viernes, 22 de enero de 2010

La conversión del Falso Paco

El otro día acompañé al Falso Paco al aeropuerto y salió el asunto del periodismo ciudadano. Ya son ganas, pero fue así como se lo digo. Cuando Jay Rosen (un profe de NYU que aún sigue con esa matraca) propuso el asunto, allá por 1992, Paco se convirtió en un fan de la cosa, que entonces se llamaba Periodismo Público, se hacía sin Twitter ni Facebook y era más cansado (o sea, daba más trabajo).

En 1993 invitaron a nuestro Paco a conferenciar en Monterrey (ya saben: Nuevo León, México). Los periodistas presentes se entusiasmaron con su sesión sobre la cobertura electoral pública de Diario de Burgos. Hubo vítores, aplausos y ovaciones. Todos los presentes juraron que, desde ese día y para siempre, harían eso mismo, pero exactamente lo mismo, en sus diarios.

—No podía salir de la sala: la gente no paraba de felicitarme y preguntar –recordaba Paco.

Hasta que se encontró a Luis, que le abrazó y le dijo al oido:

—Vaya parida eso tuyo. ¿Qué mierda de periodista soy yo si tengo que preguntar a la gente cuáles son los asuntos de interés público?

Dice Paco que en ese momento vio la luz y abjuró del periodismo público o ciudadano y de sus pompas y sus obras. Bien.

Es así nomás. ¡Vuelve, Luis!
Publicar un comentario en la entrada