lunes, 19 de julio de 2010

No longer Right Now

No hay periodismo sin banderas y no hay industria ni negocio periodístico sin ideología. No es una novedad en ningún sitio, pero quizá haya algunos inocentes que creen que otros inocentes arriesgan su patrimonio para ganar dinero en el negocio del periodismo en lugar de hacerlo en la soja, el petróleo o el juego.

Santiago O'Donnell cuenta en castellano y en Página 12 de ayer la desactivación del blog de Mark Weigel del Washington Post por fallar en privado a la confianza pública de los lectores:
...hace cuatro meses el Post contrató a Weigel para dirigir un blog llamado “Right Now” o “La Derecha Hoy”, dedicado a cubrir el movimiento conservador. La decisión se tomó porque algunos lectores se quejaron de que todos los bloggers del Post eran “liberals”, o sea, se ubicaban en el centroizquierda del arco político estadounidense, y por eso no cubrían bien los temas que les interesaban a los conservadores.

Hasta sus críticos reconocen que la cobertura que hizo Weigel para el Post fue entre equilibrada y complaciente. Y nadie se quejó hasta que dos sitios web que cubren política en Washington publicaron los mails que Wiegel escribió en el sitio semiprivado JournoList. En esos mails, casi todos escritos antes de su llegada al Post, Weigel criticaba y se burlaba de las principales figuras del conservadurismo norteamericano. Decía que Matt Drudge debía prenderse fuego, le deseaba un ataque al corazón a Rush Limbaugh, decía que estaba podrido de tratar seriamente a los infradotados que hacían los Tea Party y cosas por el estilo, todo con un lenguaje que suena desubicado en un medio de comunicación, pero que no desentonaría en ningún bar donde se juntan periodistas para descargar las tensiones del día.
Antes había dicho:
..lo que algunos llaman “Weigelgate”, otros “La guerra entre el Cuarto y el Quinto Poder”, derrumbó las certezas sobre las que se construyó el modelo del periodismo estadounidense. Un modelo que fue copiado por los manuales de estilo de los principales diarios del mundo, incluyendo los de acá, aunque rara vez se llevó a la práctica fronteras afuera. El modelo se basa en la supuesta neutralidad y asepsia del periodista (“el periodismo es un sacerdocio”) y en la idea de que toda noticia debe reflejar los distintos puntos de vista de las partes interesadas, porque ese equilibrio marca la diferencia entre noticia y opinión, periodismo y publicidad, periodismo y propaganda.
En buena hora. Lo que no entiendo es esta referencia a Clarín:
Más allá de las distintas posturas, lo que Weigelgate demuestra, entre otras cosas, es que el mismo debate que acá se presenta como una pelea entre los Kirchner y el Grupo Clarín excede largamente ese marco de referencia.
Remarco la originalidad del título de O'Donnell: nunca nadie lo usó.
Publicar un comentario en la entrada