sábado, 6 de febrero de 2010

Venezuela: ahora también adivinan tus intenciones

El Ministerio Público (la Fiscalía del Estado) de Venezuela investiga si El Nacional cometió un “delito de opinión” por publicar esta fotografía de Iván Lugo [clic>amplía].

Venía en la portada/tapa del 28 de enero. Muestra a un agente de la Guardia Nacional ante una sentada de estudiantes contra el cierre de RCTV-I. El guardia viste todo el atalaje antidisturbios –más protecciones que un fullback de la NFL– y sostiene el garrapiño, un juego de cadenas del que pende un garfio –tipo maza medieval– y que sirve, p.e., para retirar neumáticos ardiendo, cosas así.

La investigación es a pedido del general de la GN, que acusa al diario de los delitos de "vilipendio" y "ultraje a la Fuerza Armada Nacional" pues con esa imagen "busca poner a la opinión pública en su contra". Vaya.

A ver si lo entiendo. Si es delito informar a la gente cómo la FAN reprime a los estudiantes ¿no lo es ordenar esa represión? ¿O piensa el general que lo malo no es que ocurra sino que se sepa? ¿Tan vergonzoso le parece su trabajo? Porque se lo pagan los ciudadanos, también los de la sentada, que tienen derecho a saber cómo se usa la plata de la seguridad nacional. ¿O se trata, Dios no lo quiera, de intimidar también a la prensa?

Uno también está impresionado –y mucho– ante los dones preternaturales del general. Su juicio es capaz de atravesar la conciencia de los editores de El Nacional y conocer sus intenciones. Asombroso.

Este general ¿no se ganaría mejor la vida protagonizando la película ¿En qué piensan los periodistas? o, más específicamente, ¿En qué piensa Miguel Henrique Otero? o tal vez ¿En qué piensa Cenovia Casas? Como Mel Gibson en ¿En qué piensan las mujeres? (What Women Want).

Este tipo de carismas sólo se los conocíamos a las policías políticas de diversas dictaduras que en el mundo han sido. Lo malo es que esos dones son casi siempre abono para actitudes que se llevan mal con la libertad y con la gente.

El Presidente Hugo Chávez Frías está muy enfadado. El garrapiño –ha aclarado–no es un instrumento para reprimir protestas sino para retirar los neumáticos que los manifestantes queman en la calle. Así es. Una vez más, tiene razón.

Pero… ven acá. No veo neumáticos ardiendo ni en esa foto ni en otras de la sentada. Si amplía la foto verá qué tranquilidad en esas caras. Presidente ¿qué necesidad tiene ese GN del garrapiño? Es posible que forme parte de una rutina gimnástica que, coincidencias de la vida, le tocaba hacer en ese momento. Es posible que lo emplee como amuleto de la suerte. O que sea un muñeco colocado por El Imperio.

Sí, todo esto es posible. Pero, en fin, lo más probable es que el agente fuera de carne y hueso y mostrara el artefacto para amedrentar a los estudiantes. Según la definición del Presidente ese uso del garrapiño no es adecuado, pues. Además… ¿era necesario? ¿era proporcional?

Quizá el fiscal haría mejor en revisar las rutinas antidisturbios de la GN y el comportamiento de su mando. Si un agente va garrapiño en mano para asustar y pierde los nervios ante unos ciudadanos exaltados, puede cometer un desaguisado irreparable. No es lo mismo un trompazo con el garrapiño que con la porra. Imagíneselo usted mismo.

Pero no. Esa imagen –ha dicho Chávez– es un ejemplo de cómo los medios buscan retratarlo como un tirano sanguinario. ¿Tirano sanguinario? Eso lo dice usted, presidente, no El Nacional.

PS: La foto es de Iván Lugo, no de Ana Viloria, aunque el diario se la firmó a esta. El error se corrigió al día siguiente.
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