lunes, 22 de marzo de 2010

Vergüenza del periodista

El pasado jueves, José Luis Barbería escribía una muy apreciable pieza titulada Elogio del periodista. Dice ahí:
[…] el mundo no se hizo una idea precisa de la catástrofe de Haití hasta que los enviados especiales pusieron allí sus pies. Sólo entonces llegamos a tomarle la medida a la tragedia, a aspirar el olor dulzón de la cadaverina, a sentir las manos de los niños perdidos que se aferraban a las de los periodistas. Un sentimiento de orgullo profesional recorrió las redacciones de medio mundo cuando los "nuestros" llegaron a Haití y empezaron a cumplir con el oficio: describir lo que hay, averiguar lo que pasa, palpar el sufrimiento, remover conciencias y responsabilidades, desatar la ola solidaria. "Eh, compañeros, mirad: no estamos acabados, todavía podemos hacer bien las cosas", vino a ser ese mensaje. Orgullo, sí, porque el periodismo anda con la moral alicaída.
Paparruchas. Desde el pasado 15 de marzo, Haití no aparece en la portada de ni uno sólo de los siete primeros diarios españoles. En el de José Luis Barbería no hay –desde esa misma fecha hasta hoy– ni una sola pieza sobre Haití que cumpla con el oficio. Ya no busqué más atrás, ni en otros diarios españoles, por puro desánimo. Y de Chile… ni te digo.

Pero hoy sí que sí. Hoy, de nuevo, se escribe de Haití. ¡Ah! ¡Mi corazón se remonta! ¡Vuelven los nuestros! Haití regresa a los diarios. Los periodistas volvemos "a describir lo que hay, averiguar lo que pasa, palpar el sufrimiento, remover conciencias y responsabilidades, desatar la ola solidaria". Etc. La crónica que devuelve la esperanza al mundo arranca así:
Cuando la mayor parte de los medios de comunicación internacionales ya la han olvidado, la ministra de Defensa [española], Carme Chacón, tiene previsto conocer hoy de primera mano la tragedia de Haití, devastada el pasado 12 de enero por un terremoto que dejó más de 220.000 muertos y 1,3 millones de damnificados.
Claro. En realidad, más que Haití, los haitianos y su sufrimiento, quien regresa a los diarios es la ministra, tan valiente.

Qué quieren que les diga. ¿Que un sentimiento de vergüenza profesional ha recorrido las redacciones de medio mundo?

Mi moral está muy alicaída, ya ven. A ver si me recupero con The New York Times del sábado pasado. Ellos no se han olvidado de Haití y cumplen con el oficio:


La muerte de Haití en las portadas en Paper Papers 30/1/10
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