miércoles, 25 de noviembre de 2009

Publicidad inútil

Hace poco, por razones familiares, me llegó el anuario de un conocido colegio alemán de Buenos Aires. Un pedazo de libro de unas 200 páginas que solo tiene publicidad y unas cuatro páginas para fotos de la promoción que egresa. Muchos anuncios coinciden con los apellidos de los estudiantes y en casi todos se puede establecer la relación con la familia de algún alumno. La revista solo pretende quedar como recuerdo en las casas de los que terminan el colegio, que de esa manera recaudan fondos para su viaje de egresados.

Son anuncios completamente inútiles. A los estudiantes les quedaría más dinero si editaran una revista solo con las páginas de las fotos y as donaciones de sus benefactores, pero ya se sabe que a la mayoría de los que dan dinero les gusta que se sepa.

Pero no es el único caso de anuncios inútiles. También los tienen las revistas de ADEPA o el anuario de FOPEA que acaba de caer en mis manos. Lo dramático es que se trata del Foro del Periodismo Argentino y de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas: deberían entender eso de la publicidad inútil... o falsa porque no pretende anunciar un producto o servicio al público consumidor.

En estos días suele llegar al diario la solicitud para poner un anuncio en el número de fin de año de ADEPA. Publicidad de un diario de Misiones en una revista de la que llegarán a Misiones un par de ejemplares a mesas de periodistas que trabajan en la empresa anunciante. Inútil a todas luces. No me canso de explicarles que es una tergiversación de la publicidad, leve en el caso del colegio alemán y grave entre empresarios que viven de la fuerza de venta de sus medios.

Estamos perdidos si ni ADEPA ni FOPEA entienden la publicidad como un servicio y un negocio que beneficia principalmente al anunciante y de rebote al medio.

Es lo que pasa con el poder y la publicidad oficial. Casi toda es inútil. Falsa. Sirve para otra cosa, generalmente para comprar protección o vender plumas. Ni ADEPA ni FOPEA lo van a denunciar porque todavía no lo entienden.
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