lunes, 12 de abril de 2010

Grotesco

Carlos Pagni, termina su columna de hoy en La Nación de Buenos Aires con este párrafo en el que describe la estrategia de comunicación de los Kirchner para mejorar su imagen en los próximos meses:
Los contenidos se divulgarán a través de varios canales creados por el Gobierno. El responsable de la programación será Diego Gvirtz, niño mimado de Kirchner y señora. Si bien todavía no alcanzó el profesionalismo de un Raúl Apold -el padre del propagandismo peronista-, Gvirtz logró, con su show 6, 7, 8, en Canal 7, emular a Rudi Ulloa, quien en Río Gallegos extasiaba al matrimonio con su noticiero El ojo del amo. Los mensajes oficialistas seguirán la línea militante de la publicidad del fútbol censurando cualquier matiz. Un ejemplo: cuando hace dos semanas Daniel Scioli logró infiltrar el aviso de una pequeña hazaña bonaerense en esa tanda, Kirchner lo hizo dar de baja como si fuera un corto de Elisa Carrió. Como se ve, aquí tampoco hace falta que la oposición se perfeccione. Con esa concepción autoritaria de la comunicación, es difícil que Kirchner consiga reconciliarse con la opinión pública. Tal vez sólo consiga hacer más pronunciados los rasgos de su propia caricatura.
La imagen con la que termina es muy buena y es lo que le pasa al poder cuando intenta manipular la información: lo que manipula es su propia imagen y vuelve cada día más grotescos los rasgos de su caricatura.

Alguien debería hablar con Rafael Correa para contarle lo que le espera.

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