miércoles, 2 de diciembre de 2009

El pufo del Detroit Daily Press: historia de terror

James Briggs relata con periodismo impecable los 14 días de trabajo, enterrado hasta las cejas, para sostener la sección de deportes del fallido Detroit Daily Press. El diario no fue nada más que el sueño loco de los hermanos Stern, dos abuelitos que en sus momentos de gloria editaron diarios alternativos durante las huelgas de prensa del 64 y del 67 en Detroit; del 78 en NY y la del 80 en Minneapolis. El diario cerró ayer. No es país para viejos.

Ochenta horas de trabajo casi ininterrumpido y ni un solo día de libranza/franco han acabado en un cheque de 344 míseros dólares. Briggs, que dejó un buen puesto en AnnArbor.com, está hecho polvo:
[…] While I might sound angry at the newspaper, I’m not. I’m angry at myself in the same way you might get angry if you fell for a Nigerian scam. You knew it was too good to be true, but you let greed take over and wash away common sense. […]

That’s how it is when you’re addicted to something. And I’m more convinced than ever that print journalism is a drug for those who love it.

Some of my colleagues remain hooked on the drug, believing the presses will roll again in January. But the Daily Press isn’t coming back. If you can’t sell advertising the week of Thanksgiving, how will you do it in January, the worst month of the year in terms of newspaper revenue? […]
El post de Briggs le parece a uno de lectura obligatoria para todos los becarios y periodistas jóvenes. Por lo menos.
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