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martes, 24 de septiembre de 2024

ADEPA y las Naciones Unidas

Acaba de terminar la 62ª Asamblea General de ADEPA, que esta vez tuvo lugar en Posadas. Solo asistí a la cena de clausura en la que se distinguió a Guillermo Ignacio por sus 60 años ininterrumpidos en la entidad. Y Javier Milei acaba de pronunciar su primer discurso en las Naciones Unidas, poco después de que diera su último Joe Biden. Las dos reuniones me disparan estas ideas que voy a tratar de poner por escrito. Aclaro que no pretendo maltratar a nadie: es solo un escenario que trataré de describir tal como lo veo, junto con mi opinión, bastante conocida, sobre esa situación.


Aclaro que soy accionista de una empresa (una entidad periodística) que tiene un diario hace 100 años en la Argentina, fundador de Asociación De Entidades Periodísticas Argentinas. He integrado su comisión directiva y asisto a las reuniones de ADEPA hace muchos años, aunque cada vez menos. Hace quince años, por expresar mi pensamiento en este mismo blog, quisieron expulsarme de la asociación cuyo fin esencial es la defensa de la libertad de expresión.

La primera conclusión, a la vista de las dos reuniones, es que ni la ONU ni ADEPA sirven para nada. Esto debiera ser positivo para ADEPA porque pueden decir que se parecen nada menos que a la ONU. 

El problema que vuelvo a remarcar es el de los asociacioneros o el asociativismo, esa especie de activismo asociativo que sigue vivo en ADEPA, pero que es endémico en casi todas las asociaciones que reúnen a un sector de cualquier industria. Con otras palabras decía en ese post que no es una fortaleza estar mucho tiempo en ADEPA ni en ninguna asociación, porque es tiempo que se roba a la propia empresa y porque es bueno que la gente cambie, que se renueve, que vuelva a la trinchera y no se aparte de la realidad del día a día del periodismo, conocimiento que es esencial cuando se ocupa una silla en la asociación durante una temporada que siempre debe ser finita.

Al final, ADEPA es funcional a los de siempre: un grupo de lobistas manejados por el Grupo Clarín, con un esquema de elección, copiado de la SIP, que sirve para que sigan siempre los mismos. Y para colmo se homenajean profusamente entre ellos cada vez que pueden al calor de los aplausos del resto. Tienen tiempo porque su vida es la asociación, mientras otros estamos al pie de cañón, tratando de resolver nuestros problemas y nuestras urgencias, que a ADEPA le importan un comino.

Dije que no sirven para nada ni la ONU ni ADEPA. Milei lo denunció hoy en Nueva York cuando dijo que la ONU no consigue ninguno de sus fines. Pero en este párrafo me rectifico, o rebajo la denuncia: ADEPA sirve para reunirse y eso es suficiente porque verse las caras las personas que estamos en la misma industria tiene ya un valor importante. La ONU, en cambio, no sirve ni para eso.

domingo, 1 de octubre de 2023

Mario Tascón (1963-2023)

En diciembre de 1988 se nos ocurrió iniciar desde Pamplona un grupo de usuarios de Macintosh en prensa. Pero no fue en Pamplona sino en un hotel de Sevilla donde coincidimos Juan Antonio Giner y yo, que viajamos desde Pamplona, y algunos editores, todos invitados por la gente de Apple España. Ahora no recuerdo si estaba Mario en aquella reunión y si fue allí donde nos conocimos. Las Mac eran mágicas por el efecto WYSIWYG (what you see is what yo get) y estaban cambiando todo el proceso de preprensa en los periódicos, pero nadie sabía muy bien cómo funcionaba y para colmo tenían muchos problemas, generalmente como consecuencia de lo poco que sabíamos de esas máquinas. Al final, el Grupo de Usuarios de Macintosh en Prensa resultó más una reunión de autodefensa que una de intercambio de experiencias entre periódicos.

Mario era un chico de Ponferrada que manejaba como un mago aquellas Macintosh que eran unas cajas cerradas, a veces sin memoria, que habíamos empezado a desentrañar en la Facultad de Ciencias de la Información –como se llamaba entonces– de la Universidad de Navarra. Cómo llegó a Pamplona la primera vez, no me acuerdo. Solo que vivía de Ponferrada y hablaba como hablan los del Bierzo: muy seguido decía que algo era una virguería para decir que era genial. La segunda vez vino en su coche y lo dejó en Pamplona porque seguimos en otro con Juan Antonio Giner y no recuerdo si alguien más: íbamos a una reunión en Barcelona y no nos dimos cuenta de que era justo el 11 de septiembre de 1989: la Diada. Tardamos tanto en llegar por la carretera colapsada por el feriado que decidimos parar en un restaurante del camino, de esos que cruzan la autopista como un puente, y esperar a que se desagote, ya entrada la noche.

Yo trabajaba en la revista Nuestro Tiempo y en el área de Proyectos de la Facultad, donde fungía de Ayudante en las clases de Juan Antonio, pero pasaba gran parte del tiempo tratando de desentrañar aquellas Macintosh que nos deslumbraban. Leía y releía los manuales, cosa que poca gente hacía, para exprimirlas. Con el tiempo fuimos consiguiendo los modelos que siguieron a aquellas primeras PC, que se volvieron excepcionales para lo que fue la otra revolución que causaron el la prensa: la infografía. Junto con los primeros programas de diagramación como el PageMaker, apareció el MacDraw que permitía dibujar las noticias. La infografía es tan antigua como la prensa, pero la facilidad que daban las Mac fue lo que provocó esa revolución en la que Mario se convirtió en una de las figuras destacadas en la prensa española.

En la Facultad, con la ayuda inestimable de un grupo de alumnos, lanzamos los primeros seminarios de diseño de periódicos. Decía Juan Antonio que el diseño de periódicos era la llave para entrar en todo el periódico. Así se fundó el Capítulo Español de la Society of Newspaper Design. Además de los talleres de Pamplona se organizaba todos los años un viaje de diseñadores españoles a la convención anual de la SND en los Estados Unidos.

Cuando un grupo de periodistas liderado por Pedro J. Ramírez fundó el periódico El Mundo en Madrid, fue Juan Carlos Laviana quien nos pidió alguien para trabajar en la documentación gráfica de las noticias y allí se fue Mario desde su Ponferrada natal.

Nos seguimos viendo en distintas ocasiones. Junto con Tomás Ondarra, que entonces estaba el El Correo de Bilbao, Jaime Serra, en El Periódico de Barcelona, y Pablo Ramírez Bañares, en Marca y otros medios del Grupo Recoletos de Madrid, formábamos un grupo de curiosos del arte de dibujar las noticias, pero sobre todo del uso de las Macintosh para hacerlo. Con el tiempo, Jaime trabajaría doce años para el diario Clarín de Buenos Aires y Tomás creo que fueron cinco en La Nación, también de Buenos Aires, así que hubo una época que con ellos nos vimos un poco más. Pablo siguió en el Grupo Recoletos y luego por su cuenta, hasta que murió en junio de 2021 de un cáncer fulminante. Con él me veía todos los años en su casa de Madrid y también coincidimos varios años en Guayaquil, donde trabajamos para El Universo.

Fernando Rubio (ABC), Mario Tascón, Pablo Ramírez Bañares, Joan María Piqué (Universidad de Navarra), Tomás Ondarra y Carlos Mutto (AFP) en 1997.

Salvo alguna rara ausencia, todos coincidíamos, también con otros colegas/amigos, una vez al año en la convención anual de la SND en alguna ciudad de Estados Unidos. Allí llegamos a presentar ponencias, pero sobre todo a pasarlo bien con el circo de los españoles y algunos sudamericanos colados en la turma. El otro evento en el que coincidíamos casi todos era en los premios Malofiej de Infografía que se celebran todos los años en Pamplona desde 1993; el algunos casos fuimos jurados, en otros profesores del taller de infografía llamado Show Don't Tell, que nacieron de la inagotable capacidad de Juan Antonio Giner para inventar estas cosas.

La historia por ese lado puede ser larga, pero nos desviaríamos del propósito de estos recuerdos de Mario Tascón.

Tengo en la memoria dos episodios que involucran a Mario y su trabajo. Del primero no sé todavía si me arrepiento, porque puede parecer negativo, pero creo que, entonces debía honrar la verdad y ahora también. Fue en unos premios de los que yo era jurado y Mario había presentado un trabajo muy bueno sobre las corridas de toros. Era en parte ilustración y en parte infografía, pero no tenía nada de noticia: simplemente mostraba como en una enciclopedia la lidia y cada uno de los tercios, con siluetas de toreros y toros muy bien dibujados y explicados, pero yo estaba seguro de haber visto esos mismos dibujos y esas ilustraciones en un póster colgado en la vidriera de una tienda de Las Ventas, en Madrid, por la que había pasado días antes. Dije entonces en la jura que creía que ese trabajo era plagio, pero cuando Nigel Holmes me miró fijamente, como diciendo ¿estás seguro?, le quité el pie de encima. Creo que fue la razón por la que no le dimos el Best of the Show.

Mario Tascón, Carmen Riera y Gonzalo Peltzer en 2002 

La segunda anécdota que recuerdo bien ocurrió el 17 de marzo de 1992 en Buenos Aires. A las 14.45 de ese día explotó una potentísima bomba en la Embajada de Israel que mató a 22 personas e hirió a 242. Mario estaba trabajando esos días en el diario La Nación, como parte de la consultoría que realizaba Innovation (otro invento de Giner) en ese antiguo y clásico diario argentino. 
A esa hora Mario estaba en el sexto piso, donde quedaba el comedor del diario, entonces en la calle Bouchard entre Lavalle y Tucumán. Desde allí se oyó la explosión, como desde gran parte de Buenos Aires, pero sobre todo se vio la columna de humo negro y denso que subía desde el barrio de Retiro. Asomados a la ventana, varios periodistas más o menos veteranos aventuraban lo que habría pasado: eso no es una bomba, dijo alguno con cierta autoridad por sus coberturas policiales o de guerra, y dio argumentos. Otros se jugaron con otras posibilidades y volvieron a sus mesas, todos menos Mario que salió corriendo hacia la columna de humo para saber qué había pasado. Ya decía Miguel Urabayen que cuando la muchedumbre escapa despavorida de algo, siempre hay alguien que va a contracorriente; es el periodista que quiere saber por qué escapan.

La última vez que vi a Mario fue con ocasión de una de esas reuniones en Pamplona, en el año 2002, cuando yo andaba medio exiliado en esa ciudad, amparado por Toni Piqué y la Facultad. Mario estaba desayunando con su madre en el bar del Baluarte, el nuevo y modernísimo Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra al que yo había entrado para conocerlo y me los topé por casualidad. Me uní a desayunar con ellos y con María Moya, que llegó poco después.

Después vino el volcán, pero con eso no tuve nada que ver.

Mario murió el viernes pasado, día 29 de septiembre, en el Hospital Argerich de Buenos Aires. Había llegado el 25 gracias a Telecom, que lo traía para unas conferencias. Además pagaba su participación en la Asamblea General de ADEPA en San Juan, donde me habría gustado verlo, pero estaba en Posadas y había decidido no asistir antes de saber que vendría. Por un llamado de Tomás me enteré de su internación con un ACV grave. El mismo día de su muerte había participado por Zoom desde Buenos Aires en la Cumbre Global sobre Desinformación. No se sitió bien después de almorzar en un restaurante de Puerto Madero, de allí al hotel y del hotel al Hospital Argerich, desde donde ya no salió vivo. Su mujer, María Moya, y su hija Sofía, estaban viajando a Buenos Aires desde Madrid, donde se embarcaron apenas conocer la gravedad del cuadro.

La foto de abajo debe ser una de las últimas, si no la última, de Mario en plena presentación el 27 de septiembre en Buenos Aires. La subió él mismo a su cuenta de X.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Con la admiración que me merezco...

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas acaba de otorgar el Premio de Honor 2020 a las entidades periodísticas argentinas. Mañana se lo entregarán a ellos mismos. No hay mucho más que decir.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Soporte digital y periodismo sustentable

Daniel Dessein, el presidente de ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentina), estuvo en la INMA (International Newspapers Marketing Association) de Dallas. Les paso el resumen que publicó en el sitio de ADEPA.
Lo que viene en la estrategia de suscripciones 
En el seminario de paywalls de la INMA, realizado el jueves pasado en Dallas, se analizaron los últimos cambios, éxitos, fracasos, variantes y desafíos de los sistemas de pago.
2017 es el año uno de las suscripciones digitales en la industria periodística argentina. Los diarios norteamericanos llevan más de un lustro experimentando activamente con el cobro por acceso digital. El 75% de los diarios norteamericanos superiores a 50.000 ejemplares y un porcentaje significativo de los más chicos fijan algún tipo de restricción al consumo de sus contenidos en la web en un mercado en el que el 10% de la población adulta paga por información online. Repasar las experiencias presentadas en la INMA de Dallas implica asomarse al porvenir de los muros de pago o, al menos, a una de sus posibles fisonomías. 
¿Qué se debate hoy en la industria norteamericana? La evolución, las contramarchas, los ajustes, los defectos y virtudes de los modelos. Son muchos los medios que implementaron grandes virajes o modificaciones sensibles en sus sistemas.
The New York Times, que apostaba hace una década al fallido “Times Select”, consolida desde hace seis años el paywall poroso, la variante más adoptada por los medios alrededor del mundo. Pero hay mucho más que decisiones sobre la altura de la barrera de notas gratuitas, el precio o el discurso pedagógico de los anuncios de suscripción. 
Con más de un millón de suscriptores (300.000 en el último año) detrás de un hardwall, el caso del Wall Street Journal es uno de los referentes en la materia. Jon Buckley, director de ventas digitales del WSJ, hizo una presentación futurista para muchos. Cada uno de los usuarios no suscriptos a su edición digital tiene un score de propensión de suscripción en base a su tasa de retorno al sitio y tipos de lecturas, entre otros indicadores. “Lo fundamental es darle la experiencia correcta a cada usuario y recordarle, a través de constantes avisos de suscripción, que somos un sitio basado en la membresía”, resaltó Buckley.
Desprovisto de las excepcionales características en reconocimiento de marca, target y alcance de diarios como el WSJ o el NYT, el Boston Globe es un caso más “terrenal” para la mayoría de los diarios metropolitanos. Sus directivos se hicieron la gran pregunta que nos hacemos todos: ¿Podremos convertirnos en una empresa exclusivamente digital y sustentable? Su respuesta es afirmativa y lo distintivo es que se apoya en números. 70 millones de dólares es la cifra que marca la sustentabilidad del periodismo de calidad que hoy produce el medio, nos revela Peter Doucette, jefe del departamento de ingresos. Y especifica que actualmente, con suscriptores digitales que este año quebrarán la barrera de los 100.000, alcanzan el 57% de esa meta. 
¿Qué ocurre con los más chicos? Robert Saurer, vicepresidente del departamento de marketing de Gate House Media, nos cuenta que la mayoría de los 135 diarios (pequeñas publicaciones comunitarias, en su mayoría) hoy tienen un paywall.
¿Qué ocurre con aquellos medios que no tienen una gran corporación detrás para costear la implementación y coordinación de los sistemas? Christian Panson, vicepresidente del área digital del Winnipeg Free Press, un periódico canadiense que promedia los 50.000 ejemplares, brinda detalles interesantes: “Nuestro problema es la escala. Solo tenemos un millón de personas (la cantidad de habitantes de su ciudad) con las que podemos interactuar”.
Los lectores de la edición online se enfrentan con un loginwall al tercer artículo leído. Allí se abre un período de prueba de 60 días. El día 61 el lector recibe una oferta. Si en ese lapso leyó más de 40 notas, un pedido de suscripción. Si fueron menos de 40, una oferta de micropagos (27 centavos por nota).
Hoy el diario tiene 37.000 suscriptores digitales. Dos tercios son suscriptores del papel con acceso gratuito. 6.500, suscriptores digitales puros. Y otros 6.500, lectores de micropagos que sumaron 760.000 artículos en el último año. Tres años después de la instalación de este sistema híbrido los resultados no son descollantes, confiesa Panson, pero sí constituyen una base sólida para crecer. También deja una reflexión inquietante: “Nunca mando a los miembros de mi equipo a congresos de nuestra industria sino de otras. Nosotros sólo hablamos de supuestos éxitos y tenemos que hablar de los fracasos”.
Indicadores
Matt Lindsay, de Mather Economics, señala algunos parámetros para planificar la estrategia comercial: “La aceleración de páginas vistas y el incremento de visitas a la web de un mismo usuario son dos de los mayores indicadores de propensión a la suscripción. Otro es páginas vistas de contenido local. Son indicadores que marcan el momento de hacer la oferta. Pero debemos pasar de una estrategia ‘one fits all’ (un mismo tamaño para todos) a una personalizada”. 
Valentin Cornez, de Google, da detalles de Fuse, el proyecto de su compañía para ayudar a los medios a procesar el tsunami de datos que tienen para luego identificar la estrategia eficiente, en cada momento, para cada segmento de audiencia. “Clasificados en casuales, leales, devotos y suscriptos, nos proponemos impulsarlos en cada escalón para avanzar en el proceso de conversión”, dice Cornez.
El programa proporciona una comparación de los datos del medio (tasa de conversión, propensión promedio de los distintos tipos de tráfico, etc) con los de la industria. 
“Tenemos que hacer preguntas -apunta el representante de Google-; tenemos que saber si el usuario planea suscribirse, si la respuesta es negativa conocer el motivo y lo que espera de una suscripción”.
Piano es la empresa que más paywalls ha instalado en el mundo y posee estudios particularmente valiosos para los que se disponen a cobrar. Jonas Rideout, representante de la empresa, lo primero que hace es ahuyentar los temores sobre pérdida de publicidad. “Con una audiencia premium identificada, incluso pueden incrementar esos ingresos”, señala. También, desde Piano, nos impulsan a revisar conceptos. “No están instalando un muro de pago; están construyendo un negocio de suscripciones, que es algo que va mucho más allá”, resaltan.
Algunas lecciones de la experiencia de Piano:
– Lo primero es clasificar, conocer a la audiencia, y la herramienta es el signwall o muro de registro. 
– Luego viene la oferta de la suscripción y para ello es clave conocer cuál es el momento indicado para cada tipo de usuario. Puede ser a la quinta nota leída si viene de redes sociales, o a la tercera si es tráfico directo. 
– La propuesta de valor y los paquetes deben ser claros. Hay que resaltar el tipo y la cantidad de beneficios. 
– A los usuarios hay que pedirles que se suscriben más de una vez (siete veces es el promedio de los medios que trabajan con Piano). 
– El modelo poroso funciona mejor en medios generalistas.– El valor de un suscriptor anual duplica al de uno mensual. 
– Hay que tener cuidado con los “perros dormidos” (dos tercios de los suscriptores no consumió contenidos en el último mes). 
Paywall defensivo 
No todos ven al paywall como una vía clave para acelerar su transformación digital. Algunos lo conciben como un dique de contención que ayuda a preservar la edición impresa. Es el caso del Honolulu Star Advertiser.
Se trata de un diario con ciertas tendencias inversas a las que registra la amplísima mayoría de las publicaciones. Veamos: Con 285.000 ejemplares diarios de promedio y 14 millones de páginas vistas al mes alcanza al 76% de la población adulta de Hawaii. 
Este porcentaje lo convierte en el diario metropolitano de mayor penetración en los Estados Unidos. Pero lo más sorprendente es que en el último año su circulación subió.
El propósito de su muro de pago es proteger los contenidos. “Y también los 30 millones de dólares de ingresos al año”, aclara, sin vueltas, J. David Kennedy, directivo de Oahu Publications. 
Aaron Kotarek, otro de los directivos de la empresa hawaiana, agrega: “Queremos que los compradores de la edición impresa sepan que el contenido por el que pagan no lo reciben otros gratuitamente. En la suscripción digital no hay descuentos ni promociones. Vivimos en un isla y no querríamos que los que pagan se enteraran que hay otros que pagan menos”.
Después de leer la tercera nota en el sitio, el lector se topa con un muro de registro. A la quinta, con el pedido de suscripción. Hoy cuentan con 5.000 suscriptores digitales puros.
Lecciones vikingas
Earl Wilkinson, presidente de INMA, acaba de llegar de un viaje por los países escandinavos con mucho para contar.
Lo que los escandinavos están haciendo muy bien, sostiene Wilkinson, es el cambio cultural. Tienen una cultura corporativa que gira en torno a lo digital, manejan KPIs y scorings de contenidos actualizados, las redacciones están reenfocadas y tienen una sana obsesión por los datos. 
Noruega ofrece muchos ejemplos que vale la pena analizar. En 2015, la mayoría de los diarios noruegos lanzaron juntos sus muros e pago.
Amedia, compañía que tiene 63 títulos con una circulación conjunta de medio millón de ejemplares tiene 151.000 suscriptores digitales puros. Una cuarta parte de ellos, menores de 40 años. Su patrón de medida son los visitantes únicos diarios (no los mensuales) y tienen un foco en los usuarios leales que no se suscriben, como también en los temas que disparan las suscripciones (salud, inmuebles, transporte, policiales). 
El Aftenposten reemplazó su paywall poroso por un freemium híbrido (6 artículos libres y 35% del contenido cerrado). La estrategia se apoya en newsletters personalizados y beneficios segmentados.
El Aftenbladet es uno de los pocos diarios que están revirtiendo los porcentajes de la ecuación generalizada de ingresos.
Hoy la mayoría de sus ingresos son digitales.
El Dagens Nyheter, diario sueco con 280.000 ejemplares diarios promedio, tiene una meta ambiciosa pero no inalcanzable por el ritmo que tienen: 400.000 suscriptores para fines del próximo año. Su jefe de redacción, un periodista de 39 años, es el encargado de las suscripciones digitales. “Eso es cambiar la cultura”, dice el presidente de INMA.
Estas son algunas de las lecciones escandinavas:
– El lector debe estar en el centro y hay que adaptarse a sus tendencias. 
– Debemos entregarle una propuesta de valor adecuada. 
– Las suscripciones deben priorizarse dentro de la organización para tener éxito. 
– Hay que fortalecer la comunicación interna en las compañías. 
– Debemos obsesionarnos con la economía del contenido y los disparadores de las suscripciones.
Conclusiones finales
No hay respuestas mágicas. Cada mercado es único. Cada organización es única. Cada lector o potencial lector son únicos. Pero hay ejemplos y tendencias útiles para encontrar el camino para cada caso.
Los modelos de cobro están en plena evolución y probablemente siempre lo estarán. Arribamos al consenso de que no podemos seguir ofreciendo nuestro contenido gratuitamente y sabemos que la publicidad digital no pagará las cuentas.
Tenemos que sofisticar la producción, concentrarnos y multiplicar ese 10% que dispara las suscripciones. Se consolida el modelo freemium apoyado en datos. No podemos seguir a ciegas. Debemos apoyarnos en ellos para encontrar la fórmula adecuada para cada medio.

lunes, 21 de agosto de 2017

La mala prensa del papel


Daniel Dessein, presidente de ADEPA, ha subido a su muro de Facebook fotos de un seminario sobre Tendencias, innovación y estrategias para productos impresos que sea realizó el jueves pasado (me la perdí) en Buenos Aires. Entre las fotos está la de arriba y este resumen de Daniel:
Paradójicamente el papel no tiene buena prensa. Sin embargo sigue representando más del 90% de los ingresos de la industria de los diarios y las revistas, la circulación creció un 40% a nivel global en la última década (aunque cayó en los mercados desarrollados) y el soporte sigue ofreciendo ventajas competitivas no debidamente destacadas. La lectura en papel monopoliza nuestra atención frente a la dispersión implícita en los dispositivos electrónicos, la capacidad retentiva se potencia, los argumentos son captados con mayor claridad, el tiempo de retención es mucho más alto, la efectividad comercial es más intensa. El papel sigue fijando la agenda periodística y juega un rol que genera gran expectativa en contextos como el de las últimas elecciones, en los que los resultados pueden tener múltiples lecturas. Las ediciones impresas ofrecen un espacio de desconexión del ruido tecnológico para reconectarse con la realidad con mayor profundidad, destacando lo accesorio de lo relevante, encontrando sentido en medio del océano informativo. 
En La Nación de hoy, escribe José Claudio Escribano (que como su nombre lo indica, escribe muy bien). Muestra un gran sentido del sarcasmo y su desconfianza –compartida en mi caso– de los consultores. Vale la pena leerlo completo, por eso, además del link, se lo dejo aquí abajo.

El artículo es genial y el segundo párrafo es delicioso.

En el primero, al mencionar a la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, Escribano aclara que ADEPA es como se llama a la asociación nacional de diarios. Ojalá ocurriera eso. La industria de la prensa argentina todavía mantiene histéricamente por lo menos tres cámaras empresarias de diarios cuyo fin es la fortaleza de la industria. Separada como la Iglesia del Estado aparece ADEPA, que defiende solo la libertad de prensa como una doctrina separada de la independencia económica de la industria (abajo tiene cuatro links a este tema en Paper Papers)

Y un detalle menor: Escribano confunde oxímoron con pleonasmo.
Un aplauso para ADEPA
Nunca imaginé que alcanzarían mis días para una tarde como la del jueves en la asociación nacional de diarios, conocida como ADEPA. Para un viejo periodista fue una tarde única: era para hablar sobre el valor del diario de papel. 
Venimos de décadas en que tipos que nunca dedicaron veinticuatro horas seguidas de sangre, sudor y lágrimas a una redacción han hecho el curioso milagro -bastante rentable, por cierto- de ganarse la vida dictando cátedra en todo el mundo sobre cómo aggiornar y mejorar los diarios mientras repartían estampitas impregnadas con óleos de extremaunción de la prensa gráfica. 
En los diarios hemos sido duchos en enterrar a destiempo gente que gozaba de buena salud. Es por esas cosas del fragor del diario trajín, ¿vio? Pero al día siguiente nos rectificábamos compungidos, no como se le imputaba a un antiguo colega español de provincia, que después de haber despachado al otro mundo, anticipándose por días, a un agónico perseverante, comenzó la necrología definitiva con tan rotundas palabras: "Ayer, finalmente, murió?"- 
No sólo los gurús del periodismo desde su alta cátedra de plástico, sino los propios diarios y casi todos sus elencos en alineación disciplinada han diagnosticado hasta el cansancio que la prensa impresa está irremediablemente muerta. Desde comienzos de siglo el pobre Arthur Sulzberger, publisher de The New York Times, y sus acólitos vienen diciendo que en cinco años más seguramente ya no publicarán el diario en papel. Siempre me pareció una tontería haberlo dicho, pero deberían seguir persistiendo en esa milonga de tanatólogos que ya es veinteañera. Al menos por cábala. Lo harían en beneficio de quienes un solo día en la vida han dejado de tomar como elixir de información y cultura ese ejemplar oloroso de tinta fresca, que sobrecoge la piel cuando se lo toma y desliza entre las manos. Fenómeno de sensualidad que agradecemos a la magia compartida con los diarios y los libros. 
El viejo salón de actos de ADEPA en Chacabuco 314 se había reconvertido hace tiempo en ámbito especializado para la transmisión de todas las bondades, que son muchísimas, de las nuevas plataformas digitales, como las llaman los muchachos. Hete aquí que nadie esperaba que por una tarde el telón se correría para indagarnos de qué se ha estado hablando durante tantos años -más de veinte, en algunos casos notorios-, porque la revolución ha sido impresionante, es verdad, y a esta altura con miles de millones de internautas, pero los números "no dan" como se había pregonado que darían sólo por los cauces de esa revolución iniciada en los noventa, la mayor desde Gutenberg. 
Me entremezclé esa tarde en ADEPA entre una multitud de editores estupefactos, con caídas impresionantes en la circulación de sus diarios, periódicos y revistas. Ya saben en carne propia, el colmo de los colmos, que las nuevas plataformas de la información, a las que han transferido los pocos recursos a salvo de las voraces redes fiscales, no acarrean ingresos publicitarios compensatorios de las pérdidas habidas. Y que es por dos intemperancias, aparte de nuestras propias cojeras. La primera, porque entre Google y Facebook pasan un rastrillo que deja pocas fichas en la mesa: incluso, nada menos, las de la publicidad oficial del Estado, que se patina así el dinero de los contribuyentes argentinos. La segunda, porque lo que queda del mercado publicitario para repartirse en el planeta digital entre los otros jugadores -diarios, radios, televisión- se halla tan segmentado que es ínfimo lo que pueden sumar los contables y auditores de las empresas de medios; es labor especializada de microcirujanos o entomólogos. 
Cómo no iba a ser un espectáculo maravilloso el de esa tarde en ADEPA, en que un gentío aturdido se congregaba para escuchar las nuevas verdades que se abren paso en el mundo del periodismo. La principal: hay un porvenir por delante, discúlpese el oxímoron, en el que la rentabilidad que haga posible la continuidad del periodismo independiente dependerá, más que nunca, de lo que las audiencias estén dispuestas a pagar por el contenido periodístico de las publicaciones, sean en papel u online. Para eso hay que cobrar. 
Desde luego, el periodismo de calidad es un periodismo caro. Y si Mariano José de Larra, Adolf Ochs, lord Beaverbrook o Juan Santos Valmaggia revivieran atronarían con la requisitoria de qué clase de novedad es aquélla. Es lo que tenemos, queridos maestros: ahora los gurús dicen a los periodistas que deben ser confiables, descartar las noticias falsas, escribir notas atractivas, colocarlas en el contexto debido, utilizar diseños atractivos, etcétera, etcétera, como si ustedes, y quienes los antecedieron, hubieran pregonado por siglos lo contrario o abandonado la escuela del oficio en primer grado. También tenemos ahora, queridos maestros, la "métrica", ese cálculo avaricioso que ustedes ignoraron y que trabaja, consumismo en puro estado de néctar, sobre el instante, el suspiro. Ni siquiera sobre el plazo breve, y mucho menos, olvídense, sobre el mediano y largo plazo. La performance de la métrica es, si nos descuidamos, como la de las encuestas casquivanas, a las que subordinan los políticos obsecuentes y ciudadanos mediocres cada uno de sus pasos, y así va el mundo. Olvídense, por igual, queridos maestros, de la inspiración y el norte de quien cree que debe cumplir con una rectoría social: lo que importa es qué quieren las audiencias. ¿Populismo periodístico? Eso es para otro capítulo, por fortuna subsisten diarios con ideario doctrinario. La Nación es uno. 
Sólo por una pulsión masoquista pudo el periodismo haber aceptado sin chistar el perseverante prenuncio de los gurús sobre la muerte de la prensa gráfica. Dos décadas después de la primera versión online de un diario, en California, el 92 por ciento de los ingresos mundiales de las empresas periodísticas provienen del diario de papel. Todos ignoramos hasta cuándo se prolongará esa situación, en medio de las pérdidas de circulación y de publicidad. Esta última ha caído del 70 al 29 por ciento en The New York Times en pocos años sobre el total de los ingresos; en su lugar, han subido muchísimo los ingresos por la suscripción al diario en sus dos versiones. 
Nadie debería reprochar a las empresas periodísticas haber carecido de una estrategia exitosa de negocios. Sería como reclamarles en el futuro que produzcan ebitdas (rentabilidad antes de impuestos, amortizaciones y depreciaciones) de la magnitud del pasado, porque todo ha cambiado con la fuerza de una revolución histórica como no la ha habido otra. Le siguió el eco de un tiempo de prueba y error. Pero estamos volviendo al orden natural de las cosas. Se afirma de tal modo la tendencia mundial a reinstaurar la regla de oro de que todo trabajo debe ser remunerado. Así, más y más diarios se disponen a cobrar por sus contenidos online y se preparan para más esfuerzos por los que logren mantener en flotación sus ediciones en papel por el mayor tiempo posible: sin esa fuente de ingresos, hoy se desmoronaría todo, pues cesarían las transferencias para pagar por el montaje, el mantenimiento, el crecimiento y la maduración de los bebes y adolescentes de la industria, los del lenguaje digital. 
Como dijo uno de los oradores en ADEPA, acaso al final sólo queden diarios boutique. O sea, los mejores entre los mejores, los de más alta calidad en su información, comentarios y entretenimientos para los públicos más exigentes y, por lo tanto, con circulación más acotada aún. 
Hasta es posible que ese tráfico en el glorioso papel que ya formaba e informaba cuando nuestros tatarabuelos llegaron a este mundo sea más amplio de lo que una vez más comienza a concedérsele. No va a cambiar, con seguridad, de una generación a otra lo que un neurocientífico y psicólogo cognitivo de la fama mundial de Stalisnas Dehaene advierte sobre la condición humana. Que en la relación entre cerebro y lectura se perciben reacciones reflejas insuperables sobre la capacidad de retención y la capacidad para jerarquizar los distintos conocimientos que asimilamos. 
El diario, la revista, los libros, son los espacios naturales para ahondar la reflexión. En los estudios sobre estrategias de lectura, se observa que los internautas son como los corredores de 50 o 100 metros, y los de los diarios, los maratonistas. Si esto es así, ¿cómo podría desentenderse un avisador inteligente del valor del tiempo dedicado a la lectura? Y más todavía en los fines de semana, en que la gente quiere desconectarse del trabajo y de verificar por enésima vez, ja, ja, si tiene batería suficiente o si a la conexión por wi-fi se la ha llevado el diablo. 
¿Es pedir demasiado si pedimos un aplauso para ADEPA?

Oportunidad histórica para ADEPA, en Paper Papers, 9/8/07
ADEPA y la entidad periodística, en Paper Papers, 18/7/07
Entidad e identidad de ADEPA, en Paper Papers, 17/7/07
ADEPA tiene un problema de identidad, en Paper Papers, 16/7/07

martes, 4 de julio de 2017

El periodismo es el futuro del periodismo


Desde que Jeff Bezos se lo llevó al Washington Post casi no lo puede ni ver en el diario. Martin Baron, la estrella de Spotlight no para de viajar. Aquí una nota en el sitio de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) sobre las presentaciones las jornadas de la Associação Brasileira de Jornalismo Investigativo (ABRAJI). En la foto Martin Baron comparte escenario con Rosental Calmon Alves, omnipresente en estos encuentros. Buena idea de ABRAJI, de ADEPA y de Rosental.

Ya sabrá que no me gusta llamar de investigación a ningún periodismo porque no hay periodismo sin investigación. Es al fin y al cabo lo que dice Baron cuando dice que el Washington Post siempre hace periodismo de investigación. Es que el periodismo es el futuro del periodismo.

domingo, 26 de junio de 2016

Tres cosas sobre el periodismo asociado


La semana pasada se fundó en Buenos Aires la Asociación de Periodismo Digital (ya la llaman APD). Reúne hasta ahora a los sitios fundadores: Urgente24, La Política Online, Diario Veloz, Minuto Uno, Diario Registrado y Rating Cero (los últimos tres del Grupo Indalo) de Buenos Aires; MDZ (Mendoza), Letra P (La Plata), 0223 (Mar del Plata), La Brújula 24 (Bahía Blanca). Los que quieran asociarse como fundadores tienen dos semanas para entrar. No dicen qué pasará después, pero parece que están abiertos a todo el que quiera integrarla.

Todo bien muchachos, pero déjenme que les diga tres cosas:

UNA: Periodismo digital no es una expresión feliz. Sería como llamar periodismo de máquina de escribir o periodismo de linotipo al que se hacía antes de las computadoras o del offset. Probablemente lo hayan puesto para contraponerlo a periodismo gráfico, que tampoco es muy feliz como expresión pero está instalada por periodismo escrito. Por lo que veo la APD es una asociación de portales periodísticos, una APP.

DOS: Los sitios de los diarios que saben lo que hacen les ganaron hace tiempo. Esas marcas tienen 140, 100, 90 años... y esos 140, 100, 90 años estuvieron amasando marca y credibilidad para que valga ahora. Algunos no lo saben y tiran a la basura 140, 100 o 90 años. Quizá previendo esta fundación ADEPA (la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas) acepta hace unos meses a los portales periodísticos como socios plenos.

TRES: Para ser grandes y pesar en la opinión pública hay que tener audiencia, público. Esa audiencia –el tráfico– se consigue con buen periodismo y credibilidad. Y a veces las sumas de esas asociaciones restan. Además los periodistas –por lo menos los de verdad– somos lobos esteparios: no se nos da bien eso de asociarnos. Para colmo los medios de hoy están más solos que nunca y en poco tiempo te das cuenta de que reunirse y presionar al poder es perder el tiempo.

lunes, 21 de septiembre de 2015

¿Por qué la gente no lee los diarios? (584)


El periódico Castellanos de Rafaela no sale los domingos. Los hechos que relatan estas páginas ocurrieron el viernes, último día de la Asamblea de ADEPA. Gracias de nuevo a CADL* del blog Señales. Los diarios también mueren por sobrecarga y aburrimiento.

viernes, 18 de septiembre de 2015

¿Por qué la gente no lee los diarios? (582)

Este post termina con la edición de mañana del diario Castellanos, de Rafaela, provincia de Santa Fe, Argentina. Desde el miércoles sesiona allí la 53ª Asamblea General Ordinaria de ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas) y todo hace suponer que mañana abrirán con la nueva comisión directiva de la institución.

Mientras, puede ver la del miércoles, la del jueves y la de hoy y también preguntarse por qué la gente no lee el diario.


sábado, 7 de junio de 2014

Nadie hizo tanto por la libertad de prensa


Hace apenas dos años algunos diarios de la Argentina, solo con la idea de conseguir los beneficios que por otras vías no conseguían, resolvieron agruparse en una nueva entidad que les resolviera eficazmente esas necesidades. Nos son periódicos del interior ni de Buenos Aires, no son chicos ni grandes, no son progobierno ni contragobierno. Son diarios convencidos de dos cosas:

1. No hay libertad de prensa sin salud económica.

2. Están dispuestos a defender la libertad de Clarín y de cualquier empresa periodística a ser amigo o enemigo del gobierno, pero también están cansados de compartir sus desventuras cuando son enemigos y de no disfrutar de sus privilegios cuando son amigos.

El anuncio del jueves pasado fue el uno de los hechos más auspiciosos para la libertad de prensa en la Argentina en los últimos... 50 o 100 años.

A causa del periodismo combativo que algunas empresas de medios han opuesto al periodismo militante de las amigas del poder político, ADEPA y ADIRA se volvieron solo capaces para declamar y reclamar derechos, pero incapaces para conseguirlos. Y han arrastrado al resto de la industria al borde del abismo.

Al final resultó que nada más y nada menos que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner -la perseguidora de periódicos- ha hecho más por la libertad de prensa que lo que sus detractores de la industria esperaban. Ha propuesto al congreso una ley para rebajar la presión impositiva sobre los diarios con la excusa legítima de su condición de patrimonio cultural y otra que les permite canjear sus deudas fiscales con publicidad en sus páginas. Y no les ha pedido nada a cambio. Aquí el decreto 852/2014.

Si a alguien se debe el decreto de la presidenta que da aire para respirar a casi todos los diarios medianos y pequeños de la Argentina es a AFERA, al lobby constante de sus integrantes y a su presidente, Gustavo Isaack (diario Ámbito Financiero de Buenos Aires).

Mientras ADEPA, AEDBA o ADIRA no entiendan la salud económica como presupuesto indispensable para la libertad, no atinarán nunca a cumplir sus objetivos de representación de la industria o de custodios de la libertad de prensa. Y mientras la industria siga dividida en facciones histéricas, será débil e incapaz de conseguir los derechos que declaman.

NOTA: El autor de este post es director del diario El Territorio, miembro de ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas), de ADIRA (Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina) y de AFERA (Asociación Federal de Editores de la República Argentina). AEDBA es la Asociación de Editores de Diarios de la ciudad de Buenos Aires.

NOTA 2 (10 de junio): Para no dar lugar a malentendidos corregí la versión del 7 de junio en la que hiperbólicamente decía que Cristina Fernández era quien más había hecho por la libertad de prensa en la Argentina (para colmo aclaraba que era una hipérbole).

martes, 27 de mayo de 2014

Coraje y sangre fría para cambiar


Carlos Guyot es el nuevo Secretario General de la Redacción del diario La Nación de Buenos Aires. Vale la pena. Lo encontré en el canal de Youtube de ADEPA. 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Guareschi sobre los diarios, la publicidad y el futuro

No se lo pierda. Roberto Guareschi habla cinco minutos sobre el futuro de la prensa. Apareció en la newsletter de ADEPA (una gran idea).

 

Una aclaración para no argentinos: Guareschi usa demasiado importante como superlativo de importante y no como exceso de importancia.

jueves, 10 de octubre de 2013

La publicidad solo apoya al anunciante


Curiosa situación a la que han llegado los medios en la Argentina. Hoy muchos en la industria razonan así: si tiene publicidad del gobierno es que está con el gobierno. Me pasó hace ya unos meses al llegar a una reunión de ADEPA con un integrante de su consejo directivo y confieso que me enojé con él por su comentario -un poco en chiste y otro poco en serio- en el que sospechaba de la venta de nuestra libertad (soy director del diario El Territorio).

Lo mismo ocurre con muchos anunciantes privados. Cuando comunican que han decidido pautar en el diario, dicen "los vamos a apoyar". Pocos piensan que la publicidad es un servicio y hasta una necesidad y que lo que los medios ofrecen es espacio publicitario para anunciar sus productos (era tan sencillo). 

Peor todavía es que los medios pidan ese apoyo en lugar de ofrecer buen espacio, contacto con sus lectores, credibilidad, marca, ventas...

viernes, 14 de diciembre de 2012

Una forma de cordura colectiva

La misión del periodismo es luchar contra la mentira. Es una misión imprescindible que está en el origen mismo de la democracia. 
La lealtad del periodista no es con los gobiernos, es con sus lectores. La lealtad del periodista es la crítica honrada y eso hay que pedirle al periodista: que sea un crítico informado y objetivo.  
Hay reaccionarios tanto de izquierda como de derecha, son los que conocen la verdad y dicen otra cosa.
La diferencia entre dictadura y democracia es que en la democracia es político todo el mundo.  
No se puede elegir entre gobiernos o periódicos, porque los gobiernos, aunque sea lamiéndose las heridas de las críticas, deben reconocer a los periódicos, que son los que tienen la imprescindible tarea de marcación de los límites de cordura de los gobiernos. Los periódicos están para eso, para ayudar a que los gobiernos no se vuelvan locos, a que mantengan la cordura, porque las democracias son una forma de cordura colectiva.
Son frases enteras de Fernando Savater en la presentación de anoche en la cena anual de ADEPA (la del cincuentenario) en el NH City de Buenos Aires. En cuanto tenga el video, lo subo.

martes, 27 de noviembre de 2012

ADEPA es la última en defender la libertad

Cinco días después de la denuncia penal de Clarín contra cinco periodistas cercanos al gobierno por sus opiniones aparecieron las declaraciones de la Sociedad Interamericana de la Prensa y de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas.

A las 15.22 de hoy recibí por correo electrónico este comunicado bastante fuerte de la SIP sobre la denuncia penal de Clarín contra cinco periodistas argentinos y algunos funcionarios del gobierno.

Y a las 19.32 me llegó la tímida declaración de ADEPA, en la que Clarín aparece como un prócer que ratifica el principio de no judicialización de la labor periodística (luego de haberlo intentado) se los paso porque no está en el sitio de ADEPA:

No debe judicializarse la labor periodística
Ante la polémica generada por la denuncia penal iniciada por el Grupo Clarín por supuesta incitación a la “violencia colectiva”, en la que se menciona a un grupo de periodistas, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) recuerda que la labor de la prensa está sometida a eventual análisis judicial posterior sólo en caso de que, en ejercicio de la libertad de expresión, se haya cometido delito o se haya causado daño civil.
No obstante, esta entidad ha advertido en reiteradas ocasiones la inconveniencia de judicializar innecesariamente el trabajo de la prensa, así como formular acusaciones genéricas contra periodistas y medios de comunicación, aun en un ámbito extrajudicial. Ello puede condicionar el libre ejercicio de la actividad y plantear un contexto de violencia moral que termine actuando como mecanismo indirecto de censura previa. 
Los periodistas no deben ser citados como testigos para revelar las fuentes informativas. ADEPA fue una de las principales impulsoras de la protección específica que estas reciben en el artículo 43 de la Constitución Nacional, a partir de su reforma en 1994. En tal sentido, ADEPA toma nota de la reciente aclaración presentada por Clarín, que desiste incluso de proponer como testigos a los periodistas mencionados en su presentación, con lo cual se ratifica el principio de no judicializar la labor periodística. 
Una vez más, ADEPA convoca a todos los sectores de la sociedad a respetar las libertades de prensa y de expresión y a evitar presiones y descalificaciones contra periodistas y medios de comunicación.  
Sorprende la diferencia de velocidades. Cada vez que el poder ataca a Clarín, ADEPA envia a todos sus asociados, con pedido de publicación, una declaración urgente que llega escasas horas después del hecho de denuncia.

Clarín ha perdido en estos días la poca autoridad moral que le quedaba. Le asiste el derecho a defenderse, pero ahora están abandonados a su suerte y al resultado de los manotazos de ahogado de unos ineptos que manejan los asuntos corporativos del Grupo. También a la soberbia de sus abogados que mañana tendrán de trajinar los Tribunales diciendo que que no dijeron lo que dijeron. Ni los periodistas de Clarín tienen ganas de defender una posición tan estrafalaria.

Y ADEPA es una pieza más del dominó...

lunes, 24 de octubre de 2011

67ª Asamblea de la SIP en Lima (y Clarín)

Nunca como ahora tiene sentido aunar las fuerzas de los medios y los periodistas del continente para defendernos de los embates del poder, que en algunos países se está poniendo insoportable. Donde el poder se vuelve totalitario y no hay oposición política solo queda el periodismo para defender la libertad de los ciudadanos. Es que no está en juego libertad de los periódicos ni de los periodistas, como intenta explicar el discurso de los déspotas: lo que está en juego es la misma libertad de los ciudadanos, que es esencial para el negocio del periodismo. Es un resumen rápido del mensaje de la 67ª Asamblea de la SIP (Sociedad Interamericana de la Prensa) que reunió a periodistas –dueños de periódicos en su mayoría– de todo el continente americano en el Swissôtel de Lima entre el 14 y el 18 de octubre pasados.

Hay una salvedad en esto de los periodistas y dueños de los periódicos y la voy a dejar escrita porque quiero hacerla pública solo para que tenga remedio. Lo he conversado con las personas interesadas y con las autoridades de la SIP y lo estoy diciendo con toda la onda y el mayor aprecio por las personas involucradas, a quienes no pienso nombrar porque considero que son más víctimas que culpables de un estilo lamentable de relacionarse con el poder y con sus colegas que el Grupo Clarín de la Argentina debería cambiar lo antes posible.

El momento más solemne y central de cada Asamblea es la sesión de la comisión de Libertad de Prensa e Información, en la que se leen los informes país-por-país que darán lugar al documento central de la reunión. Cada informe se abre al debate de los participantes, casi siempre muy jugoso. A las 9 de la mañana del domingo 16, Daniel Dessein, presidente saliente de ADEPA y accionista de La Gaceta de Tucumán, presentó el informe sobre la Argentina, uno de los más duros de esta Asamblea. En una esquina de la mesa principal, la de los delegados y vicepresidentes regionales, casi todos ellos propietarios o directores de periódicos, estaban sentados por la Argentina los relacionistas públicos de Clarín y La Nación... Excelentes personas, pero ni periodistas ni propietarios de medios sino empleados a quienes les da igual trabajar para una empresa periodística que para una de alimentos o para la competencia.

Aclaro que a esas horas llegaba a Lima Fernán Saguier, periodista genético y propietario, junto con sus hermanos, del diario La Nación de Buenos Aires. Por La Nación ha asistido habitualmente a las reuniones de la SIP Bartolomé Mitre, su director y accionista, hoy minoritario e impedido por razones de salud. Y aclaro también que en la lista de asistentes -y en la de candidatos a ocupar puestos en la junta de directores- aparecía Marcela Noble Herrera, hija de Ernestina Herrera de Noble, que no asistió por estar embarazada, según explicó uno de los lobistas de Clarín. Todo esto ocurre cuando el Grupo Clarín se juega su supervivencia, amenazada seriamente por el poder político en la Argentina.

No les fue bien en las elecciones para integrar la Junta de Directores a los representantes de los diarios del Grupo. A los miembros de la SIP les cuesta votarlos por esta misma razón que estoy explicando. A los dueños de diarios que hacen el esfuerzo de llegar en estas reuniones para defender sus derechos no les gusta nada que Clarín envíe a empleados de segunda o tercera línea. Ni siquiera votan por ellos los otros representantes de medios argentinos, bastante enojados con la manipulación que hace el Grupo tanto en ADEPA como en la SIP. Es un desaire que no se merecen y que deberían tener en cuenta en lugar de enojarse por escritos como este. Esta es una sugerencia amigable y también un palo: en Clarín saben que muchos los defendemos porque defendemos la libertad de ellos y de todos y no su soberbia desmedida. Pero no deben abusar: entre otras razones porque esa soberbia es la que los ha llevado a donde están.

Lo mejor de la Asamblea: la conferencia de Danilo Arbilla, Al rescate de Montesquieu (pdf) y el discurso de aceptación del nuevo presidente, Milton Coleman, del Washington Post. Y, por supuesto, encontrarse con viejos y nuevos amigos.

viernes, 16 de abril de 2010

¿Para esto sirve ADEPA?

En el asunto del mensaje de ADEPA dice Convenio ADEPA-Universidad del Salvador. Cuando lo abro tiene este notición:

Estimado Socio de ADEPA:

En mérito a honrar el convenio firmado entre USAL y su prestigiosa institución, el Decano Julio César Piñero le envía como adjunto la gacetilla de prensa del Foro Internacional de Educación al que asistió el Rector Tobías en calidad de disertante. También le adjunta dos fotos de este importante evento.

El Decano espera que tanto la nota como las fotos sean de interés periodístico para su publicación en los medios asociados a ADEPA.

Lic. Carlos Marino Crovara
Facultad de Cs. de la Educación
y de la Comunicación Social
Universidad del Salvador
011-4815-9120
ccrovara@salvador.edu.ar

A la gacetilla se las ahorro. Pero se titula El Rector de USAL en importante Foro Internacional de Educación en EE.UU.

De prensa o periodismo, ni mu.

No me van a echar de ADEPA por difundir tan importante evento.

ADEPA es la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas.

sábado, 19 de diciembre de 2009

¿Probaron con periodismo?

Los dos diarios de Junín, en la provincia de Buenos Aires, han llegado con su pleito hasta la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP). La Verdad, el más antiguo (1917) es matutino, propiedad del arzobispado de Mercedes-Luján y parece que dobla en circulación a su contrincante. Democracia es propiedad de Héctor Moisés Lebensohn y salía a la calle por las tardes (ahora es matutino) desde 1931, cuando fue fundado por don Moisés Lebensohn (padre de Héctor), figura sobresaliente y gran orador de la Unión Cívica Radical en la provincia de Buenos Aires.

La Verdad ha conseguido la exención del pago del IVA amparado en su condición eclesiática. Esto ha irritado a Democracia, que denunció la desigualdad en ADEPA, la SIP y la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos). ADEPA, la SIP y otros organismos no gubernamentales, le dieron la razón a Democracia, cuyo director fue vicepresidente de ADEPA hasta fin de septiembre y es socio activo de la SIP desde fines de noviembre de este año. La gente de La Verdad ni aparece por ADEPA, ADIRA ni la SIP.

Lebensohn dice que no discute el privilegio de La Verdad. Lo que le irrita es que se trate de un diario de interés general, que cobra los ejemplares y la publicidad de un modo comercial (ya: le preocupa el privilegio...). Sostiene que la exención debería darse si se tratara de un medio con fines exclusivamente pastorales o catequéticos. Pero La Verdad alega que todas las actividades de la Iglesia (y de otras instituciones de bien público) tienen privilegios impositivos porque su fin no es ganar dinero sino la beneficencia: si La Verdad gana dinero es para el culto o para darlo a los pobres. Ni la Iglesia ni ninguna institución de bien público pagan impuestos por las rentas de alquileres de sus propiedades o de las explotaciones agropecuarias que ocupan para ampliar sus fondos de beneficencia.

La Verdad se aprovecha de un privilegio que irrita a su competencia y la competencia intenta derribar ese privilegio acudiendo a cuanto foro puede llegar. A raíz de este pleito La Verdad ha agregado un link a L'Osservatore Romano y un anuncio de la transmisión la misa del domingo en la parroquia San Ignacio de Junín. Además aclara su condición confesional. Pero a la vez sigue siendo el periódico matutino preferido por los lectores de Junín y su zona de influencia. Tampoco se aprovecha de ningún parentesco político con el gobierno de Junín, radical desde que tengo memoria (y aclaro que ambos diarios tienen la misma publicidad oficial del municipio).

Ni la Iglesia, ni Lebensohn, ni el intendente, pueden cambiar la Constitución Nacional que en su artículo segundo establece que "El gobierno federal sostiene el Culto Católico Apostólico Romano". Si un estado al organizarse decide proteger a la Iglesia Católica, a los aborígenes, a los menores o a los minusválidos, no se puede acusar a la Iglesia, a los aborígenes, a los menores o a los minusválidos de aprovecharse de ese privilegio. Las leyes son así: hay que cumplirlas o cambiarlas. Por eso no creo que prospere en ningún tribunal cuestión alguna para igualar a La Verdad con Democracia.

En la Argentina y en otros países de América la Iglesia y el Estado también tienen universidades y colegios y hasta diarios, radios y canales de televisión, que compiten por su público con entidades privadas que pagan impuestos como cualquier hijo de vecino. Es el caso de La Verdad de Junín y por eso creo que Democracia está gastando tiempo y hasta dinero en una causa perdida.

Ambos diarios deberían intentar ganar a su competencia con más periodismo y menos lobby.

Agrego sin más comentarios este y estotro links de Bloc de Periodista sobre el tema.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Piacentini y Faraday

El viernes pasado murió Mario Piacentini, editor y propietario del diario Actualidad de General Villegas, una ciudad bien al oeste de la provincia de Buenos Aires. A raíz de su muerte repentina y accidental –tenía 62 años y estaba en plena actividad– recordaron las notas necrológicas que Mario fue un hombre de campo... que un buen día se convirtió en periodista y empresario de medios en su ciudad:
Con la energía de un emprendedor, en 1993 rescató en el oeste bonaerense el viejo diario de Conrado Nagore (atención navarros). Consiguió darle una nueva impronta y, así, Actualidad volvió remozado a las calles.
Al recordarlo hoy en ADEPA coincidíamos los presentes en que el éxito de su gestión se debió a la sangre que puso en rescatar el diario de Nagore, pero sobre todo a su condición de ganadero. Sí, de ganadero y no de periodista ni editor: no tenía ninguna de las taras que cargan quienes llevan lustros en la industria heredada de sus padres y abuelos.

Como Michael Faraday, a quien recuerda Marshall McLuhan cuando se refiere a los amateurs que descubren mundos impensados por los que tienen las categorías mentales organizadas para ver la realidad de un modo determinado. Quienes admiran los fenómenos con ojos diferentes son capaces de encontrar las soluciones que el profesional no ve ni por las tapas.

Hay que oxigenar la prensa con la audacia de los ingenuos y dejar de lado los consejos de los expertos, condicionados por los vericuetos de su cerebro prefabricado.