lunes, 17 de mayo de 2010

Tiempo es Clarín al revés

Compré y leí Tiempo Argentino de ayer (4,50) y de hoy (2,50). No tengo ni idea de la plata que habrán gastado, pero es evidente que Sergio Szpolski no han ajustado el lápiz para invertir en el emprendimiento. Una locura en estos tiempos: si Crítica era el último diario de papel, Tiempo se cayó por el precipicio, y ni siquiera tiene web (tiene reservado tiempoargentino.net, pero ahí no hay nada todavía).

El número uno, de ayer, tiene 72 páginas (40 en el cuerpo principal, ocho en Económíco, ocho en Espectáculos y 16 en Deportivo). La revista dominical se llama Punto.dom y lleva 68 páginas, contando las tapas. Hoy viene con 32 + 8 + 16 = 56 (no hay Económico).

Parece evidente la intención de robarle lectores a Clarín. Es igual, pero al revés (le hubieran puesto Rincla: lo voy a registar).

No se imitan los diarios con diseño ni se engaña a nadie con la cosmética. A Tiempo se le ve demasiado el plumero kirchnerista y la intención de venderle al poder un modelo Clarín.

Si Clarín pierde lectores por su falta de equilibrio Tiempo no los conseguirá por la misma razón, pero sobre todo por su escaso periodismo. Cae en el error de Página 12 y de la izquierda intelectual argentina: mucha opinión y poca información. Ecuación perfecta para Szpolski, que ya debe saber que la opinión es barata y la información cara (Andrew Mango). En el primer número casi agotan todo el arco kirchnerista, hasta Florencia Peña, que escribe una columna con el discurso de Aníbal Fernández.

Para mantener un diario con esa paginación hace falta mucha plata y por tanto muchos lectores primero y después mucha publicidad. No se consiguen lectores escondiendo la corrupción del poder. Mucho menos con opinión (¡si lo sabrá Fontevecchia!) y todavía menos si es a favor del gobierno. Pero ese no es el negocio de Szposki, sino la prensa proveedora del poder (PPP).

Buena idea: el excelente sistema editorial Woodwing que ya usara Crítica y que está instalado en La Mañana de Neuquén y en Uno de Mendoza.

No cuento los errores, habituales en los primeros números. Pero sí la pésima infografía: otra diferencia de periodismo y hasta con el look con Clarín.

Y un detalle, para los que coleccionamos estas cosas: el Jefe de Cierre se llama Mario De la Llave.

En breve subo fotos (no encuentro el cable para pasarlas)

Comentarios o noticias en La Nación ¡de Chile!, PELM. Contexto en La Nación de Buenos Aires y Clarín. Diario sobre diarios lleva apenas un suelto con lo que ya sabemos.
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