sábado, 30 de octubre de 2010

Néstor Kirchner (1950-2010): el entierro


Más de lo mismo en los tapas de los periódicos argentinos de hoy, que he ordenado por estricto orden alfabético: adiós, congoja y multitud.

Señores editores: una foto grande es mucho mejor que tres chiquitas. Vale para todo el diario, pero sobre todo para la tapa. Y con más razón si vamos a publicar miles de fotos adentro. Cuánto mejores serían muchas tapas, pero sobre todo las de los diarios estándar, con una sola foto, bien grande, fuerte, emotiva. Pero le dejo este tema a TP en el próximo post.

Hay algunas excepciones, como la de Clarín, que da vuelta la página y vuelve a su juego. Son los más afectados por los tres días que lleva la Argentina de protagonismo en olor de multitudes de sus peores enemigos.

Mención aparte merecen el extravío de El Diario de Madryn y el mal gusto la revista Debate:


Hay, además, análisis político y futurologías en el interior de todos los diarios. Todavía ninguno me convence como Jorge Asís, el mejor analista político en la Argentina de hoy. De los perfiles -lo que significó Néstor Kirchner- rescato estos:

El triunfo cultural de Kirchner, de Jorge Fontevecchia, en Perfil de ayer.
El iluminador, de Sandra Russo, en Página 12 de ayer.
Murió Kirchner, nació el kirchnerismo, de Roberto Caballero, en Tiempo Argentino de ayer.
Más allá de todo, un líder, un jefe, de Carlos Reymundo Roberts, en La Nación de hoy.
Quién es quien en la plaza de las lágrimas, de Jorge Fernández Díaz, en La Nación de hoy.
Kirchner, el hombre que iba al volante, de Mempo Giardinelli, en Perfil de hoy.
Néstor Kirchner: Argentina's independence hero, de Mark Weisbrot, en guardian.co.uk

Ahora el mío: Néstor Kirchner no era un valiente, pero estoy seguro de que era un audaz. Audacia es lo que falta en la Argentina y no solo en la Argentina. También en las empresas, y sobre todo en el periodismo. Lo que no me gusta -piense usted lo que quiera y en quien quiera- es que los audaces abusen del poder. Y se sirvan de la ignorancia y la pobreza de los ciudadanos para arrastrarlos a más ignorancia y más pobreza en lugar de llevarlos a un destino mucho mejor, con libertad, desarrollo, progreso y bienestar.
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