lunes, 19 de octubre de 2009

Aceptar errores es a favor, no en contra

Llegó puntual la respuesta de Carlos Pagni en la portada de La Nación de hoy. Puntualidad y contundencia contra la tardanza histérica del poder. Confirma lo dicho ayer en esta casa (ya se sabe, léalo antes en Paper Papers): la rectificación tardía es la más elocuente señal de la operación del poder en contra de la prensa independiente.

Pagni acepta los errores en dos cifras:
YPF se queja de que el 5 de enero yo haya escrito, basándome en fuentes de la Anses, que en ese organismo estudiaban asistir a la petrolera para el rescate de un bono por US$ 240 millones. Y recuerda que la suma era de US$ 225 millones. Tiene razón en el error del monto. Me equivoqué, efectivamente, en 6,2%.

Otra objeción de la solicitada tiene que ver con el tema de la distribución de dividendos de YPF. Me reprocha haber dicho que este año se pagaron $ 9700 millones y no 9286 millones. Es verdad: aquí también cometí un error. En este caso, del 4,2 por ciento.
Hoy o mañana intentarán descalificar a Pagni desde el poder ¡por reconocer un error! Pero resulta que el error en esas cifras no cambia la esencia del artículo:
...mis referencias al reparto de dividendos de YPF no se referían a su volumen, sino al reparto mismo. Y no eran una crítica a la empresa, sino al Gobierno. Hay que recordar que el 2 de junio las autoridades habían prohibido a Edesur distribuir dividendos por $ 65,5 millones.
Reconocer errores sube los puntos de la credibilidad. Aunque los interesados piensen que el tema de ellos es el único que nos ocupa, es probable que Pagni se haya enterado de esos errores ayer mismo, al leer la solicitada del gobierno (perdón, de YPF). Y si lo supo antes debió rectificarlo por lo menos en una fe de erratas de La Nación.

Nos pasa a los periodistas muy seguido: los sabihondos te descalifican por cuestiones secundarias y te piden precisiones que ni ellos dan. Ahí estamos. Después te vienen a exigir que los defiendas de los abusadores del poder y al final te vuelven a reprochar que no los defendiste lo suficiente. Es parte de la profesión y no nos preocupa: volveremos a defenderlos con la verdad, aunque no lo reconozcan.
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