martes, 29 de septiembre de 2009

Los torquemadas digitales

Tremenda escandalera ante las nuevas normas del Washington Post sobre el uso profesional de las redes sociales. A uno le parecía otro de esos catálogos aburridos y rutinarios que fijan normas que todo periodista sensato ya practica. Acá se las dejo puestas.
The Washington Post Social Networks Guidelines

Pues no. Todas las tribus, incluidos periodismófobos, hooligans 2.0, apóstoles del contenido distribuido, prensáfobos, profes… han talibanizado la cosa al estilo inquisitorial del mejor comecuras decimonónico. Algunos llevan todo día dale que dale, con una arrogancia digna del mejor chequista, castigando al diario –precisamente ese diario– como si se hubiera vendido a las mafias rusas.

En una demostración de profesionalidad periodística, ninguno ha dado opción a que el diario se explique. Porque tendrán sus razones, más allá del frívolo análisis de uno de los profes más prensáfobos del momento –"the print guys won"– o del otro gurú a la violeta que se avergüenza del Post, "que siempre estaba en punta del desarrollo digital". Qué tontería.

Por favor. ¿Ustedes creen que el WaPo está pensando en batallitas entre impresos y digitales con que sueñan esa banda de hooligans? ¿No está intentando bien que mal mantener sus estándares profesionales? Se juegan la vida.

Me quedo con el tweet de Ron Charles, uno de los redactores del diario:
“Agradezco esa guía de estándares. Da aclaraciones que necesitábamos hace ya tiempo. Si es demasiado restrictiva, siempre podemos ajustarla luego.” [via Paid Content]
Sentido común.

Steve Buttry tiene un excelente resumen del barullo y alguna anotación sensata:
I disagree, though, with the notion that you need a detailed policy to address these concerns.
[…] Twitter is a conversation that the Post should engage more fully.
Muchos de los que le pegan al WaPo por esta tontería no han escrito un breve en su vida. Qué rencor, qué saña, qué suficiencia. ¿Qué? ¿Salvará Twitter el periodismo? ¡Anda ya! Suenan como predicadores fanatizados de esas religiones terribles donde nadie se salva. Piensa uno si no estarán cabreados porque no les han preguntado a ellos cómo debían establecerse esos estándares. Vaya pataleta.

Entretanto, los Roncharles del Post aguantan el chaparrón haciendo periodismo mientras estos torquemadas digitales los fulminan desde sus altos púlpitos por un quítame allá esos tweets. Que trabajen más. Les irá mejor.

El Gobierno de Su Majestad y Twitter en Paper Papers 2/8/09
Fantasías sobre Twitter y el ciclo noticioso en Paper Papers 19/8/09
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