sábado, 20 de marzo de 2010

Usted ya lo leyó en Paper Papers

Valieron la pena el post, los comentarios y la trifulca del pasado 17 de enero. Entonces decía que la tapa de Página 12 de ese día era un ataque estilo SA de Hitler a una jueza por la única razón de ser hija. Así de sencillo y así de injusto. En ese momento dije que daba asco y preveía la operación que preparaba el poder en contra de una jueza solo por fallar en contra de una decisión de la presidenta de la nación.

NADIE puede ser JAMÁS juzgado por los hechos de sus parientes a quienes ni siquiera elige. Pues en la Argentina de hoy se hace, y lo hace sobre todo el poder. Y se ha impuesto el adjetivo musoliniano para calificarlo. Alude a los camisas negras que lo mismo apedreaban un local de un judío de Roma que le rompían la cara a un enemigo del régimen por pensar distinto.

En represalia a la jueza María José Sarmiento y como una intimidación al resto de los jueces o funcionarios, ayer el gobierno mostró que no dejará de usar ningún recurso para conseguir sus propósitos, aunque sean injustos y hasta ilegales. Aquí la nota en Página 12, pero basta con ver la tapa [<-] de hoy en la que no aparece el imputado sino su hija y con título musoliniano. Consiguieron que un juez de Misiones dictara la detención del padre de la jueza. El coronel Sarmiento -que hoy tiene 85 años y mal de Parkinson- fue ministro de gobierno en los años de la última dictadura en la provincia de Misiones: está imputado en una megacausa junto con otros muchos militares que cumplieron funciones en esos tiempos en el nordeste de la Argentina. El juicio lleva ya varios años y se sustancia de modo ejemplar (por lo menos hasta ayer).

Aquí en Clarín y aquí en La Nación. Pero está hace dos meses en Paper Papers.

Y para el recuerdo y la colección de lugares comunes, clones y endogamia, van las portadas de Crítica de hoy y de Página 12 del 17 de enero.

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