domingo, 13 de junio de 2010

La Singularidad huele a culto

He leído y escuchado atentamente (otra vez) esta teoría de la Singularidad de Raymond Kurzweil. Este caballero pasó la semana pasada por Madrid a hablar de lo suyo en la Fundación Telefónica.

Siempre le queda a uno el sabor de que todo eso es medio cult, medio sectario, que hace falta una fe semi-irracional para considerarlo.

Tengan cuidado: todo esto no es equiparable al horóscopo o a los pronósticos del Dr. Jiménez del Oso o las caras de Bélmez. Kurzweil et al son gente formada, que piensa. Prevengo, pues: graciosos abstenerse.

De momento. Wikipedia ya asocia la Singularidad a la "futurología". Un reportaje del NYT sobre la cosa mete por ahí el adjetivo "milenarista" y le llama "Singularity Movement". Y dice:
"[…] a time, possibly just a couple decades from now, when a superior intelligence will dominate and life will take on an altered form that we can’t predict or comprehend in our current, limited state.

At that point, the Singularity holds, human beings and machines will so effortlessly and elegantly merge that poor health, the ravages of old age and even death itself will all be things of the past.

Some of Silicon Valley’s smartest and wealthiest people have embraced the Singularity. They believe that technology may be the only way to solve the world’s ills, while also allowing people to seize control of the evolutionary process".
Y tuitea un profe muy seguido:
I'm having trouble believing this article [el mismo referido antes] in The New York Times on the Singularity movement. It seems like a parody.
Sí lo parece. Pero siendo el NYT lo paródico quizá será el tema, no su tratamiento. No sé. Da un poco de cosa. O bien: da que pensar. A Newton y sus discípulos nadie les llamaba the Gravity Movement. A Einstein y los suyos nadie les llamaba the Relativity Movement. A Heisenberg y compañeros nadie les llamaba the Uncertainty Movement. Y ninguno de esos pensaba en salvar el mundo o esperaba un hombre nuevo o una vida sin muerte. En realidad, casi se lo cargan –con la bomba atómica– algunos de sus más diligentes discípulos.

Bueno, pues de ese mundo, de ese ambiente, procede, al parecer, la consideración de que "el futuro del periodismo [reside] en una correcta combinación entre profesionales, robots y usuarios". Esta frase procede de una Lectura Visual (lo que los terrícolas llamamos cuento) titulada *La Muerte de los Diarios II*.

Queda siempre la idea de si estas cosas no son más propias de los grupos de fans de Star Trek hablando en klingon y todo eso. O una cosa tipo Cienciología, con sus ricos y famosos. O lo de Carl Sagan con los extraterrestres –y ahora Stephen Hawking, aunque este se ríe hasta de su sombra y esos documentales de la BBC y sus declaraciones deben ser una tomadura de pelo o alguien se aprovecha de él, vaya usted a saber.

Solo el título de la pieza del NYT sobre el Movimiento me parece aterrador:

Merely Human? That’s So Yesterday

Hmmmm ¿quién ha dicho cosas parecidas antes? ¿Qué consecuencias han traído? Ni lo piensen y menos lo digan porque les invocarán la Ley de Godwin (aunque uno está pensando en otro bigotudo, un escritor inglés). Y no, no sean amarillos y no comparen con el mundo de The Surrogates. Y encima Bruce Willis está fatal en toda la peli:



Uno de los fundadores de Google, Larry Page, paga a Kurzweil una Universidad. No, no se haga el gracioso: no es como la Disney University o la Hamburger University. Lo que pasa es que Google tiene uno o dos puntitos sectarios. En una entrevista con Michael Arrington, de TechCrunch, Eric Schmidt, el CEO de Google, decía:
Specifically I [Arrington] asked Schmidt “What are the hard things to be solved in search in the next ten years?” […] He [Schmidt] then took a detour and shared a (non-serious) approach that cofounder Sergey Brin has talked about internally –direct brain implants:

"Now, Sergey argues that the correct thing to do is to just connect it straight to your brain. In other words, you know, wire it into your head".
¿Cómo non-serious? Uno, la verdad, se pone non-serious con cosas que necesitan menos paranoia.

No sé. Se empieza diciendo que ser humano ya está pasado de moda y acaba implantando por ley un chip en el cerebro e incluso –Kurzweil no lo quiera– instalando un eagle-eye para pitar los fueras de juego, robotizando al árbitro y algoritmizando a los linieres. Y eso sí que no.

En medio de todo eso siempre acaban llevándose la peor parte dos cosas: libertad y verdad. Ni una ni otra le parecen a uno nada –pero que nada de nada– del pasado.

4 comentarios:

Miguel dijo...

Esto para mí lo dice todo:
Some of Silicon Valley’s smartest and wealthiest people have embraced the Singularity.
También "abrazaron" la burbuja .com, y los ahorros y los puestos de trabajo de mucha gente se fueron a la mierda. Así que vayamos con prudencia con las modas californianas que las carga el diablo...

David dijo...

geniales reflexiones, incluido el comentario de Miguel... no queda otra > be yourself y arréa con lo que venga, saludos y gracias a @rafa_aguilera por traerme hasta aquí ;o)

JJG Noblejas dijo...

Toni, me he tomado la libertad de ponerlo como entrada en Scriptor.org. Muchas gracias, porque me ha gustado mucho y sobre todo, está muy bien.

José María dijo...

Curioso, pero O. Spengler ("La decadencia de Occidente") definía nuestra época como "fáustica", en el sentido de "titánica", o sea, entregada a la tecnología. El libro de Spengler tiene casi 100 años. Luego vino "Un mundo feliz", de Huxley.
El furor por la tecnología y lo moderno es un fenómeno sobre el que merece la pena reflexionar. Buscamos la salvación en la tecnología. Con insuficiente fortuna, de esto hablaba Amenábar en "Abre los ojos".

Gracias por la anotación, Toni.