viernes, 14 de mayo de 2010

Liberen a La Nación (de Chile)

Volví a pasar hoy por el aeropuerto de Santiago de Chile y volví a encontrar en La Tercera, esta vez un editorial sobre el futuro del diario La Nación (debo suponer que publica algo todos los días).
La prensa cumple un rol fundamental en las democracias modernas, al entregar a los ciudadanos variada información y acoger los diversos puntos de vista en el debate público, además de cumplir un rol fiscalizador de las autoridades. Esa tarea requiere claridad e independencia, aspectos que no parecen estar suficientemente satisfechos en este caso. Además, lo natural es que los medios no sean estatales, porque en esas manos enfrentan el riesgo de que la autoridad ceda a la tentación de influir en su línea editorial e informativa en propio beneficio.
Alguna vez me explicaron en Europa que la televisión nació en épocas totalitarias. Por eso a nadie le extraña en Europa que haya canales del estado. Hasta hace muy poco todos los canales de casi todos los países de Europa lo eran. Con los periódicos es distinto: en América a nadie se le ocurre que pueda haber más periódicos del estado que el boletín oficial, donde se publican las leyes para su validez, que ya es un anacronismo.
Más aun, el sistema mismo de publicidad de las leyes y actos privados requiere de una profunda modernización que lo ponga a tono con las tecnologías digitales que imperan hoy, más accesibles para todos y sin duda de menor costo para el usuario. Esto sería complementario, además, a las reformas pro desburocratización que ha anunciado el gobierno.
Lo curiosos es que La Nación es en parte privado (algo menos de 30%) y vive de editar el Diario Oficial de Chile. Ya se ve que hoy más que nunca hay que reclamar la libertad para la prensa, pero también para la radio y la televisión. Cuando el poder pretende mantener medios como propiedad del estado ya no es para otra cosa que para usarlos a su favor con los dineros del pueblo.

¡Libertad de radio y televisión!, en Paper Papers, 14/11/09

2 comentarios:

EduardoE dijo...

Lo de La Tercera hay que tomarlo con cuidado porque su dueño, Alvaro Saieh, se sabe que esta interesado en el canal del presidente Piñera, Chilevisión; y no sorprendería que esto fuera "un empujoncito" en línea con la venta del canal de TV.

Sobre La Nación, en realidad el tema es complejo: La Nación durante los gobiernos de la Concertación era muchas veces el panfleto del gobierno y si no hubiese sido porque también edita el Diario Oficial y porque es posible encontrar suscripciones en casi todas las reparticiones del gobierno, hubiera quebrado.

Aparte: La Nación tiene tan baja venta que solo sale 6 días de la semana, de Domingo a Viernes.

No, si el enredo es mayúsculo por todos los actores interesados:

- La ex-coalición oficialista que pide pluridad al diario cuando ellos nunca lo intentaron.

- Algunos medios como El Mercurio que quieren que desaparezca para aumentar el trozo de la tarta de recursos que reparte el gobierno.

- Otros como La Tercera, con sospechas de ser intermediarios para otras situaciones.

- Un partido de la coalición oficialista (UDI, de derecha) que quiere que desaparezca el periodico por todos los problemas que genero durante el Caso Spiniak.

- El otro partido de la coalición de gobierno (RN, de centro derecha) que no sabe si vender el diario -y a quién-, o darle estatutos de autonomía como los del canal estatal TVN; de quien nadie duda que no recibe instrucciones del gobierno de turno.

A mi gusto, todo lo referente a La Nación (y en parte del tema Chilevisión) es una tormenta en un vaso de agua.

Otro aparte: Algo que no señala La Tercera, es que a pesar de que el 70% de La Nación es propiedad fiscal no tiene derechos de control; y al revés, el 30% restante de propiedad privada los posee de manera exclusiva.

GP dijo...

Muchas gracias Eduardo. Tu comentario es un post más que completo sobre La Nación de Santiago. He visto también notas sobre Chilevisión en La Tercera sin suponer ni de lejos lo que ocurría: sí se notaba la intención de sacar del medio al Grupo Clarín.