miércoles, 2 de diciembre de 2009

Google no regala nada ni teme nada (HuffPo sí)

Google entra en razón. El pulso que ha librado contra las empresas generadoras de contenido (EGC, antes conocidas como prensa) no le sale a cuenta. Ayer, su Senior Business Product Manager, Josh Cohen, anunció que limitará a cinco el número de noticias y artículos a que los usuarios pueden acceder de forma gratuita en Google News y en el buscador. Y que, como buen partner, facilitará a las EGC sus políticas de cobro por contenidos.

Aparentemente, sería el efecto de las muy serias advertencias de Rupert Murdoch y otros editores, para quienes Google se lucraba a su costa. Ladrones, cleptómanos, parásitos, vampiros… etc.

Eso es verdad. También lo es que las EGC no han sabido sacar partido de un agregador de tráfico tan eficaz y de escala tan superlativa como Google. Y parece que aún no lo ha descubierto nadie.

Al final, Google sabe que su gran negocio es la publicidad, de donde proceden más del 95% de sus beneficios, y no las búsquedas. Claro, los pontífices 3.0 aún prefieren verlo como el buscador de Mountain View, que encaja más con su charleta sobre la economía de la abundancia, la gratuidad universal, el ciudadano periodista, la larga cola, la viralidad sin fronteras, etc. Menos mal que no dirigen Google.

Google sabe que la publicidad pide tráfico. Y el tráfico pide contenidos. Esa es la cadena y opera en esa dirección. Eric Schmidt tiene bien claro que la búsqueda, la clasificación, el recuento, la taxonomía, etc… no son nada si no hay contenido y contenido editado (periodismo, juegos, frivolerías, series de tv, cine, música, libros, agendas…), no datos crudos.

Google también sabe que en ese pulso con las EGC se juega un valor decisivo en el mundo digital: la reputación. Ni cien mil nubes de servidores pueden recomponer una credibilidad destruida. Así que ha decidido vivir conforme a su lema –Don't Be Evil– y colaborar con quienes le preceden en la cadena alimenticia digital. No sea que le huyan a Bing.

El hecho de que una noticia de este calibre la firme Cohen, suave y amable, y no Schmidt, chulesco y vacilón, da idea de cómo se han cuidado los detalles en Mountain View para que el anuncio sea creíble en lugar de parecer otra trampa.

De este modo, Google ayuda a las EGC a hacer negocios como se han hecho siempre: cubriendo los costes (salarios, sobre todo, claro) de editar unos contenidos de cuya calidad y eficiencia depende el negocio publicitario, de donde proceden los beneficios. O de modos nuevos, como el que propone Journalism Online. Cada cual en su sitio.

Google no regala nada –los contenidos no son suyos– y tampoco tiene nada que temer, especialmente a largo plazo, de unas EGC saneadas. Al contrario: mejor y más contenido –ciudadano o no– llevará más tráfico…

Sí, es lo mismo de siempre. ¿Creían que el mundo digital tenía una economía diferente a la analógica? Pues no se dejen engañar más. La base de todo es la misma: los contenidos. El recurso escaso es el de siempre: capacidad de edición. Los beneficios vienen de donde solían: de la publicidad. Y la distribución, que es de lo que hablan los gurús (ondas, cables y cacharritos), es lo que menos importa: cada vez más barata, cada vez más en manos de la gente, cada vez más invisible. Y habrá excepciones extraordinarias a todo esto, por suerte (los gurús tienen que vivir de algo ¿no les parece?).

Quienes están temblando son agregadores como Huffington Post, a los que la propuesta de Google obligará a pagar o abonarse para recibir contenidos que hacen y pagan otros. Se acabó el cuento chino de la economía del enlace para vivir a costa de terceros. Después del show de Arianna ayer en la FTC ("Es hora de que los medios tradicionales dejen de lloriquear")… menudo susto se habrá llevado esta mañana.

La corte de Google, con sus bufones y marquesas, está extrañamente callada hoy. Uno supone que buscan hospital donde ingresar la Revolución Digital, etc. Ánimo, chicos. Son sólo negocios.
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