viernes, 19 de febrero de 2010

Anfitriona despechada

Los periodistas nos vamos demasiado de copas con nuestras fuentes y acabamos convertidos en ellos, apresados en el síndrome de Estocolmo. La frase es de Allen Neuharth, ya publicada por este blog en este post de 2008.
Durante el acto, la Presidenta afirmó que "ningún empresario que hoy participa de esta licitación fue a comer a la residencia presidencial de Olivos", y argumentó en tono de reproche que el CEO de Clarín, Héctor Magnetto, "fue muchas veces a comer a Olivos" (no se la pierda).
Héctor Magnetto y Clarín sufrieron el síndrome que describe Allen Neuharth y todavía están padeciendo sus consecuencias. Lo que no sabían es que iban a terminar escrachados por su secuestradora despechada, la anfitriona de Olivos. Es muy triste y se paga muy caro.

Clarín puede -debería- convertir su debilidad en fortaleza. Tiene que abandonar de una vez los reflejos extorsivos y convertirse en un gran diario, defensor del sistema republicano, de la libertad de los ciudadanos y del desarrollo de su pueblo. El diario que soñó Roberto Noble.

Otra cosa: En El Dueño Luis Majul cuenta que Magnetto y Jorge Rendo iban a comer seguido a Olivos en la época en que todo eran rosas. Cristina Kirchner lo escupe ahora porque sabe que ya se sabe. Supongo entonces que fue Clarín quien se lo dio a Majul para minimizar el daño que hubiera producido esta declaración: ahora queda tan mal ella como Clarín.

Clarín, los Kirchner y la Patria, en Paper Papers, 30/11/09
Clarín, la ley y los Kirchner, en Paper Papers, 11/10/09
Le mezquinan el culo a la jeringa, en Paper Papers, 22/9/08
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