lunes, 3 de noviembre de 2008

Un grande

Juan Pablo de Villanueva falleció hoy. Ya está mejor que todos nosotros. Antes ya era mejor que todos nosotros. Le conocí un poco. La biografía oficial que cuelgo aquí es fría y reseca. No cuenta ni la mitad. No dice que Juan Pablo amó y defendió la libertad tuya y mía a costa de la suya, de su nombre, de su casa y de su dinero. No dice que El Alcázar de aquella época marcó época en el periodismo popular. Ni que a Nuevo Diario se lo cargó uno de los últimos coletazos del franquismo cuando era el diario con más marcha del tiempo. Que la Actualidad Económica fue una dinamo periodística donde se formaron y trabajaron periodistas buenos y buenísimos luego repartidos por ahí. Que Expansión fue una audacia increíble en el erial ibérico. Que fue uno de los que salvaron a Marca y lo transformaron en referente mundial (sí, Marca pasó tiempos mejores). Que hasta el final se preocupó de formar a la gente, a sus periodistas. Sin reclamar protagonismo, ni colgarse medallas —que las merecía– sin minutos de tele ni silla de tertuliano ni pirotecnia social. J*, que sí trabajó con él, me dice: se van los mejores. Bueno, sí. En realidad nos vamos todos, pero algunos se van dejándonos mejores de verdad y los echamos de menos. Como Janpol.

Un amigo profundamente bueno por Luis Infante
Un hombre justo por Pilar Cambra
Publicar un comentario en la entrada