domingo, 10 de febrero de 2019

La era de la información digital de pago en La Vanguardia


Si hay que suponer que El Mundo de Madrid está pensando en cobrar a los lectores, también La Vanguardia (Barcelona) lo está pensando, sobre todo después de este título de hoy para el artículo de Ismael Nafría sobre los avances en suscripciones digitales del New York Times. El artículo vale la pena como todo lo que escribe Nafría sobre la Vieja Dama Gris.

jueves, 7 de febrero de 2019

La era de la información digital de pago en El Mundo


Hoy El Mundo de Madrid publica La hora de la información digital de pago en el Reino Unido. Hace una semana en la misma sección publicaron Información de calidad y con valor añadido en Francia. Todo parece indicar que en El Mundo están pensando seriamente en el muro de pago. Mientras llega, vale la pena leer los artículos de Alberto Muñoz e Iñaki Gil (odio esa e que nos supone incapaces de decir y Iñaki). Aclaro que me entero de los dos artículos gracias a un tuit de Miguel Ángel Jimeno.

miércoles, 6 de febrero de 2019

No hay malas historias, hay malos periodistas

Jorge Lanata y Pablo Rossi (que reemplaza por unos días a Marcelo Longobardi) hablaron esta mañana en Radio Mitre sobre el programa Hora 25 que hará Lanata este año en televisión. Terminó en una conversación pública genial sobre periodismo y periodistas en la Argentina de hoy. Intervine también Willy Kohan.

lunes, 4 de febrero de 2019

Para optimizar la billetera corta

Gracias a Darío Gallo me entero del proyecto Scroll que esperan lanzar en los primeros meses de este año. Se trata de una respuesta a la billetera corta, esa que no puede con tantas suscripciones. Aquí una nota en el Wall Street Journal, que copio y pego traducida al castellano (compruebo que traducirla es el mejor modo de estudiar estas notas). No es el primero ni seré el último en intentarlo, la cuestión será ver quién tiene éxito. Entre los proyectos que ya seguí está Blendle, el Uber del periodismo.

Scroll se expande antes de empezar 
Start-up de noticias sin publicidad recaudó USD 7 millones
por Benjamin Mullin / 27 de octubre de 2018 
Scroll, una empresa que apunta a vender suscripciones a un paquete de noticias en línea sin publicidad, está agregando personal antes de su lanzamiento previsto en el primer trimestre del próximo año.

Scroll ha recaudado 7 millones de dólares en nuevos fondos para su contratación planificada, que incluye ingenieros, comercializadores, representantes de servicio al cliente y ejecutivos, dijo Tony Haile, fundador y director ejecutivo de la compañía. Para fines de 2019, Scroll planea emplear a aproximadamente 40 empleados, en comparación con sus 10 actuales.

Esta ronda de financiación, la segunda de Scroll, fue dirigida por Union Square Ventures. El financiamiento eleva el monto total recaudado de Scroll a $ 10 millones, luego de una ronda inicial de $ 3 millones en 2016.

Varios patrocinadores de 2016 aumentaron su inversión, incluidos New York Times Co. NYT -0.88%, Uncork Capital y Axel Springer. Samsung Next, el brazo de capital de riesgo de Samsung Electronics Co., es un nuevo inversor, al igual que Bertelsmann Digital Media Investments. (News Corp., la empresa matriz de Dow Jones, editor de The Wall Street Journal, es uno de los inversores iniciales en Scroll, pero no participó en la nueva financiación).

Haile debe convencer a los editores y consumidores de noticias, dos grupos notoriamente inconstantes, para que adopten su visión: una experiencia de noticias de carga rápida y sin publicidad por $ 5 al mes. A cambio de retener sus anuncios a los suscriptores de Scroll, la compañía promete a las organizaciones de noticias el 70% de los ingresos.

Para los profesionales de marketing que ya enfrentan la propagación de medios en los que no pueden publicitarse, Scroll tiene el potencial de hacer que el inventario de anuncios premium sea más escaso. Sin embargo, los editores que se enfrentan al uso creciente de los bloqueadores de anuncios pueden encontrar esta como una posible solución parcial.

La compañía había formado previamente editores como Business Insider, Fusion Media Group, Atlantic y MSNBC. El jueves, el Sr. Haile anunció varios nuevos participantes, incluidos BuzzFeed, Vox Media y el Daily Beast, lo que elevó el número de socios a 27.

"El gran desafío de este negocio fue siempre lograr que los editores se unan cuando históricamente no ha estado en su naturaleza trabajar juntos?", dijo Haile. "Todos los principales nativos digitales ahora están trabajando con Scroll".

Scroll parcelará su participación en los ingresos con los editores en función de la cantidad de tiempo que los suscriptores pasan con su contenido, con un grupo de "bonos" que paga extra por cada suscriptor que pasa el 20% o más de su tiempo con un editor determinado.

Si bien la compañía está probando su producto con aproximadamente 200 personas, algunas pagadas y otras no pagadas, su atractivo más amplio aún no se ha comprobado.

Haile dijo que la creciente adopción del software de bloqueo de anuncios muestra que las personas están cada vez más frustradas con la publicidad intrusiva. Alrededor del 31% de los usuarios de internet de los EE.UU. utilizarán un software de bloqueo de anuncios este año, un aumento del 15,7% en 2014, según eMarketer.

El software de bloqueo de anuncios a menudo es gratuito, pero Haile dijo que vale la pena pagar Scroll, en parte porque funciona en teléfonos y otros dispositivos que son más resistentes al bloqueo de anuncios que los equipos de escritorio y portátiles.

Según una investigación de la compañía de software de marketing HubSpot y Adblock Plus, un fabricante de software de bloqueo de anuncios, el 83% de los usuarios de Internet encuestados en los EE.UU., Gran Bretaña y Alemania quieren la opción de bloquear los anuncios en teléfonos móviles y tabletas.

Haile dijo que las funciones de desplazamiento en múltiples dispositivos colocan una "cookie" en los navegadores de cada suscriptor. Cuando un editor habilitado por Scroll detecta una visita de un suscriptor de Scroll, sirve una versión sin publicidad de su contenido. Scroll también está diseñado para funcionar en aplicaciones propias de los editores, pero esa funcionalidad es opcional.

Scroll se planeó inicialmente para lanzarse este año, pero Haile dijo que suscribirse a los editores demoró más de lo esperado. La novedad del modelo de negocios de Scroll, combinada con las prioridades en competencia de las organizaciones de noticias, ha hecho que el trato sea lento. "Nuestro enfoque en los próximos meses es expandir esta versión beta privada e integrar a más y más publicadores a medida que avanzamos", dijo Haile.

viernes, 1 de febrero de 2019

Un fuerte de malvaviscos sobre canicas


Comparto dos notas sobre los despidos en BuzzFeed y Huffington Post, una del 26 de enero en Slate (Jeremy Littau) y otra de ayer en The New York Times (Farhad Manjoo).

Le copio la del NYT (mi propia versión en castellano) antes de que levanten el muro de pago. En inglés se titula Why the Latest Layoffs Are Devastating to Democracy.

Los despidos en BuzzFeed anuncian un futuro amargo para los medios digitales

Trabajar en los medios digitales es como intentar construir un fuerte con malvaviscos, sobre cimientos de canicas en un país gobernado por robots hostiles, caprichosos y tiránicos. He trabajado en este sector casi veinte años y, aun en las mejores épocas, mi experiencia ha estado marcada por la aprensión y el ajetreo, el tipo de carrera que nadie les recomendaría a sus hijos porque sin duda hay mejores opciones, menos volátiles y más duraderas —como la minería de bitcoin, tal vez—.

Así que sería fácil caer en la tentación de no darle gran importancia a la reciente avalancha de despidos en los medios y calificarlos de desafortunados pero sin mayor trascendencia. BuzzFeed despidió la semana pasada a doscientos empleados, entre ellos decenas de periodistas. Alrededor de ochocientas personas perderán su empleo en la división de medios de la empresa de teléfonos Verizon, propietaria de Yahoo, HuffPost, TechCrunch y muchas otras “marcas de contenidos”. Por su parte, Gannett, el otrora poderoso imperio de periódicos propietario de USA Today y cientos de otros más pequeños, despedirá a cuatrocientas personas.

Lo cierto es que sería un error catalogar estos recortes como la turbulencia normal del mar agitado de los medios digitales. Más bien, son una señal de que se avecina un fenómeno devastador.

Quizá los problemas de cada empresa se deban a razones muy distintas, pero si el baño de sangre se analiza desde una perspectiva de conjunto, los síntomas apuntan a la misma patología subyacente en el mercado: la incapacidad del sector de publicidad digital de darles espacio significativo a otras empresas además de los grandes monopolios.

En medio de una época de prosperidad económica en que se registran niveles históricos de interés en las noticias por todo el mundo, los recortes de la semana pasada anuncian un destino amargo inminente que se aproxima en cámara lenta y dará pie a una emergencia democrática cuyo fin no se vislumbra.

Consideremos lo siguiente: nos encontramos en el centro de una persistente guerra global de información. Pasamos la vida en tecnologías que siembran desconfianza y falsedad, que dejan poco espacio a los matices y complicaciones, que nos dividen en grupos ignorantes y quejumbrosos. Es una era que debería ser perfecta para los periodistas y su profesión que, a pesar de los frecuentes errores, es el mejor antídoto conocido contra el sofocante diluvio de rumores y deshonestidad.

Por cierto tiempo pareció que podríamos hacer justo eso. Durante los últimos cinco años vivimos una temporada de innovaciones atrevidas y optimistas en los medios. Además del aumento en suscripciones por el efecto Trump, los inversionistas en primeras fases y los gigantes del cable y las telecomunicaciones trajeron nuevos recursos. Las grandes marcas, interesadas en atraer a los millenials, comenzaron a invertir un poco en publicidad y luego generosamente, lo que provocó una explosión cámbrica de nuevos sitios noticiosos, nuevos formatos y nuevos modelos de negocio. Por su parte, los consumidores comenzaron a abrir sus carteras para apoyar al periodismo, y así cambiaron la suerte del New York Times.

Muchos miembros de la industria se mantienen optimistas de cara al futuro. Se han redoblado los esfuerzos para lograr suscripciones, hay una gran demanda de podcasts y videos de calidad superior, y están de regreso las empresas de medios más pequeñas y calculadas, como la diminuta pero redituable empresa emergente de Bill Simmons, The Ringer. También hay que considerar las aportaciones de los multimillonarios digitales; La Escuela Superior de Periodismo Craig Newmark; el Washington Post de Jeff Bezos; Atlantic Magazine de Laurene Powell-Jobs y Time de Marc Benioff.

Con todo, basta una mirada rápida a los detalles de los despidos de la semana pasada para desechar cualquier motivo de optimismo.

Los recortes de Gannett representan la aniquilación casi definitiva de los periódicos locales, una institución cuyo papel indispensable para la democracia reconocen incluso los más férreos detractores de los medios convencionales. El cierre de Gannett parece muy próximo; en este momento, la empresa batalla con una adquisición hostil de un fondo muy discreto, cuya única experiencia demostrada es arrebatarles a las publicaciones sus últimas fuentes de ganancias.

En cuanto a los problemas de Verizon, se trata de un gigante que intentó derrotar a Google y Facebook. Cuando Tim Armstrong estaba en la empresa de teléfonos, esta compró Yahoo y otras marcas de medios por considerarlos peones útiles en su guerra estratégica contra los gigantes de internet. Por razones similares, Comcast también ha invertido dinero en empresas emergentes del sector de medios.

Sin embargo, Verizon descubrió rápidamente que Facebook y Google son invencibles. Cuando la nueva administración se hizo cargo el año pasado, comenzó a deshacerse de los medios de noticias para adquirir otros activos capaces de generar dinero con más facilidad.

Los despidos de BuzzFeed son el peor indicador. Quizá nuestra impresión del sitio sea que solo publica listas tontas y encuestas inútiles. Por mi parte, lo considero un innovador experimental incansable: es el sitio que nos dio The Dress y publicó The Dossier, la empresa que le puso el ejemplo al resto de la industria para que reconociera la seriedad y precisión del mundo digital.

Más que nadie en los medios, el fundador de BuzzFeed, Jonah Peretti, le apostó a un esquema de simbiosis con las plataformas tecnológicas. Comprendió que los gigantes tecnológicos seguirían creciendo, pero no consideró esto un defecto, sino que lo aceptó como una de sus características. Tuvo la visión para imaginar que si creaba contenido para sus algoritmos, BuzzFeed podría crecer (y generar dinero) junto con ellos.

Como mínimo, los despidos son una señal del trágico fracaso del razonamiento de Peretti. Google y Facebook no tienen ningún incentivo económico para aceptar esa simbiosis; cualquier cosa que BuzzFeed pueda ofrecerles, también lo pueden hacer las multitudes conectadas en línea dispuestas a crear contenidos sin recibir pago alguno.

Entonces, ¿qué les queda a los medios? Nada.

Son pocas las publicaciones que pueden sobrevivir tan solo con sus suscripciones; todavía menos las que algún multimillonario decide salvar. La industria de los medios digitales necesita encontrar la forma de dar servicio a las masas y al mismo tiempo generar ganancias. Y si ni siquiera BuzzFeed la encontró, me parece que estamos perdidos.

miércoles, 30 de enero de 2019

La inflación de suscripciones también nos puede matar

La llave está en los contenidos indispensables que hacen que paguemos una suscripción, pero por más baratas que sean no podemos suscribirnos a todo porque no hay billetera que alcance.

The Subscription-pocapyse is About to Hit de Brian Moritz* (publicado entre las predicciones del Nieman Lab para 2019) es corto y bueno. Y si no sabe inglés, los traductores de internet están cada día más afilados. Para probarlo le copio la traducción de Google con algún pequeño arreglo y algunas negritas para resaltar:

¿A cuántas cosas estás suscrito ahora? 
¿Cuántas organizaciones de noticias, escritores, blogs o podcasts pagas cada mes? 
¿A cuántos planeas estar suscrito en este momento el próximo año? 
El crecimiento del modelo de suscripción ha sido uno de los mayores avances en el periodismo en línea en los últimos años. En el mundo de los deportes, donde se encuentra mi investigación, esto se ve más claramente por el crecimiento de The Athletic, el sitio exclusivo para suscripciones que se ha expandido a todos los principales mercados profesionales en los EE. UU. Y en noviembre recibió $ 40 millones en fondos de capital de riesgo. 
Pero en 2019, parece que se avecinan algunos cálculos. Hay una suscripción-pocalypse que se avecina. Y los periódicos van a ser golpeados por eso. 
El modelo de suscripción tiene mucho sentido para los editores. El modelo basado en publicidad que apoyó a la industria durante 100 años no funciona en un mundo digital donde Facebook y Google tragan casi el 60 por ciento de todos los ingresos de publicidad en línea. 
Un modelo de suscripción proporciona un flujo constante de ingresos que no depende del tráfico. En teoría, esto incentiva mejores historias porque las publicaciones no tienen que perseguir clics. Este es el modelo de The Athletic y está funcionando bien para ellos. 
Pero la respuesta para los periódicos es no incluir todo en un modelo de suscripción. De hecho, el apocalipsis de la suscripción es un problema potencialmente doble para los periódicos. 
El primero radica en 50 años de prácticas institucionalizadas. Lo que estamos viendo en el mundo digital es que los modelos de suscripción tienen más sentido cuando se dirigen a lectores de un escritor, tema o voz específicos. 
La promesa implícita de un sitio de suscripción es que estás obteniendo algo por lo que vale la pena pagar, algo que no puedes obtener en ningún otro lugar. Es lo que mi amigo, el Dr. Andy Billings, llamó el modelo de HBO: mientras tenga algo sin lo que no puedes vivir, seguirás pagando por ello. 
El problema para los periódicos es la idea de darles a las personas algo que deben tener. Los periódicos son medios de comunicación masivos, lo que significa que tienen que llegar a una amplia audiencia; y en los deportes, eso significa que tienen que tener una historia del juego por si alguien no sabe quién ganó, pero esa no es la audiencia a la que va un sitio solamente de suscripción. 
Y eso lleva al segundo problema para los periódicos. Los presupuestos de suscripción de los consumidores chocan contra una pared. No podemos asumir que la gente se suscribirá a todo. No se puede esperar que la gente se suscriba a su periódico local (que es vital para la democracia, les decimos) Y The New York Times, y el Washington Post (porque la democracia muere en la oscuridad), y Netflix, y Hulu, y HBO Go, y The Athletic, y ESPN Plus, y su podcast favorito en Patreon, y... 
Esa es la idea 
¿A cuántas cosas estás suscrito? 
¿A cuántas te suscribirás en un año a partir de ahora? 
El apocalipsis de la suscripción está llegando. 
Si estás publicando un periódico, ¿qué estás haciendo para acertar el corte justo en las audiencias? La necesidad obligatoria de informarse no es suficiente...

*Brian Moritz es profesor asistente de producción de medios digitales y periodismo en línea en SUNY-Oswego y autor de Sports Media Guy.

martes, 29 de enero de 2019

The Oh My God graphic

Me tomé el trabajo de copiar los tuits –uno detrás del otro– de un largo hilo de Jeremy Littau, periodista y profesor de periodismo en Lehigh University. Aquí va:


For those who aren’t quite sure why these media layoffs keep happening, or think “it’s the internet!” or “people don’t pay to subscribe,” there’s a lot more going on. Though that is part of that. Here’s a cliffs notes version - not exhaustive but it hits the highlights:

1. What is considered The Golden Age of Newspapers ended around the late ‘80s. Subscriptions began dropping in the ‘70s year over year, but not enough to show cracks.

Newspapers spent most of the 20th century consolidating into chains, but in the latter half of the century they became part of conglomerates and were publicly traded. Profit margins for companies like Gannett and Knight Ridder were commonly around 30-40%.

That’s an insane margin. For comparison, your local supermarket (which arguably is more necessary for you to live) is lucky to clear in the low single digits. Anyhow, most of those profits went to shareholders, who came to expect them over time.

Because of that, newspapers became, as the joke goes, a license to print money. So chains started gobbling up papers all over the country in the ‘80s and ‘90s. They took on debt to do this because with 40% margins, there wasn’t much downside in that model.

Then the Internet came along and the bill for shortsighted, quarter-to-quarter thinking came due. During the golden era, newsrooms didn’t invest in innovating their news product very much. They invested in technology to make it easier and require less hands.

So they were caught flat-footed. But not immediately. I remember as a college student in the ‘90s attending a journalism conference and hearing publishers boast that newspapers were here to stay. They believed their product (not the news, the physical object) was essential.

So by the mid-‘90s you had chains saddled with MASSIVE debt and already had readership shrinking year over year. Easy self-publishing on the Internet took a bit to come to fruition and required technical skill. Blogger was invented in the late ‘90s and that was your sea change.

Suddenly, publishers who weren’t used to competition and didn’t invest in innovation were competing with more than their crosstown newspaper rival (if they had one anymore …. consolidations and mergers killed those too).

Circulation levels continue to drop, and the trend accelerated in the early part of last decade. With less readership and huge debt service commitments, it became a vicious spiral that required more cuts to meet debt goals and satisfy shareholders who were used to big profits.

And less quality meant less people found value in the product, and so they subscribed less. This is what Phil Meyer famously called the Death Spiral. Newspapers ate their own seed corn during bumper crop days and then had no resources when it got tough.

Less subscribers didn’t just mean less subscription money. By early 2000 about 75-80% of a typical newspaper’s revenue came from display and classified ads. And while subscriptions only account for 10-15% of revenue, a loss of subscribers mean less ad revenue.

Basically, advertisers will pay a lot if you deliver them a lot of eyeballs, and they’ll pay less if you deliver them less. Loss in subscriptions and rack sales were a double whammy.

And then came free classified ads on Craigislist (among others). People have said Craig Newmark killed newspapers, but that is nonsense. I’m surprised it took people that long to invent free classifieds, tbh. SOMEBODY was going to do it. At least Newmark cares about news.

Classified ads were a damn boondoggle. $500 in a mid-metro to place a car ad. The more expensive your item, the more you got charged. No wonder people rebelled the minute they were offered the ability to do it for free. Newmark didn’t kill classifieds; news publisher greed did.

Anyhow, by 2006 the storms were gathered. Readership dropping, which meant less subscription/sale revenue and less display ads, classified ads as a business was decimated. And all the while, that debt service from the buying spree years was hanging like the Sword of Damocles.

This is a great illustration of it. I call it the Oh My God graphic in my intro course.


So within 10 years, the industry lost about 2/3 of its revenue. And so that Death Spiral accelerated. More cuts, less quality, less readers, more cuts, less quality, etc.

But advertisers weren’t spending less. They were redirecting it. The hope was they’d invest in digital, specifically newspaper websites. And while that did happen to some extent, the numbers never came close to matching display ads because how we get news online is way different.

First, social media changed distribution. A print newspaper controlled content and the way you got that content because it controlled distribution. You were basically paying it to point you to the best news. If that sounds familiar, that’s because it’s what Google and FB do now.

The value proposition for advertisers is in showing you the way. Consumers value curators. The newspaper was curatorial, it’s just we didn’t realize it because they had a monopoly on the content process from end to end.

So let’s go back to Oh My God, with revisions.


There is money out there. Google and FB have something print newspapers used to have: a reliable, captive audience. That’s what advertisers will pay for, because they know people will be there.

Since the middle part of last decade, newspapers and media companies in general have been accelerated their investment in innovation. There are some GOOD, profitable examples of new companies doing this well. What they have is no debt service millstone tied around their neck.

Some of the big players like WaPo and NYT, they have experimented with innovative products and also paywalls with some success. I think long term their brand and reach are big enough they’ll be OK.

Here’s what Gannett owns, according to CJR’s excellent Who Owns What database.

They own newspapers big and small all over the country. This is the real crisis right here. Most of those small newsrooms have already been cut to the bone repeatedly the past 20 years. We’re way beyond trimming fat. This is a stab to the heart of democratic accountability.

And the crux of this thread is that’s the real worry. I’m less concerned about the national players or a lot of the digital-first operations. We are on the cusp of a country full of news deserts, medium and small communities with no newspaper to watch those in power.

And it’s not going to be solved by subscriptions alone, although that can help in big ways. The news model needs to be completely reinvented. Paywalls don’t work for local media, as @bpmoritz has noted.

And who’s moving in right now to pick through the scraps? Hedge funds. They’ve destroyed several papers, and are working their way through some biggies like the Denver Post.

When hedge funds are in the game, you’re being stripped for parts to sell off. They have no interest in growing the paper or finding a sustainable model. That’s not what they exist for.

And there’s a demographic bomb out there waiting to go off. The print product is still bringing in large amounts of revenue relative to digital. And guess who reads the print version? Old people (by and large).

But this isn’t something that perpetuates. That is, as people like me age up, our likelihood of subscribing to print doesn’t go up. For each successive generation, it’s diminishing returns. So to put it crassly, what happens when that generation of loyal subscribers dies?

And so there’s a limited window before that bomb goes off. But in truth? A healthy product likely would have solved some of this by now. I am resigned to the fear that existing small/medium newspapers are out of time and are simply playing out the string. So, all that said, what can you do?

First, we need to realize the greedy publishers that didn’t invest aren’t going to realize their mistake and plow money into the business now. So guess who needs to step up? US. If we value accountable democracy, that is.

Yesterday it was Gannett, HuffPo and BuzzFeed announcing layoffs. The latter two were a surprise, but those are digital-first companies that probably have some way through this. The real worry is Gannett.

And who’s moving in right now to pick through the scraps? Hedge funds. They’ve destroyed several papers, and are working their way through some biggies like the Denver Post.

When hedge funds are in the game, you’re being stripped for parts to sell off. They have no interest in growing the paper or finding a sustainable model. That’s not what they exist for.

So, all that said, what can you do? First, we need to realize the greedy publishers that didn’t invest aren’t going to realize their mistake and plow money into the business now. So guess who needs to step up? US. If we value accountable democracy, that is.

Subscriptions, yes, but look for opportunities to support things like foundation journalism (what ProPublica is doing, for example) and moonshot ideas like what Civil tried to do.

As community members and citizens, we need to look at investments as things that might fail but also might succeed, as investments often do. But we need to invest for the sake of our communities and our democracy.

What I’d implore you to do, though, is look for ways to invest in local news because that is where it matters most. Good god, you think Washington is corrupt? Try City Hall. So

Your local paper might be toast or dying. So who’s stepping up, needs help creating a new way to do local/regional accountability. I’m seeing more of these than I used to @RalstonReports is one example.

Some of these are laid-off reporters that go-it alone. They’reWhat I’d implore you to do, though, is look for ways to invest in local news because that is where it matters most. Good god, you think Washington is corrupt? Try City Hall. So good at this.

The people in industry, those still there and even those getting laid off, are trying like hell. They really are. But it’s not their fault. It’s not their bias, or mistakes, or them being bad. The seeds were planted decades ago by greedy, short-sighted owners.

(Apologies for posting all those … thread got out of order and I deleted/reposted so it actually makes a bit more sense!)

Some of you asked for examples of good stuff, models that are working or are promising. I’d point you to a few: 

@TexasTribune
@The_Corres
@TheNVIndy
@ProPublica
@mayerjoy’s Trusting News project, a key to rebuilding that audience advertisers want.

So I’m working on a OpEd version of this to pitch and wanted to ask all of you. Who is the audience that needs this message the most? Where would you want to see it so that it has the most impact on an audience that needs to see the full story?

On the heels of the layoffs news last week, I did an interview yesterday with @kcrw’s “Press Play” program about the local news crisis in the United States.

If you want something that expands on this thread about newsroom cuts, I wrote this for @Slate… (with huge thanks to @Lollardfish for the advice and encouragement).


Just throwing up a general apology to those who have replied and asked questions that went unanswered. I’m not ignoring you, it’s just I haven’t seen it among 2500+ mentions. My email backlog, I’ll get to that tomorrow.

This has been fascinating to watch. I teach my students that this is how social news spread/virality works conceptually but this is my first real personal experience at a big level. Went from 3K to 12K followers in three days. Should apologize now for how boring I am for real. 😂

***

p.s. I do know the difference between "less" and "fewer" but I was writing on the fly. But all you grammar nerds who COULD. NOT. RESIST. saying something ... I see you and I love you. I'd give you a hug but, come on, we're journalists. We don't hug.

domingo, 27 de enero de 2019

El periodismo es la conversación de la república


Port estar totalmente en contra de este artículo (en castellano) de Farhad Manjoo en The New York Times, Jeff Jarvis publicó este otro en Medium.

Jarvis cita al gran James W. Carey sus tesis (ya sabe: Communication as Culture). Se lo pongo así:


La república es una organización de iguales, y la conversación también. 

Cuando murió Carey no existía Twitter, pero para Jarvis,Twitter es la conversación republicana de Carey.

martes, 22 de enero de 2019

Hasta a Murdoch le llegó la hora de consolidar


Lo dice la BBC. Rupert Murdoch pide consolidar el Times y el Sunday Times en una sola empresa y una misma redacción. Por algo se empieza.

domingo, 20 de enero de 2019

Merchants of Truth por Jill Abramson


Es el libro que acaba de publicar Jill Abramson, la antigua editora jefa del New York Times. Aquí la entrevista que publica hoy The New Yorker (Isaac Chotiner confiesa que la hizo por teléfono).