martes, 6 de enero de 2009

Lapsus

Ayer a las 20h entró en vigor la prohibición de emitir publicidad en las teles públicas francesas. Es una decisión Sarkozy. La portavoz de su partido, Chantal Brunel, apareció para echarse flores, alegrándose de «la suppression de la télévision sur les chaînes publiques».

Buenísimo. Gracias, Gran Carlos.

Y Libé arranca la crónica con una chanza: el último comercial que emitió France 3 promocionaba Danacol, el yogur que ayuda a controlar tu colesterol. "Si ayudar a la gente a mantener bajo el colesterol no es servicio público… apaga y vámonos", bromean Raphaël Garrigos e Isabelle Roberts.

La prohibición devendrá una subvención indirecta a la competencia que pagarán los ciudadanos franceses (Tú & Yo): ellos cubrirán el déficit de France Télévisions –ya lo hacen. Los sindicatos lo saben y saben que los empleados de las teles públicas entrarán en breve en la categoría de ciudadanos franceses impopulares –como tantos funcionarios que viven de la plaza fija y del privilegio, sin evaluación ni mérito. Y no están de acuerdo: vean el vídeo.

Las teles públicas, los medios públicos, no deberían existir así.

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