martes, 5 de enero de 2010

Puesto de combate y tribuna de doctrina

Al salir del acto en el que conmemoraron los 140 años de la fundación del diario, me regalaron un facsímil del número 1 de La Nación de Buenos Aires. Allí volví a leer la frase de Bartolomé Mitre que se repitió muchas veces en el acto y que adorna la cabecera del diario. Al comenzar el editorial fundacional, titulado Nuevos horizontes, Mitre explica porqué el diario que se llamaba La Nación Argentina pasa a ser escuetamente La Nación. El cambio de nombre cerraba una época y señalaba los nuevos horizontes del futuro:
LA NACION ARGENTINA era un puesto de combate.
LA NACION será una tribuna de doctrina.
Twiteaba ayer desde la antigua casa del prócer en la calle San Martín, que Mitre había definido al diario y a la industria y al periodismo. Y que a eso deberían aprenderlo los que pretenden hacer diarios con pasantes o data-entries: el poder -que pretende que los diarios sean objetivos para decir lo que ellos quieren- y algunos gerentes que quieren ahorrar con llenapáginas.

Pero para qué los voy a aburrir con estas monsergas si está a mano el texto impecable de Julio Saguier, presidente de la S.A. La Nación.

Las circunstancias han puesto a La Nación en una posición óptima en la industria de la prensa argentina. El diario de Mitre debe profundizar su condición de observador confiable e insobornable de la vida nacional. Pero además debe actualizar las banderas que lo hicieron grande -las que Saguier nombró, una por una, en su discurso- y volver a encontrar para la Argentina ese destino que no coincide con la realidad que hoy vivimos y nos atormenta.

Son más actuales que nunca las palabras de Bartolomé Mitre, a quien -por apresurado- me atrevo a corregir con Carlos Pagni: en nuestros días cualquier diario independiente debe ser al mismo tiempo puesto de combate y tribuna de doctrina.
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