miércoles, 31 de marzo de 2010

Cinismo angurriento

La caída de circulación de Clarín es tan patente como la de La Nación y no tiene nada que ver con lo que dice Eduardo Anguita en El Argentino:
La Nación creció durante el período en que Clarín baja. Las explicaciones de quienes estudian el tema van en tres direcciones. Por un lado, ante una confrontación social de carácter ideológico (hoy la Argentina vive una lucha de modelo y proyecto de país antes que de figuras o de partidos políticos), La Nación –que es “tribuna de doctrina”– mantiene adherentes y puede sumar a algunos que desertan de Clarín.
Basta con ver en el IVC la mentira de Anguita sobre la subida de La Nación (perdió 38.000 ejemplares -el 38%- entre diciembre de 2005 y diciembre de 2009). Pero lo que da risa por lo buchonazo es la lógica de Anguita (y de El Argentino) cuando dice que los Kraiselburd y Fontevecchia...
...planean sacar medios para los sectores sociales populares porque su nivel de vida aumentó precisamente en estos años de kirchnerismo. No es un mal negocio sacar ventaja de lo que hace bien un adversario. Pero también es un dato para tener presente: no sólo hay que restablecer derechos y apuntar a la redistribución económica sino que también es preciso saber dotar de ideas a quienes son la base de sustentación de un proyecto político cultural.
La base del negocio de los populares que planean Fontevechia y otros (que no son los Kraiselburd; tampoco lo sabe Anguita) es precisamente lo contrario: el empobrecimiento económico y cultural de la sociedad argentina.

***

Para sacarle plata al poder los cínicos siguen mintiendo que perdieron las elecciones de junio pasado porque erraron en eso de dotar de ideas a quienes son la base de sustentación de su proyecto político cultural. En otras palabras, casi iguales: hace falta más plata del estado (suya y mía) para más diarios, canales y programas de radio y TV que apuntalen el proyecto cultural y político que los mantenga en el gobierno.

8 comentarios:

Marcelo Pensa dijo...

Muy bueno tu análisis. Se que incluso Perfil tiene en mente un diario económico y todos apuntan hacia un mismo objetivo: terminar de darle el último empujón a Crónica -ahora devenido en oficialista- y tratar de quitarle lectores a Diario Popular que, según el IVC, viene creciendo año tras año.

Verboamérica dijo...

Mmmmm una mirada idéntica a la Anguita, pero opuesta.

Mi explicación es otra:

Entre la creencia que "los pobres no leen", el dogma neoliberal de orientarse sólo a los segmentos de alto poder adquisitivo y el ombliguismo porteño de sólo atender a sus diarios y su gente, el mundillo editorial se perdió de descubrir que hay negocios editoriales más allá de la Gral. Paz y Constitución.

Recién en los últimos años advirtieron que el Popular se vende y bien... Fijate DsD, ni incluyeron al Popu cuando lanzaron el sitio. Ni hablemos de asesores que nunca aceptaron que el Popu también tiene una agenda... su agenda.

Dicho todo esto, creo que no se puede descartar que los lectores del Popu se vieron favorecidos, poco o mucho, directa o indirectamente, con la política mercado internista del Gobierno Kakista. La re-salarización de la economía suburbana más los subsidios hizo abrir (micro)negocios de toda índole: desde nuevos mercados chinos, pollerías y remisarías hasta cabarulos, por decir. Hay salario y subsidios, hay plata en la calle, la gente compra. Y esa es la gente que lee el Popu: el remisero, el guardia del chino, la cajera y el pollero. Si a sus lectores le va bien, al Popu le va bien. Salta a simple vista...

En ese contexto, creo -esto es más personal- que los emprendimientos editoriales orientados a ese mercado pueden andar si captan en el gusto de sus consumidores.

Disculpa si es largo el cometario. Me inspiró tu debate.
Saludos...

GP dijo...

Gracias Marcelo y Verboamérica. No es largo tu comentario y es bueno, muy bueno. Creo que son las dos cosas: más gente lee peor (o algo así) y les interesan otros temas. Así nacieron los populares hace 100 años: revolución industrial + alfabetización de las masas que accedían a salarios de obreros.

María del Carmen Grillo dijo...

Me parece que hay otras razones. La furibundia anti K de Clarín es una ruptura de un cierto pacto con sus lectores, y se hace bastante insoportable. Por lo menos, en casa decidimos no comprarlo más e informanos con un "mix" de medios (radio, tv e internet).

El Maco dijo...

En Casa nos pasa lo mismo que dijo María del Carmen, Clarín ya da asco, y desde ahí muchos otros diarios, de la misma manera que ella, hacemos el "Mix" de radios, internet, y algunos diarios. Nada de tele porque los chicos la copan con los canales de dibujitos jajaja.

GP dijo...

Gracias Marita y Maco. Puedo hacer la misma prueba con Clarín para ver cuánto perdieron en los últimos cinco años, pero me juego que no es tanto como La Nación. Lo prometo para otro post sobre los populares que se vienen. Me parece muy interesante y estudiable que en una casa haya toda una deliberación sobre el menú informativo. Hace poco eso era apenas cuestión de elegir diario y eso te venía en la genética.

GP dijo...

De febrero 2005 a febrero de 2010 Clarín perdió 91.570 ejemplares: más o menos el 22% de su circulación. Menos que La Nación. Desde que empezó la furibundia anti K, en abril de 2008, lleva perdidos 50.000 sobre una circulación actual de 328.000 (promedio mensual lunes a domingos de febrero 2010)

Marcelo Pensa dijo...

El ataque furibundo del gobierno K contra Clarín hizo que muchos se lo creyeran. Todas las miradas apuntan hacia el monopolio de la calle Tacuarí, pero callan los otros monopolios que, aún siendo lento, se están formando en el mercado periodístico. O acaso Szpolski no termina siendo un monopolio oficialista??? Incluso, por estos días se habla de otro diario que llevaría su impronta (y su dinero que, a la larga, termina siendo el nuestro por los aportes publicitarios que parten de Balcarce 50) y ni que hablar de las radios que domina. O Electroingeniería -otro beneficiado K- con la compra y giro en la línea editorial de Radio del Plata. Y Página/12? Y Krónica? En fin, se sigue mirando a Clarín -donde no trabajo- con la óptica pingüina, pero lejos de darse cuenta de la desinformación que provocan los medios K.