domingo, 16 de noviembre de 2008

Museo de la Nada [salvo Avui]


Terminó la reunión del G20. Los 'líderes mundiales' han hecho el ridículo con su bla, bla, bla y la venta de humo. Pero la prensa –cómplice– no nos lo deja saber. ¿Toda la prensa? No. Un título resiste… Se trata de Avui. Bien. Suplen la carencia de medios con inteligencia, perspicacia y sentido común.

The Economist pronosticaba el resultado del G20 ¡el viernes pasado!:

THE leaders arriving in Washington, DC, for this weekend’s economic summit are being presumptuous. If they want what they are calling Bretton Woods 2 to live up to the original[…]. In 1944 that meant creating the IMF, the World Bank and a body to oversee world trade. Imagine Hank Paulson, America’s treasury secretary, as John Maynard Keynes; or picture Gordon Brown, Britain’s prime minister, as Winston Churchill […] and you get a sense of the task ahead.

The Bretton Woodsmen of 2008 are grabbing the credit before they have earned it […]. More than two years of gruelling technical work laid the ground for the wartime conference of officials and finance ministers (prime ministers and presidents had other things to deal with). By contrast, the leaders gathering this weekend from the G20 […], have cobbled together an agenda in a few frenetic weeks. They will doubtless produce no shortage of promises.

[…] And yet there are lots of reasons to see it as vainglory. The agenda is vague and sprawling. With so many of the world's political leaders sitting around the table, it will be hard to escape platitudes and hypocrisy. There may be disagreements—especially where sovereignty or competitiveness is threatened. And most of all, the recent international financial collaboration is fraught with in-fighting and complexity.

Obviamente, como estas cosas no se filtran, alguien o álguienes en The Economist se dedicó a reunir datos (para poder decir que la agenda de la reunión era "vaga y dispersa" o para comparar lo que ocurrió en Bretton Woods…) y a pensar, pensar, pensar. Avui hizo ayer lo mismo. En fin, trabjaron como periodistas, no como estenotipistas.

Cervantes lo escribió en 1598 en Al túmulo del rey Felipe II:

Esto oyó un valentón, y dijo: "Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado.
Y el que dijere lo contrario, miente."
Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.


Ese valentón es la prensa que hoy se entrega a la propaganda. Vean esas portadas. Qué vergüenza. Espero que sea vagancia más que incompetencia. En fin, si no quieren pensar al menos que se suscriban a The Economist –o que echen el ojo a su web los viernes.
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