martes, 8 de junio de 2010

Apple derrota a la envidia y al elitismo

Demostración de Steve Jobs en la presentación del iPhone4. Estelar.

Y qué pena la actitud del Establishment 3.0. Hasta el respetado Joshua Benton entona de nuevo la cantinela del App Store como Jardín Cerrado sometido a la Policía Moral de Apple. Otro respetado, Michael Hirschorn, cae en trampa parecida.

Lo repiten desde hace una semana, como loritos, toda la Corte 3.0, desde sus mayordomos y amas de llaves hasta sus duques y princesas.

Entre estos, el que más llama la atención es un fracasado serial: el inefable Dan Gillmor. Su estreno en Salon.com es, precisamente, Steve Jobs defends his PG-rated walled garden, columna cuyo subtítulo es aún más expresivo: […] The Apple CEO acts like closed-system critics are cheaters or porn peddlers.

Sólo la entradilla de la columna es ridícula. Es el equivalente a arrancar la crónica sobre un país extranjero con lo que te dijo el taxista entre el aeropuerto y el hotel. Y agrega una ráfaga de juicios de intenciones muy crueles. Sin apoyarlos en un solo dato ni hecho ni razón. Brillante periodismo.

La elite 3.0 ve en Jobs al Gran Satán Digital pero no se sienten ni pornógrafos ni mentirosos. ¿Cuál es el problema de Gillmor? ¿De qué se excusa en ese subtítulo? ¿De pornógrafo? ¿De mentiroso? ¿De ambas cosas a la vez?

Jobs hace lo que quiere –no lo que Gillmor quiere– y eso ni nos obliga ni nos ofende. Seguimos siendo libres. Quizá el problema de esa aristocracia 3.0 es que Jobs no les pide permiso para democratizar el mundo digital. (¿Cómo se atreve?) ¡Ah! Ellos han venido a salvar al mundo, nacieron para tener razón, librarnos de monopolios… Tienen derecho a decirnos lo que debemos hacer. Pues vean: la mejor manera de salvarnos y tener razón es à la Jobs: levantar una empresa y ofrecer alternativas abiertas, gratuitas, participativas, distribuidas, entrópicas y lo que te rondaré morena. Lo demás son monsergas de perdedor, salmodias de hechicero, pataletas de tirano. Mero resentimiento.

Con Jobs llevamos 30 años asistiendo al accionar de la competencia, del mercado, de la iniciativa, del emprendedor, de la innovación. Y al triunfo del consumidor, de la gente, de las personas. Que Apple supere a Microsoft en capitalización bursátil es señal exacta de que hasta el casinete del dinero se da cuenta de todo eso.

¿Qué hay de malo para los consumidores en todo esto? Exacto: nada de nada. Al revés. Díganselo a la mismísima Wired, tan picajosos con Apple: ya vende más revistas a través del iPad que en el quiosco. Toma game-changer. Y mira que es mala, mala, mala la app de Wired... Otro tanto pronostican para el mundo de los vídeojuegos: "la barrera de entrada para programar juegos para el iPhone/iPod/iPad es mucho menor que para las consolas de Sony y Nintendo". Acabáramos.

¿El proceso de selección de apps es "caprichoso y arbitrario"? No señor. Está clarísimo (vaya al 5º párrafo) y por escrito. Si no le gusta, no vaya: libertad. Pero si va, cumpla las reglas. ¿Obliga Apple a usar sus propias herramientas de desarrollo? Gravísimo. “This has the effect of forcing developers to duplicate their time and efforts if they want to write apps for other platforms”. Me sangra el corazón. Pobres desarrolladores. Mientras Gillmor evita que pierdan tiempo y energías, Apple ya les ha transferido mil millones de dólares por las ventas de sus programas en la AppStore.

Puestos a tener protección, prefiero la de Apple.

Las mismas manías tiene sobre iAds: “When the upcoming in-app advertising system is running, it will likely also impose restrictions on what developers and content owners can do”. ¿Por qué habla de “restricciones” y no de “oportunidades” o “condiciones de desarrollo”? Será que sólo sabe pensar en términos de restricciones.

Apple también se la juega: se arriesga a que le abandonen los desarrolladores (¡Quiero Mis Propias Herramientas!), anunciantes y publicitarios (¡Queremos Nuestro Control!) y público como Gillmor (¡Quiero Mi Porno!)? Allá cada cual. ¿O es que sólo Gillmor certifica qué es libertad y progreso o la única libertad y el único progreso buenos? Para más inri, la compañía de Cupertino aprende y mejora semana a semana sus criterios de selección de apps. No, si tontos no son...

Apple se lleva una parte del precio de venta. ¡Sacrebleu! Claro: cobra por sus servicios. Obvio. ¿No le cobra Gillmor sus columnas a Salon.com, que luego las vende mezcladas con publicidad y se queda con todo lo que saca, no sólo con una parte?

¿De qué planeta viene este señor?

¿UN solo ejemplo –el del cartunista Mark Fiore– sirve para descalificar todo? Los Humillados y Ofendidos 3.0 lo repiten una y otra vez. O son unos vagos o no han encontrado ningún caso más o no les gustan las pruebas en contrario.

Es todo periodismo (sic) de sospecha.

¿Se perjudica a la “comunidad de jailbreakers”? No se inquiete. Siempre habrá gente que destripe aparatos y programas, que los crackee, los copie, los clone, los tunee, los manipule. ¿Y? ¿Pretende Gillmor que Apple se organice y configure según las minorías que él señala? Oiga, a esas minorías nadie quita sus posibilidades de serlo ni sus derechos. Pero el mercado –el mundo– no se rige por minorías. Se intoxicó usted con cola, con la Larga Cola quiero decir. Randall Rothenberg, que es una voz autorizada lo ha dicho hoy con menos inquina.

Atribuye a Jobs la voluntad de protegernos “from a variety of things that we may or may not want to be protected from, all in the name of freedom”. Claro que sí. ¿Qué parte del concepto libertad no entiende Gillmor? Jobs es libre para establecer el derecho de admisión y eso no quita a Gillmor su libertad de evitar la AppStore ni de decir que Apple es el Apocalipsis Digital. Que Gillmor quiera ver porno o leer los chistes de Fiore no obliga a Jobs a proporcionárselo.

Además Jobs no dijo eso sino otra cosa. Y en un sitio que, casualmente, pertenece a la misma empresa que Gizmodo, la que robó el prototipo del iPhone4 (¿Libertad?). Un indignado colaborador de ese sitio negaba que Apple representara la revolución porque la “revolución es libertad”. Ya. Pero ¿sólo su suya libertad o la de Jobs o la Tuya&Mía también? Jobs replicó a nuestro héroe 3.0 que libertad también consiste en librarse de los programas que roban datos personales, de los que vacían la batería y de la pornografía. No es una gran definición de libertad, de acuerdo, pero tampoco mutila ni agrede la de nadie.

Estimados Hooligans 3.0, ni la industria del porno les quiere como defensores. Ante la evidencia de que es imposible entrar en el negocio de las aplicaciones de Apple, ya están levantando sus páginas web sin Flash para que puedan ser accesibles desde el navegador de un iPhone o un iPad. Al menos no confunden la libertad de hacer porno con la libertad. ¿O es que Apple es menos libre porque decide seguir otro camino –que no agrede ni molesta a nadie– en lugar del correr detrás de los cortesanos y cortesanas 3.0?

Uno desea que Gillmor y compañeros mártires empleen su libertad en ponerse enfrente de la pornografía en lugar de a su lado. Y no duda: es preciso impedir que les quiten esa libertad, por supuesto. Pero los demás también tenemos la libertad de no ser como ellos: no nos menosprecien. A libres, empatamos.

Debo decir –full disclosure– que mis aficiones se parecen más a las de Jobs que a las de Gillmor, si no es molestia y ustedes perdonen el descaro.

Se ríe Gillmor de Jobs cuando le recuerda que el iPad y el iPhone tienen navegadores inmunes a la censura (“Apple content police”), a través de los cuáles se puede acceder a cualquier contenido. ¿De veras cree Gillmor que Jobs lo ignora? A uno le parece que eso mismo indica que Jobs es un tipo normal y no, como nos lo pinta Gillmor, un paranoico control freak obsesionado con evitar las tetas de las modelos de Sports Illustrated? O sea, ¿quién es aquí el retorcido? O bien: ¿en qué piensan los gillmors cuando ven una pantalla?

Y aún no saben lo peor. Vean: “There's plenty of evidence that lots of people want to live in Steve's Walled Garden. They want him and his minions to make their choices. They want to save time and trouble”. ¿Eso les hace inferiores o peores a esos lots of people? Por favor. Qué exhibición de superioridad moral tan falsa. Qué elitismo righteous.

La intensidad de Gillmor & The 3.0 Wailers en defender su ración de porno la merecen causas mejores. Como la de Virginia Campbell:


En fin: hacer la vida de la gente mejor. Para que me entiendan, mejorar la user experience. A eso se dedican Jobs y Apple. Y además (¡Chincha & Rabia!), ganan un montón de dinero con eso. Ad multos annos.

Sesión completa con Steve Jobs en el D8 de All Things Digital.
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