viernes, 13 de noviembre de 2009

Bonus de la SIP en Buenos Aires

1. Luis Pardo Sainz, presidente de la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR), fue al grano: no es con lobby sino con opinión pública como se cambia la realidad. El Grupo Clarín debe aprender esa lección. Ahora lo está haciendo mejor, pero llevan años de toma y daca, de lobby y de aprietes cruzados y ya parecía que solo conocía ese lenguaje que le hizo mucho daño al Grupo y al periodismo argentino.

2. Juan Gabriel Tokatlián, profesor brillante de la Universidad de San Andrés, lo dijo con claridad meridiana: en América Latina el crimen organizado se ha vuelto un protagonista social y político en busca de representación y de cuota de poder. Y digo yo: los dictadores verborrágicos de la región no tendrán pudor en asociarse con ellos para mantenerse en el poder. Intentarán -ya lo están haciendo- comprar medios. Ahí tenemos una bandera y otra oportunidad para la prensa prócer.

3. Guillermo Pérez, de El País de Montevideo lo planteó crudamente: ¿cómo fue que nos perdimos el negocio de Google, de Facebook o de Twitter? Basta de llanto porque los motores de búsqueda se llevan todo. Ese negocio se nos escapó de las manos, como tantos otros, mientras defendíamos un modelo o un soporte y no el periodismo. Es una ley casi inexorable de la evolución de los medios. Paciencia.

4. ADEPA es una copia fiel de la SIP, hasta en su forma de votación, orientada a elegirse siempre entre los mismos. Cada vez me convenzo más de que en la Argentina debería haber una sola asociación fuerte y unida que agrupe a todos y defienda la libertad de prensa y la fortaleza económica de los diarios, porque no hay una sin la otra.
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