lunes, 12 de enero de 2009

Calentón

Yendo y viniendo me encuentro con este viejo post de Alicia Dorr en The Chicagoist. Dice: los anunciantes han secuestrado el último espacio limpio de los medios americanos y piden rescate. Como los editores/dueños de los diarios saben que los lectores son demasiado perezosos o insignificantes para protestar, lo han pagado.

Es de cuando el Chicago Tribune decidió abrir su portada a la publicidad. Dorr agrega cosas muy fuertes en contra de la publicidad en primera. Tiene su punto.
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