viernes, 5 de noviembre de 2010

Me quedo con Samuel Gelblung


¿Cuál es la clave del buen periodista?
Tener, siempre, ojos abiertos a lo que está pasando. Cuando un periodista cree que sabe todo o que todas las cosas le están por debajo de él entra en problema. Lo que debe tener intacto un periodista es su capacidad de sorpresa. Esa es la clave. Cambiaron muchas cosas, pero la esencia del periodismo sigue siendo tener los ojos abiertos
¿Y la vocación también cuenta?
A la vocación la descarto. Lo que pasa es que uno puede tener múltiples vocaciones. Yo hubiera querido ser médico, cantante de tango, quise ser tantas cosas e inclusive periodista también quise ser. Uno, a veces, descubre la vocación haciéndolo.
¿No le da demasiada importancia a la vocación?
No le doy importancia. A la vocación la descarto. La capacidad de sorpresa cuenta. Supongo que quien hace esta tarea (por la de periodista) es porque, primero, nadie se hace rico haciendo periodismo a menos que sea dueño de un medio o aspire a eso. 
¿Usted les enseña a los periodistas a ser escépticos?
Los viejos periodistas les enseñan a ser escépticos. Yo les enseño a ser muy optimistas, abiertos y apasionados por lo que realmente está haciendo. Es una tarea tan maravillosa ser periodista que hay que agradecerlo.
¿Cuáles son los desafíos que tiene un periodista para el 2011?
Aquí hay una batalla de fondo entre el gobierno y los medios para ver quién tiene el poder. Esta es una batalla no solamente en la Argentina, sino que se da en todo el mundo.
Es parte de la entrevista a Samuel Chiche Gelblung que aparece hoy en El Liberal de Santiago del Estero (Argentina).

Entre Nicholas Negroponte y Samuel Gelblung me quedo con Chiche.
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