, en Paper Papers, 18/2/08
Los números y el rinoceronte de Durero, en Paper Papers, 16/2/08
¿Es verdad la metáfora?, en Paper Papers, 23/10/07
Hay que mentir para contar la verdad, en Paper Papers, 21/10/07
Información y periodismo, en Paper Papers, 14/12/06
Los periodistas son artistas, en Paper Papers, 28/2/06

domingo, 4 de mayo de 2008

Facultad de Carpintería

Van los links a dos buenos artículos sobre periodismo y ficción. Una es la nota a Orlando Barone en el suplemento adn de La Nación de ayer. La otra es una crónica de una reunión con Tom Wolfe de visita en Buenos Aires para la Feria del Libro, publicada por Clarín (donde traducen plausible -aplaudible- por verosímil).

Las dos me dan la oportunidad de volver sobre la ficción y los periodistas. Todo relato es ficción desde que no es la misma realidad sino una nueva creación que apenas intenta acercarse a lo que realmente pasó. No niego que lo que ocurre sea real, ni que sea congnocible y afirmo que los relatos verdaderos sobre lo ocurrido son casi infinitos y más numerosos que los falsos.

"¿No le convendría ser carpintero?" le preguntó Ernesto Sábato a Orlando Barone cuando se iniciaba en el periodismo. Supongo que lo decía con cierto ánimo de denostar a los periodistas, pero me hace pensar una vez más en la Facultad de Carpintería, que es lo mismo que decir Facultad de Periodismo. Una escuela donde se enseña un oficio no debería tener rango universitario, por más noble que sea la profesión. La universidad es para el pensamiento, para las letras y las ciencias. No para las artes.

La verdad de los actores, en Paper Papers, 18/2/08
Los números y el rinoceronte de Durero, en Paper Papers, 16/2/08
¿Es verdad la metáfora?, en Paper Papers, 23/10/07
Hay que mentir para contar la verdad, en Paper Papers, 21/10/07
Información y periodismo, en Paper Papers, 14/12/06
Los periodistas son artistas, en Paper Papers, 28/2/06

lunes, 18 de febrero de 2008

La verdad de los actores

Entre los números de la opinón pública y las verdades de la ficción vuelve el inmenso tema de la verdad propia del periodismo. Daniel Dessein me ha dejado pensando con su libro (Verdades y mentiras de la ficción, Corregidor: 2004) y sobre todo con el fracaso del naturalismo: es mejor la interpretación de los actores profesionales que la de los improvisados. Hace mejor el papel de campesino un actor que un campesino real, por eso fracasó el neorrealismo como género cinematográfico. Es que el campesino actúa influído por las cámaras, por el guión y por el vértigo del cine. Lo mismo ocurre en los reality shows, que de reality tienen poco, toda vez que los protagonistas actúan de personas normales hasta cuando duermen para el público que mira cada segundo de su vida encerrada.

El periodista tiene la misma condición que los actores. Su verdad es la de los artistas más que la de los científicos, la de los jueces o la de las religiones y su modo de acercarse a la realidad es apasionado (no es la primera vez que lo digo). Contar la verdad de un hecho debería ser más fácil para un periodista que para los mismos protagonistas del acontecimiento, como pasa con los actores. Si no lo hace mejor, es que no es periodista.

Los números y el rinoceronte de Durero, en Paper Papers, 16/2/08
¿Es verdad la metáfora?, en Paper Papers, 23/10/07
Hay que mentir para contar la verdad, en Paper Papers, 21/10/07
Información y periodismo, en Paper Papers, 14/12/06
Los periodistas son artistas, en Paper Papers, 28/2/06

martes, 6 de noviembre de 2007

The Onion, periodismo puro

La Nación del domingo pasado (sección Enfoques) reproduce en castellano el artículo sobre el periódico The Onion publicado en la revista Reason de este mes, con el título Amusing Ourselves to Depth que parafreasea el libro de Neil Postman, Amusing Ourselves to Death. El artículo de Reason puede verse aquí y la traducción de La Nación, aquí.

No concuerdo con la idea de que haya otro Periodismo, como titula La Nación la traducción del artículo original de Reason. No hay otro periodismo, ni periodismo irreverente o provocador. The Onion hace periodismo, igual que Le Canard enchaîné de París. El periodismo que no hacen los diarios pretendidamente serios que se mueren de aburrimento.

Aquí está de nuevo el papel de fumar que separa siempre a la ficción de la realidad. En muchos casos son estos medios los más comprometidos con la verdad. La verdad sobre la estupidez humana, por lo pronto, de la que poco se ocupan los diarios de calidad: más bien la esconden, como esconden tantas veces las miserias del poder.

The Onion cumple a rajatabla tres primeras obligaciones de los diarios, según Denton y Kurtz (ver post de ayer). También las otras.

Lo que el poder esconde, en Paper Papers, 5/11/07
¿Es verdad la metáfora?, en Paper Papers, 23/10/07
Hay que mentir para contar la verdad, en Paper Papers, 21/10/07

domingo, 21 de octubre de 2007

Hay que mentir para contar la verdad

"Yo no cuento historias verídicas, sino historias verdaderas. A veces, hay que mentir para contar la verdad". Es una frase textual de Jorge Fernández Díaz, periodista y escritor, publicada en La Nación de Buenos Aires de hoy. El título de la entrevista, El periodismo no sabe narrar los sentimientos, introduce al lector en la presentación de su libro Corazones desatados, donde "diseca el amor, mira sus paradojas, advierte sobre la acechanza, siempre agazapada, del fracaso y de la caducidad de los vínculos" según la entrevistadora.

Es cierto que muchas verdades se dicen con ficción: en términos narrativos la ficción no es lo contrario de la realidad. La historia del amor o de la envidia se cuentan mejor con personajes de ficción que con personas de carne y hueso. Lo recuerda más adelante Fernández Díaz: Hemingway inventó entero el personaje de El viejo y el mar para contar lo que había visto en miles de pescadores. Es que una cosa es la historia de Pedro y otra la historia del Pescador. En este sentido es cierto que el periodismo no sabe o no puede narrar los sentimientos. Pero tampoco los novelistas: escritores y periodistas nunca contamos La Historia. Contamos historias que son parte de La Historia. Es nuestra condición limitada: no podemos llegar a todo, ni siquiera con la ficción. Contar la historia del amor es tan difícl qomo contar la historia de un amor.

Me lo dijo un día Juan José García Noblejas al terminar una clase de doctorado en la Universidad de Navarra. Yo estaba preocupado por la escasa distinción del profesor entre el relato de ficción y la narración de la historia real. Por eso reaccioné escéptico y un poco criticón, en defensa de lo que hacemos los periodistas y en contra de los cinesatas:

-"Apenas cabría un papel entre la ficción y la realidad".
-"Un papel de fumar" me contestó.

Con el tiempo llegué a decir más de una vez que ni ese papel tan fino las separaba. Y hasta escribí que son la misma cosa y que el oficio de los periodistas está más cerca de la verosimilitud que de la verdad. Nuestro acercamiento a la realidad es el de los artistas y no el de los científicos. Patético y no sintético.

Información y periodismo, en Paper Papers, 14/12/06
Los periodistas son artistas, en Paper Papers, 28/2/06

martes, 28 de febrero de 2006

Los periodistas son artistas

A raiz del estreno -y del éxito- de la película Capote mucha gente se está enterando de que don Truman entendía el periodismo como un arte. Ojalá el film instale ese dato esencial para una comprensión más cabal del periodismo y de su peculiar verdad.

Se llamó Nuevo Periodismo y Periodismo con Futuro esta presentación de 1993 en el auditorio del Museo de las Telecomunicaciones (en el antiguo Munich de la Costanera Sur de Buenos Aires) Lo que empezó con esa conferencia terminó convirtiéndose en el libro Periodismo con pasión que se publicó en 1996. Va el resumen que entregué a los que asistieron a aquella reunión.

Nuevo Periodismo y Periodismo con Futuro

El nuevo periodismo es una quimera que nunca se alcanza. Siempre el periodismo es nuevo. Es como el ave Fénix, o mejor, como esos packagings de productos en los que aparece la misma imagen, una y otra vez, hasta el infinito. Los periodistas nos referimos a veces al nuevo periodismo en sentido amplio, como periodismo actual, contemporáneo; y también nos referimos con esas palabras a la corriente que se ha llamado Nuevo Periodismo (ahora con mayúsculas), y que ya está un poquito vieja, como le pasó también a la Edad Moderna. El nombre Nuevo para una corriente, como Moderna para una era de la historia, terminarán tarde o temprano siendo equívocos pase lo que pase.

Los cambios tecnológicos y sociales que se están produciendo en nuestro mundo actual están provocando una revolución en los medios y en las audiencias tan profunda o más que la que tuvo lugar con la invención a fines del siglo pasado de la linotipo y la rotativa; en el siglo XV, de la imprenta de tipos móviles; o de las escrituras fonéticas unos 2.000 años antes de Cristo. Por esta razón parece más acertado —más que hablar de nuevo periodismo— referirnos a la muerte definitiva del viejo periodismo.

¿Y cuál era el viejo periodismo?, si es que hay viejo periodismo, ya que con ese concepto tan genérico de nuevo periodismo del que hablamos, también podemos decir que viejo periodismo sería periodismo de ayer nomás. El viejo periodismo es en gran medida el periodismo actual, de ahora mismo. El viejo periodismo es el periodismo fundado en el no tan antiguo principio establecido por el Guardian de Manchester en 1926, el periodismo de los hechos sagrados y las opiniones libres.

Ante este clisé reaccionó la corriente (ahora sí) del Nuevo Periodismo, el Nuevo Periodismo de Tom Wolffe y Truman Capote, el Nuevo Periodismo de los géneros de ficción en temas de no ficción. En el fondo los fundadores y cultores del Nuevo Periodismo vinieron a decirnos que con eso de las opiniones libres y los hechos sagrados, estábamos engañando a nuestro público. La alternativa era clara: opinar o ser robots. Así que no hagamos tanto aspaviento con eso de las opiniones y los hechos, y mezclemos de una vez por todas los géneros de opinión con los de información.

Nació así el periodismo del show, don’t tell. El periodismo que no cuenta historias interminables sin un solo adjetivo, el periodismo de las emociones, de las firmas. El Nuevo Periodismo nos dijo con bastante claridad —también con una gran dosis de desenfado— que ni los hechos son tan sagrados, ni las opiniones son tan libres.

Podríamos enunciar este peculiar principio algo más académicamente sosteniendo que el relato de los hechos es siempre libre porque es una nueva realidad, y no la realidad misma. A su vez, las opiniones, como relato y como la misma realidad relatada, también son libres, pero con una libertad relativa, muchas veces atada a los gustos del director del medio, o del gobernador de la provincia...

Por todo esto, el principio que parece mandar hoy en las redacciones es el que impuso otro inglés, esta vez contemporáneo. Andrew Mango sostiene con total desparpajo un criterio mucho más económico que el de su colega Scott, del Manchester Guardian: los hechos son caros, las opiniones, baratas.

Ha llegado finalmente la hora de confesar la verdad mal que le pese a los directores y editores de medios: el viejo periodismo es barato, mientras que el nuevo, el del futuro, es caro. Aquí van algunos argumentos. Estoy seguro de que puedan ser muchas más, y que cualquiera de los lectores agregaría razones con fundamento suficiente para integrar la lista.

El periodismo con futuro es …

…periodismo de alambique, como le gusta decir a Juan Antonio Giner. Periodismo destilado, de alto octanaje. Periodismo sin palabrería inútil, periodismo que va a las esencias de las cosas y de los hechos. Periodismo sin opiniones estériles y sin protagonismos baratos. Los medios deben convertirse en destilerías de información para dar a su público lo que realmente importa. Ya no hay espacio en los diarios, y cada día habrá menos. No hay tiempo, no tiene tiempo el público ni lo tenemos nosotros, para aburrirlos con futilidades.

…periodismo justo, que no tiene los ojos vendados porque no estamos jugando al gallito ciego. Solemos olvidarnos que es la ley la que tiene los ojos tapados, la justicia los tiene bien abiertos, para dar a cada uno lo suyo. Las tecnologías están consiguiendo que las audiencias se personalicen y que podamos ser verdaderamente justos. Se ha terminado definitivamente las masas, ya no hablemos de masas. La sigla PC que hace tan poco quería decir Partido Comunista, ya sólo significa computadora personal, y de la mano de las PC estamos entrando en un periodismo de personas. En la publicidad directa, en los blancos precisos. Ya no es necesario dar toda la información a todos, se puede dar a cada uno lo que cada uno quiere.

…periodismo servicial, que preste servicios y que se pone al servicio de sus audiencias. Servicios que se traducen en publicar en el diario un programa de televisión real, en el que aparezce lo que se emite hoy por mi aparato de televisión y no en el del vecino. Obituarios en los que aparecen los muertos de hoy y no los de ayer. Datos siempre actuales, para un momento y un lugar determinados. Pronósticos meteorológicos acertados, que diga a que hora va a llover y a qué hora parará. Farmacias de turno que están abiertas. Publicidad que informa, porque pretende prestar un servicio real a sus clientes, como en el caso de El Norte de Monterrey, que descuenta el 20% a los anunciantes cuando su publicidad contiene información.

Servicio a los anunciantes también: Si hoy podemos elegir el asiento en un avión muchos días antes de viajar, cómo no podríamos poner un anuncio en un lugar preciso del diario o de la revista, en el tiempo exacto de las emisiones de radio o televisión. Porqué no podemos todavía acceder sólo a los avisos clasificados que nos interesan, por línea telefónica. Si queremos alquilar un departamento en un barrio determinado, porqué tenemos que comprar toda la publicidad sobre departamentos que no queremos, motonáutica, autos usados, ropa de ocasión, abogados picapleitos, restaurantes con odaliscas ...

…periodismo bien pagado, muy bien pagado. Y que tiemblen los dueños de los medios, hasta que caigan en la cuenta de que sólo pagando bien a la gente que merece ser bien pagada, mejorarán sus prestaciones y la ética de sus informaciones, y conseguirán ganar mucho más dinero del que ahora ganan, o quizá descubran por fin que es el único modo de ganarlo honestamente. En los medios haca falta mente-factura. Trabajo de las cabezas, mentes pensantes. Falta software y sobra hardware. Las tecnologías nos permiten tantas cosas, pero más nos permite la gente que piensa, y para pensar hay que comer.

…periodismo creativo, que aprovecha tecnologías hasta sacarles todo el provecho de que son capaces. Esas tecnologías que permiten hoy más que nunca desarrollar la creatividad de los informadores. No nos engañemos: los grandes diarios norteamericanos se están muriendo por falta de creatividad y no por otra cosa. Los diarios y las revistas, y muchos programas de radio y de televisión aburren y deprimen a sus audiencias hasta el agotamiento.

Falta creatividad hasta en el mismo uso de las nuevas tecnologías. Tanto que los medios gráficos siguen y seguirán imprimiendo y transportando papel como si ése fuera su negocio. Y el negocio de los medios es la información. Hoy todos los medios son multimedios, y en poco tiempo más todos serán hipermedios. Hay que preparase para estas realidades, y esto también es caro. Las tecnologías están ya disponibles para los periodistas innovadores. Los que se animen, ganarán la carrera.

…periodismo joven, que sea capaz de organizar medios y de elaborar mensajes para la gente de su edad. dejemos ya de hablar de la juventud (nada molesta más a la gente joven que ser llamados jóvenes). Basta de contratar a viejos que escriben para chicos, como esos padres bobos que hablan a sus hijos como si ellos mismos estuvieran aprendiendo a hablar: “—mirá ese babau”.

…periodismo para mujeres y varones inteligentes ejercido por mujeres y varones inteligentes. No periodismo de segunda para mujeres hecho por hombres de tercera en los rincones de las redacciones, donde se editan suplementos para mujeres como si fueran subnormales: cocina, cosmética, modas... mientras el hombre de la casa lee lo realmente importante en el cuerpo principal del periódico.

…periodismo que comunica, porque si no comunicamos no hay modo de informar. Y los que comunican son personas, por eso los periodistas con futuro son los que comunican, por que tienen ese don natural o por que aprenden a fuerza de entusiasmo. Entusiasmo es lo que parece faltar en tantas redacciones y estudios. Entusiasmo para comunicar. El periodismo con futuro atiende siempre el teléfono, no se queda con gran parte de la información, es capaz de conseguir todo lo que necesita, abre las puertas que se cierran y se da todo en su profesión.

…periodismo sin carnet, porque los periodistas no somos policías, ni detectives, ni delincuentes. Los periodistas con futuro son más caros porque pagan —ellos o sus medios— las entradas, pagan las comidas, pagan sus trajes, pagan la decoración de su estudio de televisión, pagan su teléfono celular, pagan sus pasajes, pagan su auto... y no reciben regalos de nadie, porque los periodistas con futuro son periodistas independientes, con todas las letras de la palabra.

…periodismo sin toga, porque usan toga las profesiones que rinden sólo cuenta a Dios de sus actos: los sacerdotes, los jueces y los académicos. Los periodistas con futuro no son sacerdotes de ninguna religión que sostienen sus dichos como si fueran dogmas, o doctrinas inalterables. Ni son jueces, que sentencian al público a oírlos impávidos, o a los protagonistas de sus historias como si fueran los peores asesinos. Tampoco son investigadores científicos, que necesitan saber por obligación hasta el último detalle de un fenómeno determinado.

La verdad del periodismo del futuro es la verdad de la gente de la calle, la verdad de las audiencias, pero la verdad verdadera. Mientras que el viejo periodismo, el periodismo de precisión, el de los hechos sagrados, es el que informa lo que dice un gobernador antes de ponerse a averiguar si es verdad o no.

…periodismo respetuoso. Porque respetar a los demás está antes que opinar o informar en el periodismo del futuro. Además de compadecernos del público y de los protagonistas de las informaciones, deberemos respetarlos. Respetar su idiosincracia, sus costumbres y su idioma. Respetar sus creencias y defender su libertad. No los respetamos cuando decimos que estamos informando sacralmente sobre hechos mientras opinamos con nuestros gestos, con nuestros títulos, con nuestra risa o con nuestro llanto, con el lugar que le damos a la información, o con el silencio. El periodismo del futuro no tiene gestos, ni jadeos, ni sonrisitas cómplices, no mira de reojo, no baja la mirada jamás, porque no tiene nada que esconder.

…periodismo con pasión. Este es el más importante legado del Nuevo Periodismo. El periodismo de precisión, el de los hechos sagrados, está muerto. La precisión es para los relojes de cuarzo. Los periodistas apasionados son capaces de compadecerse de sus semejantes, de tratar de comprenderlos y de comprometerse con sus problemas, sus angustias, sus anhelos y sus alegrías. Deben querer a las personas y a las cosas. En una palabra, tienen que acercarse a la realidad con amor porque sólo se conoce realmente lo que se ama. Con un amor parecido a aquel con el que se acerca un artista, y no hay artista que mienta cuando plasma lo que siente. Los periodistas que ejercen con pasión su profesión miden la realidad con una la regla lésbica y no con un microscopio electrónico. En periodismo, la precisión es la marca de la arrogancia.