lunes, 14 de junio de 2010

En Managua también tasan el afecto

Es el artículo 11 del Capítulo V (El comportamiento del periodista) de la segunda edición del Manual de Estilo de La Prensa de Managua:
Los periodistas de LA PRENSA no deben aceptar regalos y compensaciones de ninguna clase, de manera que no deben ser sujetos de favores, obsequios, ayuda económica, subsidios para viajes o viajes gratuitos, facilidades de hospedaje, descuentos especiales, boletos para eventos deportivos o de entretenimiento, y ningún otro beneficio proveniente de fuentes noticiosas ni de organizaciones que el periódico cubra habitualmente o pudiera cubrir de manera eventual. Los regalos que no sean libros, lapiceros o plumas y agendas o que tengan un valor nominal mayor de 100 córdobas, deben ser regresados al obsequiante.
Allí tampoco se aceptan regalos y sospechan de que cualquiera de ellos es un soborno. Solo se aceptan objetos de trabajo y con el afecto tasado. Es decir que se ahorran los lapiceros, libros, plumas y agendas.

Antes, en el artículo 6, establece:
Los periodistas de LA PRENSA no se deben involucrar en las noticias que ellos mismos cubren. El periodista es mensajero imparcial, no protagonista interesado en un lado del asunto.
Es decir que no hay que involucrarse en los abusos del poder, las desgracias ajenas, los buitres que están a punto de comerse a los niños, la corrupción, el tráfico de personas, los niños de la calle, el narcotráfico, la violencia de género...

Pero me consta que La Prensa lucha como nadie por todas estas causas y por las libertades de su patria. Para eso tiene la bandera de Nicaragua y el lema en su cabecera.


Los manuales de estilo y códigos de ética de nuestros diarios se están volviendo letra muerta. Y algunos artículos le dan la razón a los autoritarios que quieren convertir al periodismo en una industria aséptica que traslada información. Por suerte no se cumplen.
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