domingo, 12 de septiembre de 2010

Por qué aceptamos comentarios anónimos

En Paper Papers aceptamos comentarios anónimos. Estamos convencidos de que enriquecen el blog y aportan lo suyo, a pesar de que a veces –muy pocas– recibamos algún insulto destemplado. Borramos los que insultan a terceros o los que no aportan más que el insulto. Todos agregan lo suyo, a pesar del swarming y de los razonamientos del tipo: cómo dices esto si hace 30 años decías estotro o el desenfoque que yo llamo adolescente, que es muy argentino: cuentas lo que ocurre en Holanda pero no lo que pasa en Mozambique.

Hoy, gracias a António Granado, encuentro una explicación súper convincente para esta actitud. Escribe un 'Bill Reader' (es un seudónimo) en American Journalism Review:
In an era when the U.S. Supreme Court has ruled that the First Amendment does not apply to public employees who point out the mistakes of their superiors, and people can lose their jobs for making statements that somebody might construe as "disrespectful," real people with serious opinions need anonymity to exercise their most basic democratic rights: to dissent, to criticize, to advocate and to debate controversies. If journalists try to silence the "haters and hollerers" by banning anonymous comments online, they also will silence the poor, the vulnerable and the dispossessed. Such a ban would represent a drastic overreaction.
Y cuento de paso lo que nos ocurrió con un comentario y una respuesta mía que borré hace unos meses: suponía que el comentarista era varón y contesté de hombre a hombre algo que a la gran mayoría de las mujeres resultaría muy chocante.

Desde entonces pienso que los anónimos pueden ser tanto de un sexo como de otro y le echo la culpa al idioma (anónimo es claramente masculino). Por eso quiero a agregar a las razones de Bill Reader el anonimato sexual de los comentarios, porque implica un reconocimiento contundente a la igualdad esencial de las personas.
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