martes, 4 de enero de 2011

Volverán los grandes periódicos

Sigo con mi paciencia de linotipista transcribiendo las respuestas sobre el futuro de la prensa de Marcel Gauchet a Luisa Corradini. La entrevista apareció el pasado 15 de diciembre en el suplemento especial por las 50.000 ediciones de La Nación de Buenos Aires.
-¿La evolución de la prensa no representa un peligro para la democracia?

-Si, un enorme peligro. Pero déjeme decirle que toda evolución de nuestro mundo es peligrosa para la democracia, porque va en sentido de una desigualdad cada vez mayor. El mayor de los problemas actuales es la desaparición de la igualdad en los regímenes actuales. El funcionamiento de la democracia no quiere decir que todos somos iguales, pero presupone una cierta convergencia entre la base y la cúpula: que la gente se reconozca en marcos comunes de referencia. Hoy, el mundo se encuentra en una situación de divergencia entre los intereses de las elites y de la población, con frecuencia sometida a situaciones económicas difíciles.

-Por eso han dejado de creer en la política...

-...en la política como medio eficaz para mejorar sus existencias. Entonces leen diarios deportivos, que, de paso, están muy bien hechos. Es la función de la distracción que reemplaza la función de la información. Cuando la gente no espera nada de la vida pública, ¿para qué perder el tiempo leyendo los diarios? Más vale mirar la televisión o navegar por internet para manifestar su opinión o leer la prensa deportiva. Pero, para no ser totalmente pesimistas, hay que esforzarse por analizar los hechos con distancia histórica. Pensar en el futuro. Lo importante es que se mantenga un periodismo de alto nivel, que hoy es más necesario que nunca.

Llegado el momento, como la gente común no es estúpida, se dirá que "si la elite lee esos diarios, yo también debo leerlos". Eso es lo que sucedió en el siglo XIX, cuando el pueblo comenzó a interesarse por los diarios de la elite. Ese fenómeno, que se produjo poco a poco, cambió todo. Porque los diarios, que solo se dirigían a una estrecha franja de la sociedad, comprendieron que ese nuevo público era potencialmente interesante. Entonces aumentaron sus tiradas y bajaron sus costos. En Francia, para que Le Monde, heredero de Le Temps -un diario totalmente elitista-, se transforma en el principal periódico del país, tuvo que esperar 30 años.

Cuando uno tiene un producto bien identificado, con una calidad reconocida, eso se sabe. Tampoco hay que pensar que la fase de la despolitización en la cual se hallan nuestras sociedades es su estado definitivo. En resumen, habrá una fase de contracción elitista en el terreno de la prensa y después volveremos a ver esos grandes periódicos retornar a las grandes audiencias.
La entrevista todavía no aparece en internet... y todavía hay más.

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