jueves, 22 de abril de 2010

Suspendieron el periodismo con Samaranch


Murió Juan Antonio Samaranch, Presidente de Honor del Comité Internacional Olímpico (CIO). Las portadas/tapas de los diarios españoles y catalanes quedaron pequeñas para contener tanta lágrima. Es un estilo deudor del Völkischer Beobachter, del Pravda, del Granma, del Renmin Ribao, del Arriba. Dentro de un año las repasaremos y nos dará mucha vergüenza. En fin.

Los titulares son topicazos (El Señor de los Anillos, El Señor del Deporte, Se Apaga la Llama… etc.) o desproporciones que poquísimos merecen, como las de El País, La Vanguardia, El Periódico y, claro, Marca, que una vez más se proclama campeón del ridículo conceptual, gráfico y periodístico. Esa portada es, efecto, para llorar. Ya no sabe uno qué más decir sobre este diario, excepto el grito ritual: ¡Luis, vuelve!

Casi todos ellos tapan, ocultan, disimulan, blanquean o callan la etapa de jerarca de la dictadura franquista de Samaranch. También callan que corrompió y compró a periodistas –que se dejaron corromper y comprar, sí señor– para promover sus intereses y los de sus amigos. Etc. Todo esto está escrito y documentado. Y algunos de los protagonistas de esos hechos me lo han contado en primera persona, corruptos incluidos.

También se oyen muchas mezquindades por el otro lado, que no le admite sus éxitos. El que enterraron hoy no era "un jerarca franquista". Lo fue. No era "un torturador". Abusó. No es lo mismo. La gente cambiamos, mejoramos, arreglamos el paso, erramos y lo reconocemos... Hacemos cosas bien y mal, mejor y peor. Qué obviedades. Samaranch no fue distinto.

Como muchos jerarcas del franquismo, Samaranch supo ponerse de lado en el momento oportuno. Se hicieron los muertos y flotaron hasta acomodarse en la democracia amnésica española. Buen ejemplo es esta foto [pdf] donde se ve al finado junto a Rodolfo Martín Villa en Barcelona, en 1974 –un año antes de la muerte de Franco– vestidos de falangistas y haciendo el saludo fascista. Uno era Presidente de la Diputación de Barcelona. El otro, Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento (el partido único). Samaranch acabaría presidiendo el CIO, un rancio club de sportsmen al que logró transformar en una máquina de hacer dinero con la comercialización de los Juegos Olímpicos. También fue presidente de La Caixa, una caja de ahorros catalana, la 8ª del mundo por recursos. Martín Villa llegó a presidente de Endesa, la mayor eléctrica española –entonces pública– y luego de Sogecable, el brazo audiovisual del Grupo Prisa. Nada menos.

Pero todo eso que cambió, mejoró, arregló, revirtió… es también la vida de este hombre. Y los medios no nos lo cuentan. Lo esconden deliberadamente. Por suerte, hay opciones. SG* dice:
la conversación en Twitter con la etiqueta #samaranch ofrece la alternativa formal, documental e ideológica a la rigidez y las hipotecas de los medios de toda la vida. También en Facebook, donde las muestras de luto oficialista dan paso a la discrepancia, a la ruptura del “pensamiento único”.
AG* comenta con gracia que, como en tiempos del franquismo, hemos tenido que recurrir a la prensa internacional para informarnos bien sobre este prócer, ya que nuestra prensa no nos lo explica. Vilaweb hace un resumen internacional un poco sesgado en el que sólo destaca las críticas –pero eso balancea al resto de incensarios. Extracto tres medios poco sospechosos:
The Times: Si quiere entender la corrupción institucionalizada, un buen lugar para comenzar es el palacio de Lausana desde donde Samaranch dirigía el CIO.

BBC: El hombre que transformó los Juegos Olímpicos en una marca comercial [pero] que también permitió el cáncer de la corrupción y del lujo en el COI.

Le Monde: Durante su reinado, las acusaciones de corrupción se acumularon contra la institución. En el momento de dejar el cargo, el mismo Samaranch lamentó "no haber reformado antes todo el COI".
Claro, por contraste, esas portadas con olor a incienso; las coberturas online tan babosas; esos obituarios adulatorios; esas edulcoradas retransmisiones funerarias en directo… dejan un amargo sabor de boca. Es un ejercicio de autocensura monumental. Una renuncia al periodismo que no tiene sentido. ¿Qué es lo que no puede contarse sin molestar ni ofender ni insultar? Nada. ¿Entonces?

Me pregunto si, en realidad, lo que se quiere es blanquear o esconder la connivencia de tantos en los medios con esa trayectoria menos limpia y heroica. O si es también parte del ejercicio de amnesia histórica al que algunos medios nos obligan. O puro amiguismo. O tal vez es sólo incompetencia, vagancia: es difícil, luego no lo hago. De lo que estoy seguro es de que nos pasará factura. Qué pena.

PS: Muy listos en El 9 Esportiu con lo de "Ya es historia" (Avui también lo hizo). Y El Mundo, con la mala leche de decir que fue "el catalán más importante del siglo XX". No es verdad, pero a los catalanes nos pone como panteras –por eso lo hacen.

PS2: Acabo de leer este reportaje en El País. Bien (bueno, una tontería: el antetítulo es una cursilada).

ACTUALIZACIÓN a 30.04.10:
Estadio Samaranch, de Joan B. Culla en El País.
No olvides los chocolates, de Xavier Vidal-Folch en El País.
El català impassible, de Martí Perarnau en El Periódico [castellano].
Publicar un comentario en la entrada