lunes, 29 de diciembre de 2014

Cualquier persona con una red social no es un periodista

Cualquier persona en una red social puede ser una especie de editor. Y podríamos pensar que la tecnología hará que ya no sea necesario el periodismo profesional y, en mi opinión, eso se vuelve inadecuado para los roles que lo necesitan. Por un lado, están los maestros de la tergiversación, y estas personas me resultan muy irritantes, pero, si observamos la habilidad de abogar, por ejemplo en un tribunal, presentar la posición de un grupo de forma intensa, no es una tarea sencilla. Bueno, ahí están esos periodistas que pueden hacerlo bien; llegar a la esencia de la posición particular de un grupo y representarlo sólidamente. Por otro lado, veo a los periodistas de investigación como opuestos, pasan mucho tiempo intentando comprender las trayectorias complejas de sistemas corruptos. No es posible lograr fácilmente y de forma colaborativa el entendimiento de una conspiración compleja o de los intrincados vínculos de corrupción entre diferentes grupos. Para lograrlo, se necesita un experto que pueda entender y penetrar la complejidad y la clandestinidad, y si no contamos con estas organizaciones expertas en echar luz sobre una oscuridad tan poderosa, pueden continuar operando como lo deseen. Pueden ser de la brigada anticorrupción de la policía o pueden ser de organizaciones no gubernamentales que se especializan en develar corrupción política, financiera y geopolítica. Pero, sin importar en qué tipo de estructura estén inmersos, el resultado final es periodismo de investigación, y luego la publicación y la divulgación al público.
Es la respuesta de Julian Assange a una de las preguntas sobre el futuro del periodismo de Jorge Fontevecchia y se publicó en el periódico Perfil del pasado 14 de diciembre, con un pésimo título (perdón JF). Vale la pena leerla entera, pero como es muy larga y en contra de la economía del link, me atrevo a seleccionar estas otras preguntas y respuestas. La que más me gusta es la última (perdón de nuevo JF por no poner tus preguntas en negrita):
—Volviendo al tema del periodismo. Hay profesiones que fueron desapareciendo porque las necesidades que satisfacían dejaron de existir o las satisficieron mejor otros. Por ejemplo, los doctores reemplazaron a los chamanes, los psicólogos reemplazaron a ciertas autoridades religiosas, etcétera. El periodismo profesional y los medios de comunicación de amplio alcance han existido por no más de cuatro siglos, en paralelo con la llegada de la democracia y el sistema de división de poderes en los Estados. ¿Cree que la nueva tecnología y/o las nuevas formas de gobierno eliminarán las necesidades que hoy satisface el periodismo? ¿O esa necesidad será satisfecha por otros medios?
—Como ya dije, hay tres papeles del periodismo: está el de representar a un grupo y hablar por él; el de estudiar las complejidades del poder, lo cual requiere experiencia, porque el poder desarrolla experiencia en evitar que la gente lo comprenda; y hay en realidad otro papel, que es el de ir a esos lugares difíciles de llegar e informar rápidamente. Y éstos son los corresponsales de guerra, por ejemplo, donde no se están estudiando las complejidades del poder, pero es físicamente imposible informar rápidamente. 
—Pero usted era escéptico acerca del futuro del periodismo.
—Soy escéptico acerca del futuro del periodismo como lo conocemos actualmente, y soy algo optimista en otros aspectos. Creo que está cambiando en cierta forma, lo cual es bastante vibrante y sano, produciendo y aumentando la diversidad, al mismo tiempo que está reduciendo el nivel de experiencia, desafortunadamente. Pero vemos nuevas organizaciones que se especializan en estudiar de manera nihilista distintos tipos de poderes. El gran auge de internet era hacer que la industria editorial fuera económica y provocar la separación entre distribuidores y editores. Por eso, AT&T es una distribuidora, pero no una editorial. Con el paso del tiempo, se ha dado una integración vertical, donde los distribuidores se fusionan con los editores y, como resultado, reducen el poder de negociación de la gente que quiere informar al público. Y lo que está pasando con Google es un ejemplo de eso; se está convirtiendo en un distribuidor, en términos de acapararse de los sistemas de cable de fibra óptica; y en un editor, ya que intenta ahondar cada vez más en el negocio de ser un productor de contenido también. Y esa integración vertical y economía de escala reduce la capacidad de la gente de obtener la información que la audiencia quiere oír. 
—Pero hoy, mientras la mayoría de la juventud lee sobre política en internet, prácticamente todos los productores de contenido periodístico pierden dinero en internet. ¿Cómo se imagina que el mercado alcanzará un equilibrio en el que esos contenidos periodísticos de alto nivel de producción generen suficiente dinero como para continuar pagándoles a los periodistas de una manera competitiva? 
—La mayoría de las veces, el periodismo ha sido corrupto, si se fija en muchos de los negocios de los periódicos. Por ejemplo, consideremos News Corporation, Murdoch. Murdoch es australiano, por ende, conozco bastante su historia. El medio dominante de Murdoch en Australia se llama The Australian. Es un periódico que se distribuye en toda Australia. Hasta que se mudó a los Estados Unidos, News Corporation estaba registrada financieramente en Australia. Y por tanto, el marco regulatorio australiano era bastante importante, y The Australian no generó ganancias en los últimos treinta años. News Corporation intentó esconderlo al no revelar la pérdida de ganancias de The Australian como un registro por separado. Debido a que los medios son poderosos, se los puede usar para promover otros intereses, y así la mayoría de las organizaciones de medios de comunicación se juntan con otras industrias, y las organizaciones de medios de comunicación se usan para cambiar las bases normativas para esas otras industrias, o para golpear a los competidores, o para detenerlos, de una u otra manera. Y eso genera un entorno que respalda subsidios cruzados donde la industria que puede beneficiarse del periodismo corrupto subsidia al periodismo. El problema con eso es que se lo oculta. Si miramos hacia atrás, en realidad, la mayoría de los grupos periodísticos, antes de intentar parecer neutrales o estar atados a las publicidades, fueron publicados por un sindicato o un partido político, o por una organización religiosa. Tenemos el aparato de televisión estatal, o la Voice of America, entre otros. Y no creo que eso sea tan malo. En cierta forma, creo que puede ser mejor, porque el interés es más evidente. Y creo que lo que sucedió con Russia Today y Press TV es muy beneficioso. Durante hace mucho tiempo, hemos bromeado con que Russia Today es WikiLeaks Today por su amplia cobertura de nuestro material y de los esfuerzos actuales de los Estados Unidos para llevar a juicio a WikiLeaks como organización. Eso no está cubierto adecuadamente por la prensa occidental angloparlante. Aunque es vital, aunque allí es donde sucede la acción, aquí en Londres, porque estoy en Londres, en los Estados Unidos, porque allí es donde está la investigación, debería ser de gran interés para la gente de esos países. Y lo es; aunque cubrirlo parece ser demasiado difícil para los grandes grupos de prensa de esos países.
—A nosotros, los periodistas pre internet, nos gusta pensar que la información y el conocimiento son cosas diferentes, que la información sola no puede producir entendimiento y que el aporte del periodista es el de crear sentido. Cuando usted define las tres partes del periodismo, ¿qué papel le asigna al crear sentido en el futuro? 
—Esa será siempre la parte más importante. 
 —Pero también los poetas y los artistas crean sentido, y lo vienen haciendo desde antes de la existencia del periodismo. 
—Por el momento, en los países anglosajones, son generalmente los comediantes los que crean sentido, porque el poder puede presionar a algunos periodistas. Y los comediantes tienen una excusa para romper con esto, porque ellos pueden decir “fue sólo una broma”. En los periódicos es generalmente el caricaturista quien tiene realmente permitido meterse en la esencia del tema.
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