miércoles, 17 de diciembre de 2008

Así están las cosas

El Gran Carlos me llama la atención sobre este artículo de Andrés Astruells, Director Adjunto de El Mundo Deportivo de Barcelona, donde dice:

Me sugieren un artículo de despedida después de 36 años y 11 meses en la Redacción […] Ahora [en las redacciones] mandan los compaginadores, el diseño, el jefe de marketing, el experto en informática, cualquiera menos el periodista.

Bueno, Andrés, te he leído tantos años y no te conozco –peccato! ¿Sabes qué? Algo parecido estoy leyendo estas noches en la colección de artículos -30- The Collapse Of The American Newspaper que editó Charles Madigan el año pasado. Me llama la atención enoooooooooooomemente la cantidad de profesionales veteranos, excelentes, que desaparecen de las redacciones y van a la universidad, a los think tanks, a las Relaciones Públicas o a la cría de caballos –de verdad– o a su casa.

Es una pena, una pérdida. No hablo de este caso, que desconozco, si no de lo que me evoca. Los ciudadanos quedan así desasistidos. Por un lado, los dueños no tienen la menor idea de periodismo, ni les importa mucho (en España, en Catalunya y en Italia se les llama Editores). Y sus ejecutivos procuran imitarlos. Porque los diarios siempre tienen la misma cara que su dueño, no que su director –desengáñense.

Y luego atiende uno a las ruedas de prensa y ve a colegas que no sabe qué preguntar o qué repreguntar. Van a las redacciones y les cuesta escribir. Y no es que sean malos, no. Es que les faltan kilómetros y tampoco tienen donde aconsejarse bien. Y también es que me estoy haciendo viejo.
Publicar un comentario en la entrada