martes, 27 de abril de 2010

Periodismo-periodismo

PS* me viene insistiendo en que cuente todo esto. Llevo despistándome dos semanas y, por suerte para todos, lo ha acabado contando él en su Vagón-Bar:

Curitiba, Estado de Paraná, sur de Brasil. Abib Miguel, José Ary Nassiff y Cláudio Marques da Silva, tres ex-directores de la Asamblea Legislativa del Estado de Paraná, fueron detenidos el sábado pasado. El Grupo de Atuação Especial de Combate ao Crime Organizado detuvo también a otras siete personas relacionadas con la Asamblea paranaense, dos de ellas quedaron más tarde en libertad.

En la casa de Cláudio Marques da Silva la polícia se incautó de seis armas, munición de uso restringido, coches y dinero de los directivos de la Asamblea considerados sospechosos de formación de banda armada, blanqueo de dinero, falsificación de documentos y malversación.

El viernes el Ministerio Público había pedido a la Justicia el bloqueo de unos 12 millones de euros en bienes de esos tres ex-directores, que habían sido apartados de sus cargos inmediatamente después del inicio de la serie de reportajes “Diários Secretos”, lanzada el día 15 de marzo por RPC TV y, el 16, por el diario Gazeta do Povo. Tanto la emisora de televisión como el periódico pertenecen a la Rede Paranaense de Comunicação, el mayor grupo de comunicación de Paraná.

El trabajo conjunto de ambos medios ocupó casi dos años y a varios periodistas, especialmente a Karlos Kohlbach, Katia Brembatti, James Alberti y Gabriel Tabatcheik. Descubrieron una trama sorprendente de corrupción: decenas de personas que figuraban en la nómina de la Asamblea nunca habían trabajado en ella. En ocasiones ni siquiera sabían que figuraban como empleados y, por supuesto, no recibían los salarios correspondientes, que quedaban en manos de los directores o de algún diputado.

Para hacer la investigación, consultaron más de 700 diarios oficiales publicados entre 1998 y 31 de marzo de 2009, fecha en la que el Legislativo divulgó la lista de sus empleados. Tuvieron que obtener los diarios oficiales por medio de una fuente de la Asamblea, puesto que, sorprendentemente, ¡no son públicos! y la dirección de la Asamblea se negó en varias ocasiones a facilitar el acceso de los periodistas a los documentos. La mera lectura de los diarios ya ofrecía un panorama suficientemente sombrío, pero descubrieron, además, otros diarios oficiales, que denominaban “sueltos” (“avulsos”, en portugués), y que estaban elaborados por encargo y sin numeración, a menudo para exonerar con fecha atrasada a los responsables de algún nombramiento confuso o criticado por la prensa. Por este sistema oculto al público, los diputados pudieron nombrar un número exageradísimo de funcionarios, con frecuencia parientes.

La serie de reportajes, cuya publicación aún continúa, ganó aún más impulso con la base de datos montada por la emisora de televisión y por el periódico, que puede ser consultada por todos los ciudadanos. Otras denuncias de funcionarios fantasmas y de otros desvíos del dinero público surgieron de las consultas de los lectores a la base de datos alojada en el site de Gazeta do Povo.

[Bravo, digo yo. Aquí hay periodismo integrado, periodismo ciudadano, periodismo de precisión y lo que ustedes quieran. Pero sobre todo hay eso: periodismo-periodismo, sin adjetivos. Servicio público. Enhorabuena a RPC y a sus medios].

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