En 1983 el diario Folha de São Paulo crea una sección de encuestas para proveer datos confiables a su redacción. En octubre de 1984 se independiza, pasa a llamarse Datafolha, y empieza a hacer trabajos para terceros, sobre todo para políticos, además mantener una exclusiva con Folha de S. Paulo. Aquí la historia completa, contada por ellos mismos.
En las elecciones presidenciales del 4 y 25 de octubre (primera y segunda vuelta) no acertó una, pero no es que le erró por poco: en la primera vuelta anticiparon que ganaba Lula y en la segunda Bolsonaro. Fue al revés.
Cualquier jefe de redacción del mundo debería dudar de la información de las encuestas, porque hace tiempo que las hacen mal, o las inventan, o les dicen la verdad a sus clientes y mienten para la opinión pública. Sin embargo llenamos los espacios previos a las elecciones con datos de encuestas que sabemos que son de muy baja calidad, como si publicáramos una foto sin resolución o una fake news, pero a sabiendas de que es falsa.
El caso de Folha de S. Paulo y Datafolha es patético: después de fallar en la primera vuelta, en Folha vuelven a publicar encuestas de su propia consultora, a pesar de conocer su escasa calidad. Y vuelven a fallar. ¿Usted volvería a leer un diario que le miente?
Van, en orden cronológico, las portadas del Folha de S. Paulo con sus fechas.
Domingo 4 de octubre, día de la primera vuelta
Lunes 5 de octubre, resultado de la primera vuelta
Viernes 23 de octubre, proyección para la segunda vuelta
Domingo 25 de octubre, día de la segunda vuelta
Lunes 26 de octubre, resultado de la segunda vuelta



















