miércoles, 2 de junio de 2010

Esto termina mal (3)

Más datos de la denuncia penal de los directivos de Clarín y La Nación contra Guillermo Moreno y el "matrimonio presidencial" argentino en La Política Online y en La Nación de hoy. No solo van a intentar regular la provisión de papel para periódicos: parece que también intentan meter presos a los directivos de las empresas editoras que son propietarias, junto con el Estado, de Papel Prensa, S.A. La herramienta es la Justicia, degradada hoy en la Argentina a límites que no podíamos imaginar en un estado de derecho republicano.

Una vez más, eso no es todo. Han abierto el camino para meter presa en una cárcel común a la directora y propietaria de Clarín, Ernestina Herrera de Noble. El último capítulo ha sido la persecución y allanamiento de la casa de sus hijos y el secuestro de material genético de Marcela y Felipe Noble Herrera sin que medie más que la sospecha –bastante fundada, por cierto– de que fue suplantada su identidad en tiempos de la dictadura de Videla. Pero en este caso el proceso se sigue sin que haya un sujeto activo del derecho: nadie los reclamó como hijos o nietos de desaparecidos durante esa dictadura. Además pone en tela de juicio todas las adopciones realizadas durante esos años y también el principio universal de inocencia. Y esto no quiere decir que no sea un delito y que su autor deba pagar tal y como lo establece la ley.

Por otro lado, con el confinamiento en una cárcel común (sin el derecho a la prisión domiciliaria de los mayores de 70 años) de José Alfredo Martínez de Hoz, están abriendo la puerta de la peor de las cárceles a la viuda de Noble (ambos cumplen 85 este año).

La Constitución Nacional establece que las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice (artículo 18).

La política es el arte de lo posible (ya lo dijo Bismark).

Y no es buena idea arrinconar a un tigre –ni a un gato– con una escoba (a eso lo digo yo).

A no ser que el tigre no sea ni gato. Vamos a comprobarlo en los próximos días.

Estas cosas pasan cuando se juega con fuego.
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