lunes, 3 de mayo de 2010

Cri cri cri... los créditos

Pregunta de desayuno mientras leemos el diario: ¿por qué las fotos tienen firma y las notas no?

Cri cri cri (se oyen los grillos en el jardín lejano).

En estos días dos fotógrafos de prensa, de dos países diferentes, me pidieron precisiones sobre la autoría de fotos que subí a este blog.

Uno me conminó a que remueva una foto que subí de Clarín. Me parece que estaba enojado con lo que escribí y hasta me amenazó con una carta documento.

Otro me agradeció que citara su nombre a la vez que me pedía que conservara el corte original pues yo había editado la foto según mi criterio.

En ambos casos cité al autor y hasta aclaré en el segundo que el corte era mio.

Vuelvo preguntarme por qué los fotógrafos son tan quisquillosos.

Cri cri cri...

Acababa de dejar la adolescencia (por lo menos en edad) cuando empecé a escribir en diarios. Desde entonces mis textos fueron arrojados a la basura la mitad de las veces y la otra mitad fueron editados hasta hacerme llorar. "Imagínense -le contesté a uno de los fotógrafos- si mandara una carta documento por cada coma que me cambiaron".

Edito fotos sin piedad desde que aprendí a rebanar ruidos, mesas, cielo, calles, cortinas y botellas. Y estamos seguros todos editores de periódicos de la eficacia de esa impiedad.

No sé todavía por qué los fotógrafos exigen que aparezcan sus nombres en todas las fotos -aún las malas- y les molesta que se las toquen (a las fotos, claro). Y por qué los redactores, aunque sean García Márquez, se aguantan estoicamente el anonimato y la edición de sus textos como si tal cosa.
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