sábado, 5 de junio de 2010

Time miente en portada

Henry Luce, el fundador del semanario, se enorgullecía de su tropa de fact-checkers, que verifican la exactitud y precisión de cada dato que la revista publicará. A imagen y semejanza de esa organización se han hecho y se hacen cien revistas clónicas –la más exitosa entre estas es la brasileña Veja, que tiene también su grupo de checadores.

¿Para qué sirven esos verificadores si son incapaces de evitar esta portada/tapa?
Es una mentira como una catedral, nunca mejor dicho:
En Google, "el Papa pide perdón" arroja 1.640.000 resultados.
"Benedicto XVI pide perdón": 278.000 resultados.
"Juan Pablo II pide perdón": 492.000 resultados.
"Pope I am sorry": 3.260.000 resultados.
Ya. Hay que depurar más la búsqueda. Pongamos que salen limpios 50.000 resultados en total. Parecen suficientes como para optar por otro titular ¿no? Pues no. ¿Qué pasó con los míticos fact-checkers? No tengo ni una duda de que hicieron su trabajo. ¿Por qué se los saltaron? Como no se deben juzgar las intenciones, dejémoslo aquí. Usted sabrá sacar sus propias conclusiones.

Para hacérsela corta, pueden clicar aquí, aquí (vídeo), aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Para cerciorarse, lean la Carta pastoral a los católicos de Irlanda (versión en lengua inglesa). Mero periodismo.

¿Pedirá Time perdón por este engaño? Tal vez el titular bueno es "Why Being Time Means Never Having To Say You're Sorry".

Casi todo lo demás está muy bien dicho en Que no se acabe la rabia, de Javier Marías. Le llevará tres minutos leerlo y no se arrepentirá.

Por si acaso, perdóneme usted.

Inside the World’s Largest Fact Checking Operation. A conversation with two staffers at Der Spiegel, Craig Silverman en Columbia Journalism Review, 9/5/10

Regret the error, el sitio de Craig Silverman.
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