domingo, 10 de octubre de 2010

El gobierno tiene más poder que la prensa

Lean la entrevista a Mario Diament que publica hoy El Cronista de Buenos Aires. Destaco las dos primeras respuestas a las preguntas de Fernando González.
¿Cómo ves la pelea entre el Gobierno y la prensa independiente?
Como una confrontación que pone al Gobierno no sólo frente a la prensa independiente, sino que pone a los periodistas unos contra otros por iniciativa del Gobierno y sus ataques a la prensa. Y hablo de la prensa y no de las empresas periodísticas. Se ha creado una suerte de dicotomía donde no hay términos medios, no hay grises ni espacio donde uno pueda pararse a reflexionar. Francamente no recuerdo otra época así y a esta altura he pasado por muchas... No recuerdo un fenómeno de esta naturaleza ni siquiera en los años setenta, donde había muchos periodistas militantes. Pero una cosa es el periodismo militante y otra es este periodismo que defiende determinados valores políticos y lo hace abiertamente. Es un fenómeno nuevo con un ataque de un sector contra otro dentro del mundo mediático donde se trata de desvalorizar al periodismo que no está de acuerdo con el Gobierno. Hay una línea de periodistas cuya única función es desautorizar lo que dicen los otros, desentendiéndose de las causas que originan las críticas y golpeando sobre la supuesta dependencia de los otros periodistas con los propietarios de sus medios.
¿Qué tendríamos que hacer los periodistas en este escenario?, ¿qué consejos nos darías?
Creo oportuno asumir que la prensa no es pura, ni transparente. Que hay intereses, hay ideologías. Lo que me niego a aceptar es que un medio periodístico es el resultado de una línea que aplica cada uno de los integrantes de la redacción. Nunca, ni en las peores épocas de este país, en la dictadura, nadie me obligó a mí a escribir nada que yo no quisiera escribir. Ni en La Nación ni en Clarín, y he pasado por ambos. Nadie nunca bajó a decirme “hay que escribir sobre este tema”. Así, toda esta noción de que los integrantes de la redacción de Clarín, La Nación o de cualquier otro medio son soldados que responden a una sola orden y que escriben lo que se les dice, me parece una patraña y el esfuerzo sostenido del otro sector de tratar de demostrar que todo es una conspiración y que cada uno de los redactores de un medio forma parte de ella. Y eso también me parece una maldad. No es así como funcionan los periodistas. Por otra parte, en una democracia, uno tiene que bancarse hasta la mala prensa. Forma parte del libre juego de la democracia y si uno tiene que bancarse a un mal político, ¿por qué no se puede bancar a un mal periodista? De hecho, el Gobierno tiene más poder que la prensa; lo ha tenido siempre. Y si uno tiene que soportar los males de muchos gobiernos, habrá que soportar a muchos malos periodistas con la diferencia de que uno se puede sacar de encima al Gobierno, pero no puede dejar de leer diarios, ver o escuchar programas periodísticos. Ése es el juego libre de la democracia, y el rol de la prensa en la democracia.
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