jueves, 5 de agosto de 2010

La coyuntura de los commodities

Me he pasado años peleando para que en las redacciones haya internet sin límites aunque alguien pierda el tiempo buscando lo que no necesita. O para que liberen las llamadas telefónicas de códigos y controles, aunque alguien hable con su novio o su amante en horarios de trabajo. O que pongan aparatos de televisión y de radio en todos los rincones aunque los periodistas se distraigan viendo partidos de fútbol. O que se compren todos los periódicos aunque de vez en cuando alguien se robe un diario o se lleve una revista para leer en su casa y se olvide de devolverla.

Sostengo que esos robos, llamados, inquietudes y curiosidad son propios de la gente despierta y creativa que necesitamos y también suelen indicar que se pasan horas en el trabajo. Pero además en una empresa de contenidos no se debe ahorrar en contenidos.

Pero hoy me dieron ganas de sacar las televisiones, las radios, las terminales de las agencias, las revistas y los diarios. Y cortar con una tijera de sastre las líneas de teléfono, la fibra óptica y hasta la electricidad. Quise volver a la época en la que los diarios eran los únicos medios y la única sede del periodismo.

Todos esos medios son fantásticos y maravillosos siempre que no sirvan para commoditizar los diarios sino para todo lo contrario.

Por eso, cuando me entero de que manda la coyuntura en la elección de los temas. Cuando se desecha una historia porque no tiene relación con la agenda pública del día, cuando no tiene contexto, me dan ganas de entrar con un hacha de bombero en las redacciones y terminar con la coyuntura.
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