sábado, 15 de noviembre de 2008

Los que no se prostituyen merecen premio

The New York Times tampoco publica anuncios de películas pornográficas ni de los cines donde las pasan. En España, Público, La Gaceta de los Negocios y 20 Minutos, que yo sepa, no publican anuncios de prostitución. En Catalunya Avui hace lo mismo desde hace mucho tiempo. En abril del año pasado, el Congreso de los Diputados español solicitó a los medios de comunicación que rechazaran esos anuncios, una medida que, según los señores diputados, contribuye a solucionar y reducir ese negocio.

Más del 60% de los clasificados en los diarios españoles corresponden a contactos, es decir, prostitución. El País, por ejemplo, ingresa 13.000 euros diarios –cinco millones de euros al año– según una información de la revista Capital publicada en abril de 2007. No he encontrado nada mejor. En los casos que conozco, la cifra de ingresos por este concepto equivale al 20 por ciento de los ingresos.

El País es, de hecho, el diario con mayores ingresos por estos anuncios: en la fecha citada publicaba entre 800 y 900 diarios. El Mundo, unos 800; El Periódico, 600; La Vanguardia, 500; ABC, 400; La Razón, 250.

Con este volumen de negocio será complicado que los medios acepten la recomendación del Congreso.

Pues aquí propongo una idea para que los señores próceres no sean tomados por el pito del sereno en asunto de relieve. Los medios que publiquen esos anuncios (todos, incluidas teles locales) no podrán recibir publicidad oficial ni entrar en las campañas institucionales de cualquier nivel: desde ayuntamientos hasta el Gobierno central. Se puede ofrecer como moneda de cambio, en la negociación, una rebaja en la cantidad de publicidad de las televisiones públicas. Por ejemplo.

Así el Legislativo sería respetado, los medios honestos tendrían su premio y los avaros verían salvada su libre decisión de ganar dinero promoviendo la prostitución que, como todo el mundo sabe, está en manos de honestos y modélicos empresarios y se nutre de trabajadoras que libre y conscientemente han decidido comerciar con su cuerpo.

En fin, cada cual tendría lo que se merece.

Pero no creo que nuestros próceres tengan redaños o dignidad suficientes para embarcarse en esta pelea. Al final, con quien toman copas es con los directores y los dueños de los diarios, no con las prostitutas que aparecen en esos anuncios ni con sus chulos. ¿O también las toman con ellas y por eso mismo tampoco les interesa entrar mucho al asunto y les basta quedar bien con una recomendacioncilla inocua?

PD: Material para reflexionar: clic aquí.

Putas por palabras en Paper Papers, 11/4/08
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