lunes, 2 de agosto de 2010

Cornada al periodismo

Estos días en América me preguntan por la prohibición de las corridas de toros en Catalunya. Por tierra, mar y aire. Uno se esfuerza: No, mira, eso afecta a una plaza de toros, o sea a las cuatro u ocho corridas para turistas que se celebran en Barcelona cada verano.

Pero a partir de hoy ya tengo respuesta la portada/tapa de El País con la plaza de toros casi vacía:
Los tabloides nacionalistas españoles, en cambio, han preferido fabricarse un mundo paralelo, no vaya a ser que la patria se rompa porque en Barcelona las personas no asisten a los toros:
Ya se ve que la libertad no está en peligro –sobre todo la de no asistir–, que la manipulación política no es grave –desde luego, si hay manipulación no es precisamente política…– y que "la fiesta" está, más que resistiendo, en agonía. Con una sola foto se ve todo eso. Y también se ve el ridículo profesional de esos diarios, de sus columnistas (Clandestino en Barcelona, titula uno haciéndose el héroe). Y su manía con forzar a la gente a pensar lo que yo quiero y no lo que ellos decidan. Y el empecinamiento en hacer verdad aquello: que la realidad no te estropee un buen titular.

El periodismo se llevó hoy una cornada en toda la femoral.
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