miércoles, 19 de abril de 2017

Las noticias falsas y el futuro del periodismo


Decía el viejo Borges que los textos se imprimen para dejar de corregirlos.

¡Se imprime! gritamos en la redacción del diario cuando está lista la portada. Ese hecho que hoy puede parecer antiguo es una de las garantías de credibilidad de nuestras cabeceras.

La impresión fija los textos mientras que internet es una edición eterna. Hay que animarse a imprimir y a poner el sello que dice a esto lo digo yo.

Y por eso los periódicos han sido y parece que seguirán siendo marcas curadoras de periodismo.

Las noticias falsas son una prueba de esto y una garantía del renacer del periodismo y de las cabeceras que ofrecen credibilidad. También de los periodistas individuales que con sus nombres certifican lo que dicen en los medios para los que escriben o en sus cuentas personales de internet.

Coincide con esta idea de revalorización de periodismo Fernando Ruiz, para quien las noticias falsas tienen tres causas:
1. La revolución en el sistema de medios (con fenómenos digitales que rearticulan el sistema de la verdad).

2. El crecimiento en el mundo de los movimientos populistas y autoritarios (que “tienen una relación de amor libre con la mentira”).

3. La tendencia de las audiencias a buscar informaciones que sostengan sus creencias previas.
No puedo estar más de acuerdo. Aquí la nota completa del debate organizado por ADEPA.

martes, 11 de abril de 2017

Por fin premian a un fotógrafo free-lance


Daniel Berehulak ganó el premio Pulitzer de fotografía con su serie sobre la mano dura contra los narcotraficantes en Filipinas. La serie apareció como reportaje gráfico en el sitio del New York Times y se presentó como features y no como breaking news, pero fue cambiada de categoría por el jurado.

Berehulak es un fotógrafo free-lance (no trabaja para The New York Times) como son hoy la inmensa mayoría de los fotoperiodistas que hacen cola en el banco de los periódicos hasta que les llega el turno de salir a una cobertura, o salen a buscar la nota para venderla al medio o son contratados por el medio para encargarles coberturas especiales.

viernes, 7 de abril de 2017

Gazeta do Povo se reinventa

Gazeta do Povo, el diario histórico de Curitiba (fundado en 1919), dejará de salir de lunes a viernes el próximo 31 de mayo. Mantendrá la edición de fines de semana (que es una sola y sale los sábados a la madrugada). Además mantendrá otros productos editoriales como las revistas mensuales Haus y Bom Gourmet. El anuncio fue hecho ayer y hoy ilustra su portada.


La idea es centrar la difusión de contenidos en las pantallas móviles. Aquí el anuncio bien original de ellos mismos, con el evento completo de la presentación de ayer (casi tres horas, pero empieza a la hora 1.10) y vale la pena la introducción conceptual de Guillherme Cunha Pereira (desde 1.10 hasta 1.28). Y puede leer más en la revista Amanhã.

martes, 4 de abril de 2017

El cierre de Norte de Ciudad Juárez


El caso del cierre del diario Norte de Ciudad Juárez (estado de Chihuahua, México) es dramático. El dueño justifica el cierre por la falta de garantías de seguridad después del asesinato de la periodista Miroslava Breach. Arriba la última edición (2 de abril) y abajo el editorial en portada del director.


Iba a decir que lo curioso es que la razón de la violencia contra los periodistas parece ser la impresión de papel, ya que el sitio de Norte siguió haciendo periodismo como antes, pero hoy me encuentro con este cartel en su sitio web. Cuando usted lea esto ya no existirá.


NOTA (6/4/17): Me dice MM que mis sospechas son bastante fundadas. Las garantías que le faltan al director y propietario del periódico son políticas y no policiales. El diario dependía del apoyo del gobierno y no de la publicidad comercial, sin otro plan de negocio que hacerle un hueco al estado. El cambio del signo en el gobierno de Chihuahua (del PRI al PAN) los dejó sin pauta y sin recursos.

viernes, 10 de marzo de 2017

Entre el terrorismo y el cinismo


Es el típico caso de terrorismo informativo. O periodismo por aproximación. Una desgracia que hace muy mal al periodismo. Para no gastar su dinero y el mío Mauricio Macri viaja en un avión de línea a una visita de estado a España y otro pasajero del mismo avión contrabandea un alijo de éxtasis, así que Macri viajó con 64 pastillas de éxtasis... 

Pero mire este otro de El Telégrafo, el diario del gobierno en el Ecuador. El cinismo les da para publicar una encuesta mentirosa en favor del candidato del poder político y también para mentir descaradamente con el gráfico:

martes, 7 de marzo de 2017

Vamos por todo

Si usted quiere saber qué querían decir los kirchneristas cuando decían vamos por todo, vea esta entrevista de Alejandro Fantino a Daniel Hadad en Animales Sueltos de anoche. No le digo en qué segundo está porque la entrevista vale la pena entera. Quiero decir que es una clase de periodismo, de empresa periodística y de periodismo y poder.



Hadad apenas hace un gesto recordando aquel vamos por todo que no se oyó pero sí se vio de Cristina Fernández de Kirchner. Fue el 27 de febrero de 2012 en Rosario (200 aniversario de la creación de la bandera nacional).

Vamos por todo es el concepto que resumió la idea de la búsqueda del poder fáctico por parte del matrimonio Kirchner. Sabían por experiencia provincial que el poder político es efímero y que si querían permanecer debían que conseguir el poder real y sobre todo dinero. Por eso fueron por los medios, los bancos, la energía, la producción. Todavía controlan algunos de los que consiguieron, como los que compraron a Daniel Hadad a través de Cristóbal López.

Otra ofrenda al poder y van..., en Paper Papers, 25/2/2015
Consecuencias de las ofrendas al poder, en Paper Papers, 9/5/2013
No tan duro de domar, en Paper Papers, 21/6/2012
La tormenta perfecta, en Paper Papers, 20/6/2012
Daniel Hadad no es Héctor Magnetto, en Paper Papers, 28/4/2012

martes, 14 de febrero de 2017

Foto del Año a la serendipia


El 18 de diciembre del año pasado un fanático mató a balazos al embajador ruso en Ankara. Esta es la foto que tomó Burhan Ozbilici, un fotero del montón que cubría la inauguración de una muestra a la que asistía el embajador en una galería de arte. El fotógrafo atinó a seguir disparando su cámara mientras el loco disparaba su pistola y gritaba Alá es grande.

Ozbilici ganó con esta foto el premio mayor del fotoperiodismo mundial que otorga la World Press PhotoLa foto de arriba integraba una serie presentada en la categoría spot news stories, en la que también ganó el primer premio. La de abajo es otra de la serie, casi tan fuerte como la de arriba. Aparece el embajador y su asesino, que hirió a otras dos personas y luego murió acribillado por la policía.


No lo dicen en la WWP, pero el premio debería ser un homenaje a los fotógrafos que hacen cola a la espera de una asignación en todos los medios del mundo. Bueno a esos que hacen cola, pero están dispuestos a ganar el premio de la WPP en la inauguración de una exposición de pinturas mediocres y tienen la sangre y el fuego para seguir sacando fotos. Lo curioso es que Burhan Ozbilici ni siquiera sabía que estaba contando una historia cuando tomaba fotos antes de los disparos y esta foto hubiera sido, con suerte, un recuadrito que saldría cuatro días después en la página 36. Así funciona la serendipia (serendipity).

***

Unos días después, el 25 de noviembre, murió Fidel Castro. Ni el atentado de Ankara ni la muerte de Fidel salieron en la mayoría de las colecciones que los medios apuran todos los años: fotos del año, personaje del año, videos del año... Mire este anuario de The Economist en que no aparece ni siquiera Donald Trump y sí Hillary Clinton, tan seguros estaban de quien ganaría las elecciones el 20 de noviembre de 2016.

Esto es todo lo contrario de la serendipia.


Bonus track. La amazona voladora, el primer premio de la categoría deportes para Tom Jenkins.

domingo, 22 de enero de 2017

Cómo sacar al periodismo de la crisis durante la época Trump


Nos arrepentiremos cuando Trump acabe su mandato. En serio: nos arrepentiremos. Mientras los profes no ven en este momento más que la llegada de una Edad Oscura para el periodismo, la gente corriente y moliente ha comenzado a recuperar sus suscripciones, vuelve a abonarse a las noticias de pago de la tele, compra más ediciones impresas en el quiosco e incluso invierte de nuevo en medios (sapristi!). Por su parte, los medios, al menos algunos, contratan más periodistas (incluso MUCHOS más) y arman nuevos equipos para cubrir el mandato presidencial:
Otros están dispuestos a darlo todo como nunca. ¿Qué Edad Oscura ni qué niño muerto?

Jack Shafer también se ha pronunciado: Trump is making journalism great again. Hay que hacerle caso. Más todavía. El bueno (es un decir) de Shafer, asegura que esta presidencia no es el invierno que les gustaría a algunos agoreros. Jay Rosen, por ejemplo, agudo profe de NYU, lleva como desde 1991 pronosticando el apocalipsis del periodismo si no le hacemos caso. No le hemos hecho mucho caso, la verdad, y el apocalipsis nunca acaba de llegar. Quizá mañana.

Rosen sigue ahí, sin embargo, corriendo en su rueda del hámster, chillando Winter Is Coming! Winter Is Coming! Uno quiere ser honesto y le avisa: todos los que le hicieron caso acabaron mal, desde el Charlotte Observer con la Citizens' Agenda en 1992, Arianna Huffington con Off the Bus en 2007 o Digital First Media, que le tenía en el consejo de administración desde 2011… hasta que se fundió la compañía.

El periodismo no necesita otro Platón. (Seamos justos: Rosen, como Jarvis, Shirky y otros, es un profe admirable, anota buenos puntos, hace pensar y vale la pena seguirlo, aunque no sea necesario creérselo del todo ni rezarle estampas).

Shafer, en cambio, saluda la inauguración de Trump como el Día de la Liberación del Periodismo. El columnista de medios de Politico, avisa de algo que reporteros y editores saben: Trump es un hombre con un pasado denso e intenso y su actitud divisiva y adversaria dejará muertos y heridos. Serán centenares de damnificados que querrán explicar sus casos a la prensa, que no necesitará vivir en la Casa Blanca o tener acceso al aparato presidencial para obtener información de primera.

Entre las oportunidades que ofrece la rica cornucopia de problemas, líos y enredos pasados, presentes y futuros de Trump, dos serán fuente permanente y caudalosa de información e historias durante todo su mandato.

Una, los expedientes –que son públicos– sobre los cargos nombrados por el presidente. La documentación sobre el pasado de esas señoras y esos caballeros es tan abundante que hace crujir el suelo de la Oficina de Ética del Gobierno, encantada de colaborar con los periodistas que quieran explicar el tipo de sicofantes y sicofantas (o no) que Trump elige.

Otra, las deudas de Trump, que suman 1.500 millones de dólares con 150 bancos y demás por todo el mundo. Oiga, lo dice The Wall Street Journal, no Mother Jones. Ese fangote de guita no es algo que se resuelve mañana tirando de la plata que llevas en la billetera eh. Sólo el hotel de Washington DC, recién inaugurado, ya incumple media constitución de los EE.UU. Imagínate el resto. Lo que puede esconderse ahí, madre mía.

Por no mencionar la gestión que harán los Trump hijos de la fortuna de papá, asunto que él solo merece una agencia de noticias desde hoy hasta que papá termine el mandato.

Todo eso no necesita ruedas de prensa, comunicados oficiales, cenas de corresponsales, paseítos por el South Lawn, etcètera. Ni siquiera un presidente simpático. Y mucho menos taaaaaaan cool como Obama, con quien los reporteros quizá intimaron demasiado.

Así que nada, nada. Es una oportunidad de oro para pasarle el trapo al periodismo y sacarle brillo. Al periodismo en serio, no a la cosa de estar siguiendo la agenda que los poderes quieren, legítimamente, imponer, y saltar como delfines en cautividad cuando nos echan un pescadito al aire.

Más vale hacerlo bien y aprovechar el momento. La gente por ahí está bastante de uñas y, claro, se fía poquísimo de nosotros:

Otros ya han comenzado a arrebatar a los medios el periodismo que antes tenían en régimen de monopolio (uno ya tiene dicho que el periodismo es hoy demasiado importante para dejarlo solo en manos de los medios). Si no se espabilan, los medios tradicionales morirán.

Uno es siempre optimista o muy optimista. Eso no me da ni más ciencia ni más razón, porque el optimismo es un estado de ánimo que uno elige. Pero es la actitud mental exacta que permite verla medio llena. Le doy una señal clara: The New York Times invertirá cinco palos/kilos más en periodismo para cubrir la presidencia de Trump.

Dirás que lo triste es que esos cinco millones pueden irse por el desagüe si se invierten en "más de lo mismo" –más reporteros cubriendo la Casa Blanca y la Administración de la misma manera que hasta hoy, con los resultados conocidos. Si haces lo mismo no esperes resultados diferentes, etcétera. Aquí entra un segundo motivo para el optimismo: hay gente que sí sabe cómo gastar ese dineral mejor que Jay Rosen. Por ejemplo, Michael Massing, cuyos consejos no solicitados al director del Times son de lo mejor que uno ha visto so far:
[Dean Baquet, el director del NYT] quiere un diario "mucho más creativo" respecto a la cobertura del país "para que entendamos que la ira y la distancia que muchas personas sienten" y señala la necesidad de prestar más atención "al papel de la religión". 
[...] He aquí un posible enfoque: Trasladar a un periodista de cada una de las secciones de papel couché de gama alta del diario (Estilo, Viajes, Comida, Inmobiliaria, Arte y Ocio y Revista T) a cubrir las zonas descuidadas de America. El Bible Belt puede ser una sección. La persona asignada a ella reportaría regularmente sobre los eventos, debates y actitudes en las aproximadamente 1.300 megaiglesias de la nación (aquellas con 2.000 o más asistentes a los servicios de fin de semana), 200 universidades bíblicas, más de 1.000 emisoras de televisión y docenas de editoriales cristianas, muchas de cuyas producciones aparecen regularmente en las listas de best-sellers, y apenas atraen la atención de la prensa nacional. [...] 
También crearía una sección dedicada a los trabajadores de cuello azul: obreros de las fábricas, carpinteros, plomeros, bomberos, oficiales de policía… Y una sección de negocios que explore el mundo de los restauradores, empresarios, agricultores familiares y nuevas empresas de la variedad no-Silicon Valley; y renovar la sección de Cultura para que no se centre en los estudios de cine, desfiles de moda y subastas de arte, sino en cómo la cultura se consume y es percibida en la base [grassroots] del país. 
Por último, asignaría a alguien a tiempo completo a cubrir la pobreza. Los cerca de 45 millones de estadounidenses que viven por debajo de la línea de pobreza fueron casi tan invisibles durante la campaña como la clase obrera blanca. Tener a alguien que regularmente cubre las ciudades del interior, los parques de caravanas y las minas de carbón, puede ayudar a mantener esta "otra América" ​​a la vista del público.
Grande.

Uy, se me olvidaba una pregunta. Si lo que salvará al periodismo es todo eso ¿para qué K necesita una rotativa? (Es broma eh).