domingo, 1 de noviembre de 2009

El País y el periodismo de sospecha

Es una de las grandes especialidades de ese diario: periodismo que apenas prueba o informa de nada pero que hace pensar de todo. Cocina delicada: exige componer certeramente insinuaciones, dobles sentidos, medias verdades, calificativos y, por supuesto, fuentes anónimas A-Las-Que-Es-Imposible-Identificar-Por-Temor-A-Represalias, etc.



Las víctimas suelen ser personas o instituciones que contrarían, molestan o desafían sus expectativas y prejuicios ideológicos y, sin embargo, son eficientes o llevan buena vida o son socialmente apreciadas.

Es decir, deberían ser malas, pues no encajan en la línea del diario y/o el prejuicio del periodista… pero resulta difícil o imposible demostrarlo. Empieza entonces la siembra de suspicacias sin pruebas, sin fuentes y sin datos. El prejuicio se erige en norma de juicio.

Le tocó el turno al monasterio de Clarisas de clausura de Lerma, que ha pasado de 23 a 134 monjas y novicias en 25 años. Un récord, por lo visto. El País Semanal dedica más de 4.200 palabras a desvelar “el secreto mejor guardado de la Iglesia”, como dice la primera frase del reportaje.

Ya. Un secreto que se deja escribir en casi 27.000 caracteres (con espacios)… no debe ser tan secreto. El mismo autor asegura que el monasterio
“está replet[o]. Acoge cada fin de semana a centenares de jóvenes peregrinos en autobuses fletados por parroquias y colegios religiosos […]. Sus puertas siempre están abiertas para los buenos cristianos”.
O la Iglesia no sabe guardar secretos o el autor no sabe que un secreto es “cosa que cuidadosamente se tiene reservada y oculta”. O tal vez no es un "buen cristiano".

Una sola de las fuentes es identificada. Una sola entre 134 monjas ha hablado con el autor, quien cuenta, además, que las superioras se niegan a atenderle. Se pregunta uno si, en estas condiciones, el retrato del monasterio puede ser siquiera aproximado, algo profesional.

Tampoco es difícil adivinar el sesgo del reportero. Cuando explica que sor Verónica, la superiora milagrosa del convento, tomó los hábitos a los 18 años, agrega: “Era casi una niña”. Claro. Si te haces monja a los 18 eres casi una niña. Pero si quieres abortar a esa edad eres madura. Y es que, más adelante, otro sacerdote anónimo dice de ella: “Cuando entró en el convento tenía ideas propias. No era una tontita”. ¿En qué quedamos?

El resto es técnica conocida. Consiste en cocinar dudas en el lector indefenso combinando aquellos ingredientes (insinuaciones, dobles sentidos…), de modo que se hace sospechosa a la víctima mientras se procura que no quede así escrito literalmente. Conseguir el efecto sin que se note el cuidado.

Un modo rudimentario de hacerlo es asociar la entidad o persona intachable con otras a la que el consenso social o el prejuicio de los míos tiene estigmatizadas. Automáticamente, aquella entidad queda contaminada por ese estigma.

Es el patrono cavernícola que llamaba comunista al empleado que pedía trato justo. O los comunistas que calificaban de socialfascistas a los socialistas. Unos y otros abonaban los prejuicios de su entorno, los dirigían contra sus enemigos y se beneficiaban del rechazo que generaban esas falsas etiquetas.

Así es aquí también. ¿A usted qué le parece una entidad “apoyada por el Vaticano, mimada por los monseñores, financiada por los poderosos y jaleada por los movimientos neoconservadores”? Un horror ¿no? Parece que haya regresado la Inquisición de caricatura decimonónica. Pues así se describe el monasterio de Lerma. ¿Qué les habrá parecido Lerma a los lectores de El País Semanal? Exacto: un horror comparable a Les Caves du Vatican de Gide.

El uso de calificativos, expresiones y tópicos cargados peyorativamente pero con aparente sentido objetivo es otro método típico del periodismo de sospecha. Unas muestras del reportaje:
–“gélido zaguán [del convento]”, “basto hábito”, “fría celda”
–“[el convento] que había albergado tras sus barrotes […] sería su hogar y su tumba”
–“aislada del mundo por muros y rejas”
–“El tiempo se había detenido cuatro siglos antes en el monasterio”
“importan monjas sin papeles […] para evitar el cierre de conventos habitados por ancianitas”,
“curillas de alzacuellos y bocadillo”
–“mezclan los ritos más conservadores […] con la atractiva mística […] y una puesta en escena […] algo infantil, surgida de su brillante mente de coreógrafa. […] Verónica domina”.
–“No son crías incultas provenientes del entorno rural en busca de subsistencia. […]. No son monjitas de escasa teología, pastas y agua de limón,”
–“la comunidad [es] ‘una olla de grillos intelectual difícil de gobernar’ […] dada la disparidad de los movimientos neocon que la nutren”
–“En la Iglesia nadie entiende nada de nada. Lerma ha roto sus esquemas”.
–“[…] mujeres, las convidadas de piedra durante siglos de la Iglesia católica”.
“Verónica tiene mucho poder. Ojo con ella"
–“Todos los eclesiásticos consultados […] alaban la explosión vocacional de esta comunidad: "Es una obra de Dios". A continuación desconfían […]. Otros ven gato encerrado”.
–“Sor Verónica tampoco hace nada por explicarlo”.
–“[…] voz potente y mirada inquisitorial […]”
–“sor Blanca. Que interpreta el papel de poli malo. […] una gran actriz secundaria; ejecutiva, correosa y obstinada […]”
–“Bajo la hábil dirección espiritual de Verónica,”
–“desfile de jóvenes cabizbajas y ataviadas con una especie de uniforme de hospicio de preguerra”
–“Blanca comenzó a mover sus hilos”.
Rouco, que controla todo lo que pasa en la Iglesia española […] la Facultad de Teología de San Dámaso (la más reaccionaria […]). Y ordenó a las parroquias […]. Algo similar hizo la reaccionaria diócesis de Getafe […]”.
–“El nuevo monasterio ha supuesto un paso de gigante en su ambición”.
–“Al caer la tarde, las novicias corretean por la huerta ataviadas con batas grises y tocas blancas mientras juegan al fútbol, al baloncesto o al escondite por prescripción facultativa de sor Verónica”.
–“Mientras se alejaba de Lerma degustando las trufas de chocolate de las clarisas, el cardenal […]”
–“[…] sor Verónica salta como una pantera […]”
En fin. Algunas de estas perlas son topicazos del subgénero novelita comecuras que hizo fama a caballo de los siglos XIX y XX. Da pena verlas impresas en ese couché.

Este periodismo suspicaz deja indefectiblemente al lector con la mosca tras la oreja. Acaba pensando que hasta lo más recto o noble refleja una postura torcida disfrazada de integridad (“Ojo con ella”, dice el autor de la Superiora).

Ciertamente, estas monjas son una diana clásica: siguen la ortodoxia católica y no encajan en el prejuicio: no son caraduras, hipócritas, encubridoras, iluminadas o pederastas. “Son urbanas y con estudios. Ninguna es inmigrante”, explica el reportaje.

¿Molestan el monasterio y sus monjas al autor del reportaje o a El País? Porque las trata como versión moderna y católica de las Brujas de Salem. ¿Es eso lo que pretende o sólo lo parece?

A los periodistas de la sospecha le cuesta aceptar la rectitud o el esfuerzo por comportarse bien. Les parece imposible. Dice de ellos un amigo: imaginan el mal antes que nada, lo presuponen sin prueba alguna. Y cita a un clásico: Cuando descubren claramente el bien, escudriñan para examinar si hay además algún mal oculto. Lástima.

37 comentarios:

Carles Llorens-Maluquer dijo...

Y cómo siempre, la máxima contradicción: como un periódico que califica a la religión católica como irrelevante y sin importancia, le acaba dedicando tantas páginas y artículos.

rojobilbao dijo...

El artículoe s basura, no periodismo. La forma de hablar del funcionamientod e la Iglesia muestra sus ganas de engañar y tergiversar.

Anónimo dijo...

fantàstic post!
amunt i crits
xjs

Mariano Digital dijo...

jajaja... muy bueno. Dejé de leer El País asiduamente en 1986 o así, cuando ya me dí cuenta de que era el portavoz de un grupo de empresas y de un grupo político.
Desde entonces apenas lo abro.
Te felicito por tu denuncia, pero me temo que los desertores de El País se pasarán a Guatapeor, que es Público.

Anónimo dijo...

No hay que confundir el periodismo con panfletos al servicio de un Partido, Logia o ideología.

sergio dijo...

Magnífica disección de un reportaje tendencioso pero sibilino. Mi felicitación!!

Rafael B. dijo...

Estupendo análisis, comento y cito en mi blog.
Un saludo.

chotiro dijo...

No sé si con tu análisis has conseguido hacer entender a la gente lo que ha de ser el buen periodismo o si simplemente has atraido a un buen grupo de gente a la que le disgusta oír o leer que se habla mal de la Iglesia. Lo digo por la índole de los comentarios. Coincido en que el artículo es parcial. No obstante, por lo menos informa de algo que si no es un secreto, si que permanece oculto para la gran mayoría de los españoles, que, por lo visto, han dejado de preocuparse por lo que hace o deja de hacer la Iglesia.
Cada loco con su tema, pero creo que aunque merezcan el beneficio de la duda, esa gente no puede compararse con la parroquia de San Carlos Borromeo de Vallecas. Sólo tratan de formar una élite de poder dentro de la Iglesia y no especifican sus fines. Lo que me hace pensar que no son los que se esperan de cualquier cristiano, es decir, que sigan la doctrina de Cristo.

Y respecto a lo periodístico, como lector me relaja que alguien se tome tanto en contarme algo, y sólo darme un titular.

Saludos

Mario Benito dijo...

¿Tu crítica al artículo, amigo Toni, es desprejuiciada como le pides con razón al periodista de El País? Porque en cuanto topamos con la Iglesia...
Un saludo

TP dijo...

Gracias, Chotiro. Este blog sólo habla de periodismo. Y ya puestos… no es que el monasterio de Lerma sea un desconocido. Este reportaje (http://bit.ly/1xiAdU) es de mayo de 2002. Hay otros más. Y esto (http://bit.ly/3xrWTd), que es un trabajo ejemplar –incluido el título– del pasado verano. Ya se ve que las monjas sí cuentan sus historias.

Ya digo: profesionalmente, el reportaje de El País es un desastre. Se ve a kilómetros. ¿Por qué lo publicaron? Te podían haber informado mucho mejor sólo aplicando las normas elementales del reporterismo y la edición. O remitiéndote a la pieza de soitu.es

Tu primera frase tiene más que un punto. Así es la red. Sobre las elites de poder, etc… no sé, la verdad. Procuro no juzgar las intenciones de nadie.

TP dijo...

Lo procuro, Mario, lo procuro. La duda ofende.

Cuando topamos con la Iglesia… ¿qué? ¿Te parece que de los bancos o de los gobiernos o de las eléctricas se informa con mayor claridad? ;)

AliceInWonderland dijo...

Muy interesante tu blog por el fomento de la reflexión sobre el periodismo.

En cuanto a este análisis: en mi opinión, en un reportaje de una revista de fin de semana, los adjetivos y calificativos están perfectamente permitidos. No serían admisibles si estuviéramos hablando de una noticia de primera página (no se estaría informando de nada).

Si no permitimos que se pueda reflexionar sobre cualquier tema (en este caso, un caso cuanto menos curioso de tendencia religiosa) estamos dejando fuera también una parte de lo que muchos queremos encontrarnos en las revistas o periódicos los domingos por las mañanas, sea para estar de acuerdo o no.

Tampoco está bien disfrazar de crítica periodística una sensación sin duda subjetiva de rechazo a una opinión o tendencia.

chotiro dijo...

Gracias por los enlaces Toni. Los miraré con atención. He tenido una errata al final de mi anterior comentario, quería decir que me agrada que se tomen `tiempo´en contarme algo y `no´ me den sólo un titular. Como ejemplo de que los lectores agradecemos mucho esto: http://www.publico.es/televisionygente/265998/revista/papel/rompe/moldes/internet

Sé que tú también apuestas por el buen contenido y como dice Alicein Wonderland, creo que los adjetivos son necesarios, aún más son inevitables. El periodista (o el humano si me apuras)objetivo no existe. Pero es que eso no es malo.

TP dijo...

Gracias de nuevo Chotiro. Es un placer. De acuerdo en todo (y se entiende lo que dices en tu anterior comentario, no problem).

Con todo: hay unos mínimos profesionales básicos que deben respetarse. Lee el de soitu y verás –creo– que explica mejor el dichoso convento que los otros dos (País y Mundo).

¿Hay modo de escribirte directo? Yo: ampique [at] gmail.com

chotiro dijo...

Sí, si pinchas en mi nombre sale mi perfil y ahí tienes mi mail. En cualquier caso es el mismo que nombre [at]gmail.com

Saludos

Mario Benito dijo...

Me parece que no se informa con claridad ni de bancos, ni de gobiernos, ni equipos de fútbol, ni de casi nada, como bien me señalas en el comentario. Pero creo que este es el artículo más largo de los tuyos aquí en el blog (al menos de los que yo he leído y son bastantes), y de los más indignados (es impresión mía, claro). Cuando mucho más grave me parece si alguien desinforma sobre temas que afectan a todos, como las actuaciones del propio gobierno, o sobre la salud, que sobre la Iglesia católica. Al leer primero el título creí que hablarías sobre otro reportaje mucho más polémico publicado este domingo en ese mismo periódico, con monja incluida: parece que alguien está muy preocuado y muy interesado en que todos nos vacunemos de una "enfermedad mortal"... que no lo parece ser tanto. Y con muchísimo dinero público de por medio y consecuencias imprevistas para la salud de todos.
No se ofenda usted, señor Piqué, pero me resultó algo desproporcionado tanta crítica suya a un artículo que para muchos pasó inadvertido.
Un saludo siempre cordial

TP dijo...

Mario ¡nada de desapercibido! Fue la página más leída de elpaís.com ayer durante casi todo el día. Es verdad: vi lo de la monja-bulo pero Lerma me pareció más fuerte. A ver si la próxima vez acierto y elijo a tu monja favorita :)

La técnica que se usa para "desmontar" a la monja Forcadell es parecida. P.e.: no la encuentran, pero lo presentan como que le da miedo hablar con ellos o los elude como si la hubieran pillado en un renuncio, etc.

TP dijo...

Mario, para decir toda la verdad: tu monja venía también en la lista de más leídos. Que conste.

Y no estoy indignado, no. Eso se me nota mucho más. Me da mucha pena.

Paco Sánchez dijo...

Cuando se informa así de bancos, eléctricas o gobiernos (defendidos todos ellos por ejércitos de gabinetes de comunicación) caben represalias (en publicidad, en financiación, en ventas en bloque, en...) ¿Cuál es la represalia esperable en este caso?
Qué valentía y qué audacia.
Bien, Toni.

Anónimo dijo...

Me ha encantado el artículo, totalmente de acuerdo. Por cierto recordar que si ese medio no se regalase en todas las universidades y/o otras instituciones públicas nunca sería el diarío más leído de este país.

Anónimo dijo...

Grandioso, Toni. Clap, clap, clap!

Pablo dijo...

Vaya, entonces no soy tan marciano. Paré de leer el reportaje en el párrafo que comento en mi blog. No pude evitar hacer un paralelismo, por si Rodríguez lo lee.
En cuanto a lo de la otra monja, la de la gripe A, a los que sólo miramos internet y apenas tocamos papel, no hay nada nuevo que añadir (lo pongo por la referencia de Mario Benito).
Quizás el público que lee el papel no sea tan crítico como el que lee la versión digital. O, si lo es, no puede expresarse con tanta rapidez y sin filtros como lo hacemos nosotros.

TP dijo...

Pablo, danos la dirección de tu blog, hombre, no seas malo...

Pablo dijo...

Perdón, me he dado cuenta ahora de que mi perfil de Blogger no está disponible.
Me refería a http://pablosantiago.blogspot.com/2009/11/redaccion-milagrosamente-paralela.html

Gordo dijo...

Muy buen post. Crítica de la forma, no del fondo. Pensaba que ya nadie se daba cuenta de estas cosas.

También es paradójico como un medio autodenominado progresista cae en la intransigencia tan a menudo.

Un saludo

G

José María dijo...

Interesante el primer comentario, el de Carles. Si a El País la religión católica le parece algo desfasado, cadudo, decadente y en vías de extinción, ¿a qué viene tanta atención en noticias, columnas y piezas de opinión?

También interesante la apostilla de Paco. Telefónica o el Gobierno, por de pronto, te pueden dejar de contratar publicidad, si no "les das cariño". Pero, ¿qué represalia tomará la Iglesia contra El País?

Hay muchos modos de pintar como un demonio al que piensa distinto. Por ejemplo, las fotos de las manifestaciones sobre temas que incomodan al gobierno. A tenor de las fotos de El País, da la impresión de que a las manifestaciones sólo acuden monjas, rapados que llevan banderas con el escudo del águila y señoras remaquilladas embutidas en abrigos de visón.

Aunque podríamos seguir hablando de El País (o de otros medios), prefiero comentar algo parecido sobre un libro medio histórico que me ha llegado. En el libro se viene a decir que tal o cual suposición es verdad irrefutable, aunque las hipotéticas pruebas de su veracidad fueron destruidas "de modo misterioso", "por una mano negra", etc.

Juan dijo...

Como veo que hay aquí algunos comentarios de gente seria que ponen en cuestión la independencia de TP (ya se sabe, tratándose de monjitas...), aporto esta idea: quizá podría haber, sí, un factor diferencial en la crítica de Piqué, que hiciera que esta crítica a El País fuera más contundente, más prolija, más desmenuzada que otras. La explicación, para mí, sería obvia: es evidente que Piqué conoce el asunto a fondo y sabe de qué habla, digamos, con más conocimiento que el que pueda tener sobre la pesca de atún en el Mar del Norte (por decir un tópico de un tema que no tengo ni idea si Piqué domina).

Ahora bien, dicho esto, aquí se plantea una cuestión de confianza. Los que le critican por su exhaustividad en este caso, ¿lo harían también si Piqué fuera los fines de semana un discreto piloto de pruebas de F1 y, ante un reportaje poco serio sobre esta disciplina deportiva en El País, usara sus conocimientos en la materia para poner a caldo de una manera seria y concienzuda ese reportaje?

Si también lo hicieran entonces y también entonces le preguntaran si su análisis había sido suficientemente "desprejuiciado", en lugar de valorar el plus que supone en una crítica así que quien analiza conozca el paño de primera mano... entonces nada.

Ramon dijo...

Grande Juan.
Me parece de lo mejor que se ha dicho aquí.
Si Piqué domina el tema, yo lo agradezco, porque entonces descubro que el periodista de el diario independiente de la mañana me está estafando. O lo intenta.
Sí al periodismo, no a los tahúres.

Ignacio dijo...

Bravo Toni.

Clochard dijo...

Es el procedimiento fascistilla en su modus operandi. Este tipo de literatura precede a la discriminación legal o al linchamiento, es su condición previa; la propaganda es el camino que prepara la acción.

Mario Benito dijo...

Parece ser que el propio diario El País ha tenido que salir hoy al paso del otro artículo polémico que yo comentaba. Hay 589 comentarios en la web de El País en ese otro artículo de la "monja bulo" del que yo hablo, mucho más polémico desde un punto de vista objetivo porque detrás de él hay millones y millones en dinero de las farmacéuticas (y la salud de todos nosotros). Además, una semana después, la Defensora del Lector de El País ha dedicado toda su entrega a este tema, reconociendo "un alud de cartas" en la redacción y que el artículo de SU periódico no fue "riguroso" y contiene "descalificaciones". Por eso me extrañó, como ya dije en un anterior comentario, que las críticas de Piqué, MUY CERTERAS como también reconocí, fueran tan exhaustivas con el artículo de la "otra" monja. Creo que los argumentos de Toni son tan buenos que no necesitan lo que se suele llamar "abogados de pleitos pobres" amantes de la seriedad... o de la solemnidad impostada envuelta en pedantería

María Eugenia dijo...

Tu análisis resulta muy útil para enseñar a los estudiantes de periodismo que le esencia de este oficio es divulgar la verdad y que para intentar llegar a ella siempre en la redacción sobran adjetivos y faltan fuentes citables. Con los primeros se corre el riesgo de tergiversar la historia y sin las segundas, el lector no puede comprobar que lo leído es cierto.
Por otro lado, me parece conveniente un debate sobre la creación de estereotipos en el periodismo. ¡Cuando daño han hecho a la humanidad! Para los que entienden inglés
recomiendo escuchar la charla en el siguiente enlace:
http://www.ted.com/talks/chimamanda_adichie_the_danger_of_a_single_story.html

Anónimo dijo...

Admirado "Juan",

Impresionante post. Este artículo de El País me recuerda a los que escribían algunos compañeros míos en la facultad de periodismo, cuando pensaban que la prioridad de la profesión era ser "plumilla", don divino, por encima de informar. La forma sobre el fondo. Esos compañeros eran iguales a los que, estudiando audiovisuales, se creían más buenos que Woody Allen.
Tras comunicarte que somos fans de sor Verónica, (igual que el autor del artículo, pero sin sentir hacia ella ningún tipo de fascinación sexual) a la que deberíamos visitar para entregarle unas galletitas, sólo decirte que voy a colgar este post en el corcho de mi redacción.

Firmado,

El Pierdellaves, una fuente que no se quiere revelar por temor a represalias, etc, etc.

Jordi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jordi dijo...

"El País" da muestras de machismo constante con artículos como éste, igual que con el de Enrique Lynch, y varios contra la benedictina Teresa Forcades. Le concedo el premio al "Periódico patriarcal del año". Mis felicitaciones.

Serena dijo...

Enhorabuena.
Gracias por hacernos leer estos post.

MARIA dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con el post.El reportaje es una completa manipulación de la información,no es periodismo.
Desde mi perspectiva personal,desde dentro de una vocación contemplativa,los "datos" objetivos, los que puede manejar el periodista,no tienen mucho que ver con "la realidad" que alli se está viviendo,porque esta es en gran medida sobrenatural.Creo que cuando un periodista se acerca a un fenómeno religioso o a una comunidad religiosa, de cualquier tipo a religion debe de hacerlo partiendo de varias premisas:respeto a esa realidad y a las personas,finura para captar lo esencial y transmitirlo,pero sobre todo una apertura a ese "no-saber", a la trascendencia,que también se puede reflejar por las palabras, fotografias etc..