miércoles, 13 de octubre de 2010

Corriere della Sera: Jurassic Park IV

Ferruccio di Bortoli es el director del Corriere della Sera desde abril de 2009, adonde llegó desde la dirección de Il Sole/24 Ore, otra catedral. Sus periodistas le han hecho dos días de huelga por decir, en resumen resumido, una sola cosa:
Ya no es aceptable que la redacción [del papel] no trabaje para la web o que pretenda por ello una remuneración especial ("Non è più accettabile che parte della redazione non lavori per il web o che si pretenda per questo una speciale remunerazione").
¡Bum! De Bortoli no se corta nada. Tras advertir a la redacción del Corriere que estamos ante un cambio de época en el periodismo, concluye que las regulaciones laborales y los convenios colectivos conocidos "no tienen ningún sentido":
Questo ormai anacronistico impianto di regole, pensato nell'era del piombo e nella preistoria della prima repubblica, prima o poi cadrà. Con fragore e conseguenze imprevedibili sulle nostre ignare teste.
Y sigue, con contundencia, cantando verdades como puños:
[…] Non è più accettabile che i colleghi delle testate locali non possano scrivere per l'edizione nazionale, mentre lo possono tranquillamente fare professionisti con contratti magari per giornali concorrenti. Non è più accettabile l'atteggiamento, di sufficienza e sospetto, con cui parte della redazione ha accolto l'affermazione e il successo della web tv. Non è più accettabile, e nemmeno possibile, che l'edizione iPad non preveda il contributo di alcun giornalista professionista dell'edizione cartacea del Corriere della Sera. Non è più accettabile la riluttanza con la quale si accolgono programmi di formazione alle nuove tecnologie. Non è più accettabile, anzi è preoccupante, il muro che è stato eretto nei confronti del coinvolgimento di giovani colleghi. Non è più accettabile una visione così gretta e corporativa di una professione che ogni giorno fa le pulci, e giustamente, alle inefficienze e alle inadeguatezze di tutto il resto del mondo dell'impresa e del lavoro.
Además, un periodista italiano tiene derecho a entrar gratis a cualquier espectáculo, descuentos en transportes públicos, saltarse los controles de algunos aeropuerto, la empresa debe pagarles un seguro sanitario específico, gastos médicos de la familia… Decenas de privilegios que no tienen nada que ver con el ejercicio de la profesión y que discriminan a otros ciudadanos.

En conclusión, dice Ferruccio:
[…] continuando così, non c'è più futuro per la nostra professione.
Bortoli desafía a sus periodistas a debatir sobre todo esto "para no hipotecar más nuestro futuro".

La respuesta de la redacción han sido dos días de huelga, los pasados 30 de septiembre y 1 de octubre. ¿Motivo? "[…] rispondere all'attacco che il Direttore ha mosso contro le tutele e le regole che garantiscono la libertà del loro lavoro e, di conseguenza, l'indipendenza dell'informazione che il giornale fornisce". Así se explica el comunicado del Comité de la Redacción.

Quizá De Bortoli debía haber sido más cuidadoso con las formas, para no herir la susceptibilidad de estos señoritos del periodismo. Bien. También los señoritos deben saber que la libertad de nuestro trabajo y la independencia de la información no la garantizan el convenio colectivo ni sus ordenanzas laborales y privilegios. Todo eso, en Italia, hoy, paraliza el desarrollo de lo que dice defender: libertad e independencia. Fosiliza en sus sillas y cargos a los periodistas más jurásicos. Solidifica prácticas profesionales mafiosas que bloquean la carrera de los jóvenes y pudren la meritocracia. Complican la adaptación de la profesión periodística al siglo XXI y condenan a las empresas a una muerte lenta. Todo privilegios de funcionario público soviético. Un atraso y una vergüenza.

Indro Montanelli explicó muy bien cómo se garantizan la libertad y la independencia en el periodismo. Sin embargo, ninguno de los que protestan y se esconden tras el comunicato del Cdr tiene lo que Montanelli tuvo para dejar el Corriere, fundar el Giornale y seguir haciendo el periodismo en el que creía. Que hagan lo mismo y luego hablamos.

Bravo, Ferruccio de Bortoli.
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