jueves, 22 de marzo de 2012

Segundas portadas siempre fueron buenas

Los buenos músicos dicen que lo difícil es mantener el nivel en el segundo disco. Algo así ocurre con las portadas de diario. Cualquiera tiene un buen día y produce una primera de maravilla, pero no todos mantienen regularmente un nivel alto en la portada. No es el caso de Libération. Durante estos días, un terrorista islamista solitario ha sembrado muerte y miedo en el sur de Francia. El martes ya vio la primera. Vea ahora las siguientes:




Es otra lección para repentistas, improvisadores y ocurrentes que abundan en las redacciones. Esas habilidades, si no se incorporan a la rutina de cada día y atraviesan toda la actividad de la redacción, no se convierten en creatividad estable y no generan ninguna cultura. Por el contrario, acaban reflejando las debilidades del medio: irregularidad, incoherencia, superficialidad… Es frustrante para el lector. A veces uno ha dicho en Esta Casa que la solución es descartar la primera idea y pensar diez minutos más en una alternativa. Es, al menos, una mejor actitud que improvisar (¡A Ver Qué Pasa!).
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