lunes, 12 de marzo de 2012

La prensa del poder y las declaraciones del poder

Ya saben que el vicepresidente argentino está en aprietos y por lo visto es por una trampa más interna que externa. El tamaño del descaro es tal que provocó este editorial de La Nación el viernes pasado. Amado Boudou no atina a defenderse y le pega a los periodistas. Y los periodistas le están pegando duro porque tiene todos los flancos muy débiles. Cada vez que el vicepresidente dice que algo es mentira, al rato sale el periodismo a mostrar las pruebas de que el que miente es él. Pero para qué le vamos a contar más detalles si lo que me interesa ahora es mostrar cómo está actuando la prensa amiga del poder, la que vive de sus impuestos y los míos...

Página 12 ignoró todas esas denuncias hasta que el miércoles pasado salió con esta tapa increíble...


...increíble porque los lectores de Página 12 no deberían saber qué es todo esto. La primera información que sale en ese diario sobre el caso de corrupción entre Boudou y la empresa Ciccone es esta entrevista exclusiva en la que ningún periodista averigua nada. Boudou es un busto parlante que se defiende en Página 12 de lo que dicen La Nación y los medios del Grupo Clarín. Para colmo usa el razonamiento adolescente ya habitual en la política argentina: cuando dice que Bodlt está detrás, Boudou confirma que él está pringado hasta el ombligo. Lo mismo pasa con el ministro De Vido y otros funcionario con su explicación de la tragedia/masacre de Once (51 muertos  y 700 heridos en un choque de trenes, evitable si el estado y la concesionaria hubieran cumplido sus deberes en lugar de quedarse con todo el dinero de las subvenciones). OK, señores Boudou y De Vido: Boldt está detrás y los radicales tienen que explicar algunas cosas: pero ustedes están admitiendo que son los responsables de lo que la prensa los acusa.

Hoy Tiempo Argentino confirma estas sospechas con su declaracionismo a ultranza. Su título y nota principal trae declaraciones del único que está defendiendo a Boudou. De periodismo nada: ni averiguan si algo de lo que dice Echegaray es cierto. Los periodistas prueban los delitos que no persiguen los jueces y todo lo que tienen para decir los medios del gobierno es lo que dicen los funcionarios del gobierno.

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